A simple vista, la tabla de LaLiga muestra una realidad a la que el mundo del fútbol se acostumbró durante décadas. A falta de 9 fechas, Barcelona y Real Madrid tienen una ventaja holgada en la cima, y los catalanes adelantan a sus máximos rivales por 4 puntos. A Villarreal y Atlético Madrid, los siguientes en la tabla, se los ve ya muy rezagados.
Hablar de otra liga disputada por los dos clubes más grandes y exitosos del fútbol español parece tedioso. Pero detrás de la costumbre de ver los mismos contendientes hay una campaña que ha sido caótica para ambos durante buena parte del curso y que recién a partir de marzo encontró una estabilidad que los impulsa en la parte final de la temporada. Por eso, la lucha está abierta, porque los dos llegan con un buen envión a abril.
Real Madrid, dos técnicos y constante tensión
Se suponía que esta temporada de los blancos fuera una confirmación. Así había preparado el terreno Florentino Pérez con el fin del ciclo de Carlo Ancelotti, que fue reemplazado por un entrenador "de la casa" como Xabi Alonso, y con el ambicioso mercado de pases que firmó al principio del curso, cuando llegaron Trent Alexander-Arnold, Dean Huijsen, Álvaro Carreras y Franco Mastantuono.
Los resultados en un principio fueron positivos, pero a partir del reclamo de Vinícius Júnior al nuevo técnico por ser sustituido en el Clásico comenzó un espiral descendente del que Real Madrid nunca terminó de salir. Algunos rendimientos difíciles, en particular una dura derrota ante Celta por 2-0, además de las informaciones que apuntaban a un descontento de los jugadores con sus métodos de entrenamiento, aumentaron la presión sobre el vasco al punto que su despido tras perder la final de la Supercopa ante su máximo rival fue un shock, pero no exactamente una sorpresa.
La idea inicial de la cúpula madridista era aplacar esa tensión con perfiles menos demandantes en lo táctico y más en lo físico, como Álvaro Arbeloa y el preparador físico Antonio Pintus, pero aquel ciclo no pudo empezar de la peor manera: fue eliminado en dieciseisavos de la Copa del Rey a manos de Albacete, de segunda división, y luego en Champions League cayó a los playoffs desde una posición muy favorable ante un Benfica que lo dominó, con el aditivo del gol del guardameta Anatoliy Trubin sobre el final.
Los resultados en LaLiga habían sido mejores, pero dos derrotas consecutivas en febrero, ante Osasuna y Getafe, volvieron a dejar a Real Madrid en el segundo lugar, aunque todavía en la pelea por el título.
La espectacular temporada que está firmando Kylian Mbappé, que lleva 23 goles en la temporada y se encamina a ganar su segundo Botín de Oro consecutivo fue fundamental durante la primera parte del torneo. Luego, su lesión complió al Madrid, que de todos modos encontró respuestas con otros actores, sobre todo Federico Valverde.
Así, Real Madrid llegó a la fecha FIFA de marzo tras eliminar a Manchester City en octavos de la Champions League y en plena pelea por el título de LaLiga, tras ganarle el derbi a Atlético. Las sensaciones son buenas, pero no puede volver a perder la regularidad.
Las dos caras de Barcelona
En el lado de Barcelona, aunque el panorama no es tan convulso como el de sus rivales, también tiene sus particularidades. El equipo de Hansi Flick alterna grandes actuaciones, entre ellas el 6-1 ante Olympiakos en la Champions, el 4-0 sobre Athletic en el regreso al Camp Nou tras más de dos años o el 3-2 a Real Madrid en la final de la Supercopa, con algunos rendimientos muy incómodos, como las goleadas por 3-0 a manos de Chelsea en Europa, el 4-0 que le propinó Atlético de Madrid en la Copa del Rey y una sorprente derrota ante Girona.
El destino de los Culés durante buena parte de la temporada estuvo sujeto, en gran medida, a la disponibilidad de sus mejores jugadores: Lamine Yamal, Raphinha y Pedri. Cuando Flick pudo contar con al menos dos de ellos fue cuando se vio la mejor versión del equipo, y sus cifras individuales lo demuestran: el juvenil está firmando sus mejores números a nivel producción goleadora, con 21 goles y 15 asistencias en sus 40 partidos hasta el momento, mientras que el brasileño mantiene el ritmo de sus últimos años con 19 tantos y 8 pases-gol en 31 encuentros.
Sin embargo, tanto Raphinha como Pedri estuvieron aquejados por lesiones en este curso, y los peores rendimientos del Blaugrana llegaron cuando ellos, además de Gavi y Fermín López, no dijeron presente. Esto no solo se evidencia en los goles que el equipo anote, sino en el sacrificio defensivo que estos jugadores aportan para que el sistema de presión y esfuerzo físico incansables que impone el entrenador alemán pueda funcionar.
A partir de fines de febrero, Yamal apareció en todo su esplendor y eso comenzó a cambiar la historia de LaLiga. Si el número diez mantiene este nivel, las posibilidades de Barcelona crecerán y mucho.
La vulnerabilidad que mostró Barcelona en duelos contra Slavia Praga, Albacete y Girona, aunque solo perdió el último de estos cotejos, llevó a que algunos simpatizantes le demandaran al ex-DT de Bayern Munich y la Selección Alemana que demostrara algo más de flexibilidad en su esquema. El hecho de que el club solo haya podido repatriar a Joao Cancelo en el mercado de enero intensificó estos pedidos. Pero Flick no se destaca por cambiar su forma de jugar, como lo demostró la remontada que sufrió su equipo ante Inter en las semifinales de la anterior Champions League, que lo dejó a las puertas del triplete.
¿Cómo sigue la lucha por LaLiga?
La inconsistencia de ambos hizo que la pelea por el título sea sumamente apasionante. En febrero se llegó a manifestar directamente en la tabla de posiciones: primero el equipo Culé sufrió una inesperada caída como visitante ante Girona sobre la que capitalizó su clásico, pero a la semana siguiente Real Madrid perdió de manera agónica con Osasuna y los de Flick recuperaron la cima tan pronto como la perdieron. Esa tendencia se profundizó en la fecha posterior, cuando el Merengue volvió a perder y Barça volvió a ganar. Luego, ambos se reencontraron con el triunfo y encadenaron varios partidos que los dejan tranquilos de cara al cierre.
Las próximas jornadas serán absolutamente fundamentales al revisar también el calendario de ambos. Todavía restan 9 jornadas, por lo que aún nada se puede dar por definido. Son 27 puntos en juego con solo 4 de diferencia.
Sin duda, los catalanes se sacaron de encima rivales complicados como Villarreal, Athletic y Sevilla. Estas victorias son una mala noticia para los dirigidos por Arbeloa, que esperan un tropiezo del líder ante estos adversarios.
La jornada que ambos tienen marcada en el calendario, no obstante, es la 35. El último Clásico del año llegará recién a mediados de mayo, cuando el panorama de la definición por LaLiga esté más que claro. Para entonces, los dos sabrán cuáles son los objetivos a los que aspiran de cara a los demás títulos en disputa, que medirá el nivel de prioridad que les represente el campeonato español. Un cierre sumamente apasionante para un torneo que, a esta altura, es una verdadera incógnita.
