Los brumosos resistieron la presión en Tegucigalpa, empataron 2-2 y sellaron su clasificación a la final de la Copa Centroamericana
Hay noches que quedan guardadas para siempre en la memoria de una afición. Y Cartaginés acaba de escribir una de ellas en territorio hondureño.
El equipo de Amarini Villatoro eliminó al poderoso Olimpia en Tegucigalpa y se convirtió en el primer finalista de la Copa Centroamericana 2026, después de empatar 2-2 en el Estadio Nacional Chelato Uclés y cerrar la serie con un global de 3-2.
No fue una clasificación sencilla. Fue una de esas noches en las que hay que sufrir, resistir y encontrar fuerzas cuando todo parece complicarse.
El panorama comenzó cuesta arriba.
Apenas al minuto 12, un error de Kevin Briceño terminó en un autogol de Olivas que encendió a la afición hondureña.
Pero Cartaginés no se derrumbó.
Joaquín Alonso Hernández apareció al minuto 36 para devolverle la ventaja en la serie y demostrar que los brumosos no habían viajado únicamente a defenderse.
En el complemento llegó otro golpe. Jorge Benguché aprovechó una nueva equivocación de Briceño para colocar el 2-1 y devolverle la esperanza a Olimpia.
Entonces comenzó la verdadera prueba de carácter.
El conjunto hondureño se lanzó con todo al ataque, mientras Cartaginés resistía cada intento de un rival que buscaba desesperadamente la clasificación.
Y cuando Olimpia mandó hasta a su guardameta Edrick Menjívar al área contraria, apareció Geancarlo Castro para marcar el 2-2 definitivo y desatar la celebración blanquiazul.
Cartaginés había llegado a Honduras con una ventaja mínima y se marchó con algo mucho más grande: un boleto a la final centroamericana y una noche para recordar.
Los brumosos ya están en la definición del título. Y lo consiguieron de la manera que más se disfruta en el fútbol: sufriendo hasta el último instante.
