Opinión Barcelona: Vinícius Júnior, campeón de LaLiga

El campeonato Culé comenzó a gestarse en una acción del brasileño en octubre, durante el primer Clásico de la temporada.


Vinícius Júnior puso la primera piedra para que Barcelona revalidase el título de LaLiga y sumase el tercer trofeo en cuatro años. Fue en octubre, durante el Clásico de la primera vuelta, justo cuando la temporada comenzaba a marcar diferencias entre los dos grandes por el campeonato y en el momento en el que Real Madrid hizo su mejores minutos de la temporada.

Fue entonces, fue en ese instante, y restando poco menos de 20 minutos para que acabase aquel partido, que Vinícius lo prendió todo. Una inexplicable reacción ante Xabi Alonso, su entonces entrenador, hizo que lo que debía ser un paso al frente de Madrid ante Barça acabase convirtiéndose en una zancadilla de la que los blancos nunca se levantaron.

Todo el mundo sabe (o debería saber) que en Madrid nunca pasa nada, a no ser que al club le interese que se haga grande la bola. Y aquella reacción de Vinícius quiso ser minimizada por los voceros del club alegando que el equipo de Xabi, sin jugar a nada, enlazaba una racha de resultados aparentemente maravillosa que parecía llevarle directamente a conquistar LaLiga y todos los títulos que se le pusieran por delante.

Los voceros, como decíamos, querían callar de puertas a fuera, pero dentro el daño ya estaba hecho. El impresentable gesto de Vinícius, esa falta de respeto, no solo a Alonso y a su staff, sino a sus propios compañeros, directivos e hinchas de Madrid, fue como asistir a Barça para que creciese poco a poco y acabase ganando felizmente, otra vez, el campeonato.

El karma para Vini, secundado por la extrañísima actitud de Kylian Mbappé desde hace un tiempo y la violenta relación entre Aurélien Tchouaméni, Federico Valverde y los clanes del vestuario blanco, en los últimos días, se completó ayer, viendo como Barça, jugando a medio gas, los pasaba por encima y demostraba que el día que Thibaut Courtois baje su nivel, Real Madrid tendrá otro grave problema. Pero eso ya llegará.

Barça ha hecho un campeonato impecable. Fue el que mejor jugó, el que más rendimiento tuvo en el ataque y, pese a todo lo que se ha dicho, el que más solvente ha sido defensivamente. Y todo de la mano de un Hansi Flick que no es que haya caído de pie en el vestuario, en el Camp Nou o en Barcelona, sino que apareció en el momento preciso para ordenar y orientar a un grupo de jovencísimos futbolistas, que, mezclado con la veteranía de otros pocos integrantes de la plantilla, van camino de convertirse en equipo de leyenda.

Barça y Madrid son vasos comunicantes. Se necesitan para vivir, pero el espacio en lo más alto, en la gloria, es demasiado estrecho como para compartir, y Barcelona supo hacerse el hueco suficiente como para apartar de un plumazo a un rival hecho a base de una colección de cromos impresionante, pero que dista mucho de poder ser considerado, a día de hoy, un equipo de fútbol.

Dicen que Vinícius es alegría y que le gusta bailar. Pues sí, es cierto: en octubre de 2025 puso a danzar a los suyos y le dio una asistencia de oro al Barça. Ahí comenzó a forjarse el título de LaLiga, del que Vinícius José Paixão de Oliveira Júnior, también es, en parte, campeón. Felicidades.