Caio Junior, el técnico que hacía realidad los cuentos de hadas

Caio Júnior dijo que podría morir en paz tras derrotar al San Lorenzo. Getty Images

El club, con apenas 17 años de existencia, llegaba a la cima. El empate a seis goles con el Sao Paulo le garantizaba al Paraná el quinto lugar del Campeonato Brasilero de 2006 y la clasificación a la Copa Libertadores por primera vez en su historia. Una marca grande para cualquier equipo brasilero, una gigantesca para un equipo que apenas ostentaba dos títulos en la Serie B (1992 y 2000) y siete estadales (1991, 1993, 1994, 1995, 1996, 1997 y 2006) como grandes títulos.

Tricampeón gaucho con el Gremio y campeón estadal con el Internacional como atleta, Caio Junior, ex atacante, que también laboró en Portugal, pasaría en ese momento a vivir una nueva y notoria carrera dentro del futbol. Luego de los títulos obtenidos como jugador, ahora brillaría con la pizarra al borde del césped.

Junior, entonces con 41 años, no seguiría con el Paraná para disputar la Copa Libertadores de 2007 (con la cual el club pasaría la fase de grupos y caería en octavos de final contra Libertad) porque ya había firmado con Palmeiras.

Una nueva carrera comenzaría, y sus nuevos empleadores siempre serían equipos de primera línea en el futbol brasilero: Goiás, Flamengo, Botafogo, Gremio, Bahía, Vitoria y el Criciuma. Sin embargo, el éxito no se repitió. En 2011, con el Botafogo, Caio Junior vio a su equipo emocionado y brillando en el Brasileirao por un tiempo, pero finalmente terminó cesanteado luego de una serie de derrotas.

Como siempre, las grandes glorias brasileras brillan fuera del país. En Catar, se alzó con el campeonato nacional con el Al-Gharafa en 2009-10, además de la copa del Jeque Tamim y la Stars Cup, ambas en 2009. En los Emiratos Árabes Unidos, se acreditó la copa del Presidente en 2012 con el Al-Jazira y conquistó la Copa del Golfo Árabe en 2014-15 con el Al-Shabab.

Luego de más de 10 años de grandes logros en su carrera como técnico, Caio Junior ocupó nuevamente los titulares. Volvería a hacer que un equipo nuevo experimentase nuevas sensaciones. Fue invitado a tomar las riendas del Chapecoense, fundado en 1973, sustituyendo a Guto Ferreira, quien fue transferido al Bahia, y creó así un nuevo cuento de hadas.

El entrenador prosiguió un proceso impresionante que hizo alcanzar nuevos niveles al Chapecoense. En su tercer año en la élite del fútbol brasilero, el equipo catarinense, que alcanzó el lugar 15 en la Serie A de 2014 y el 14 en 2015, no sólo consiguió proseguir en la primera división y con derecho a una campaña impecable. Terminó de noveno y no bajó del duodécimo puesto. Y fue mucho más allá.

Con una fanaticada apasionada, que por siete años los acompañó en juegos de Serie D, el Chapecoense venció a equipos históricos como el Junior de Barranquilla, Independiente y San Lorenzo para llegar a la final de la Copa Sudamericana, la primera ocasión internacional para un club que se formó en el escenario de Brasil hace menos de cincuenta años. El modesto club eliminó nada más y nada menos que al mayor campeón de la historia de la Copa Libertadores para conseguir una de las campañas más cautivantes de la historia del continente.

Las líneas escritas por Caio Junior en su nuevo cuento de hadas fueron pocas y muy breves. A los 51 años de edad, él, junto a sus jugadores, se quedaron sin la oportunidad de escribir un capítulo final, más quedan con la certeza que sus líneas nunca serán borradas de la historia del fútbol brasilero.