El empate ante Puerto Rico fue suficiente para que la Tricolor volviera a la cita mundialista juvenil
La Selección Sub-17 de Costa Rica cumplió el objetivo sin necesidad de goles, pero con absoluta solvencia.
El empate 0-0 frente a Puerto Rico bastó para que la Tricolor asegurara su presencia en la Copa del Mundo Sub-17 de Catar 2026, confirmando un nuevo capítulo de regularidad en el fútbol menor costarricense.
Luego de dos presentaciones demoledoras —con 35 goles a favor—, el equipo dirigido por Randall Azofeifa se topó con un rival mucho más ordenado y físico.
Puerto Rico entendió el partido como una final y logró frenar la potencia ofensiva tica, en un duelo cerrado, tenso y con muy pocas concesiones.
El resultado dejó a ambas selecciones igualadas en puntos, pero la diferencia de goles terminó inclinando la balanza a favor de Costa Rica, que además cerró el clasificatorio sin recibir anotaciones, un dato que refuerza el equilibrio mostrado entre defensa y ataque durante todo el torneo.
Más allá del marcador, la clasificación confirma el trabajo sostenido en divisiones menores y permite a Costa Rica sumar su duodécima participación histórica en un Mundial Sub-17 masculino, un registro que la mantiene como una de las selecciones más constantes de la región en esta categoría.
Ahora, la mirada se traslada al sorteo oficial de la FIFA, donde la Tricolor conocerá el camino que deberá recorrer en una Copa del Mundo que se disputará en noviembre de 2026 en Catar, sede permanente de este certamen juvenil hasta el año 2030.
