Alajuelense debutó en el Torneo de Clausura 2026 como campeón nacional, pero no pudo completar la fiesta ante su afición
La noche estaba diseñada para la celebración.
Liga Deportiva Alajuelense volvía al ruedo como campeón, con el trofeo 31 todavía fresco y el Estadio Alejandro Morera Soto listo para un estreno a lo grande en el Clausura 2026.
Sin embargo, el guion se torció: Municipal Liberia llegó sin complejos y, de la mano de Erick Cubo Torres y el pulso competitivo de José Saturnino Cardozo, rescató un 2-2 que aguó la bienvenida rojinegra.
El arranque fue intenso y, cuando el partido pedía calma, la Liga golpeó primero. Al 18’, Ronaldo Cisneros cazó una pelota suelta y, con sangre fría, dribló al arquero para firmar el 1-0. El Morera explotó. Parecía el inicio de una noche cómoda para el campeón.
Pero Liberia no se achicó. Con orden y valentía, empezó a encontrar sociedades y a estirar la cancha. La recompensa llegó al filo del descanso: una acción colectiva bien tejida terminó en los pies de Mauricio Villalobos, que selló el 1-1 al 45+7’. El empate fue un mensaje: la visita había llegado a competir.
En el complemento, Alajuelense empujó con oficio. A seis minutos del final, un tiro de esquina encontró a Guillermo Villalobos entrando por sorpresa para devolver la ventaja local (2-1).
La fiesta parecía retomarse. No contaban con la lectura de Cardozo.
El técnico paraguayo movió piezas y mandó toda la carne al asador. El premio llegó en tiempo añadido: centro preciso y cabezazo letal del Cubo Torres al 90+3’ para el 2-2 definitivo. Gol de carácter y punto de oro para Liberia.
El empate deja señales claras. Liberia levanta la mano desde la fecha uno y muestra que quiere ser protagonista.
Alajuelense, por su parte, ratifica el nivel que lo llevó al título, se permitió estrenar a Kenneth Vargas —que dejó buenas sensaciones—, pero se quedó sin la foto perfecta del festejo.
