Hay goles que se gritan, y hay goles que se quedan a vivir para siempre. El 29 de agosto de 2005, Rosario Central convirtió una noche de Copa Sudamericana en una página dorada de su historia. Con un estadio repleto y los nervios a flor de piel, Germán "Pirulo" Rivarola dejó volar su zurda y convirtió el único tanto del clásico frente a Newell's, sellando una clasificación que se transformaría en mito. Fue el nacimiento del “Pirulazo”, un grito que no envejece.
Aquel gol no fue solo un triunfo deportivo. Fue una bandera emocional, un símbolo que se transmite de generación en generación. En el fútbol, donde el olvido es veloz, hay noches que vencen al tiempo. Esta, sin dudas, es una de ellas. Un zurdazo se volvió inmortal.
El gol de Rivarola que definió una era
🔥 ¡SE CUMPLEN 20 AÑOS DEL "PIRULAZO"!
— SportsCenter (@SC_ESPN) August 29, 2025
⚽ Un 29 de agosto como hoy, pero de 2005, Germán "Pirulo" Rivarola marcó el gol con el que Rosario Central eliminó a Newell's de la CONMEBOL #Sudamericanapic.twitter.com/mqmoBONLBP
La serie venía pareja: empate sin goles en la ida, disputada en el Coloso. Todo se definía en el Gigante de Arroyito. Minuto 45 del primer tiempo. Tiro libre corto, centro de Paulo Ferrari, peinada de Marco Ruben, y en el segundo palo aparece él, Germán "Pirulo" Rivarola, para conectar de volea y vencer a Justo Villar. Gol. Estallido. Locura.
Pero el tanto fue solo la chispa. Lo que vino después fue aguante, carácter y corazón. Central defendió con alma y dientes el 1-0. Los reflejos de Juan Marcelo Ojeda, los cierres heroicos de Ronald Raldes y el esfuerzo de todo el equipo, se sumaron al gol como parte de la leyenda.
El Pirulazo: “El gol quedará en la historia”
“Los clásicos se juegan como lo hicimos nosotros”, dijo Pirulo tras el partido. Y agregó: “El gol quedará en la historia, pero también el esfuerzo de todos los que dejamos todo en la cancha”. No se equivocó. Dos décadas más tarde, ese zurdazo se sigue repitiendo en videos caseros, relatos radiales y en las voces emocionadas de los hinchas.
Cada 29 de agosto, los canallas celebran. Porque no fue un clásico más. Fue uno de eliminación directa, por un torneo internacional, frente al eterno rival. Y porque lo que está en juego en esos partidos es más que un resultado: es la pertenencia, la identidad, la memoria colectiva.
Rivarola, de héroe a leyenda
Nacido en 1979, Germán Rivarola ya era un nombre querido por la hinchada auriazul. Pero aquella noche lo elevó al pedestal de los intocables. Fue titular, símbolo y, con ese zurdazo, figura definitiva. Hoy, ligado al club desde otros roles, su imagen aún genera aplausos cuando aparece por el predio o el estadio. El “Pirulazo” le dio estatus de ídolo.
Más allá del gol, su carrera en Central, su compromiso con el club y su perfil siempre humilde lo convirtieron en un referente querido por propios y respetado por rivales. Un jugador de esos que dejan marca. Y no solo por una volea.
El clásico que cambió la historia
No es habitual que los clásicos rosarinos se jueguen por competencias internacionales. En la historia, apenas un puñado. Por eso lo de 2005 tiene otro peso. Aquella noche, Central eliminó a Newell’s de la Copa Sudamericana, algo que todavía se celebra como un hito irrepetible.
Esa clasificación no derivó en un título, pero fue mucho más que un pase de ronda. Fue un partido que se transformó en mito. Un gol que se volvió ritual. Un recuerdo que 20 años después sigue siendo motivo de orgullo, camiseta y corazón.
