La desconexión entre el simpatizante y el equipo remite a las peores épocas de los primeros Galácticos.
Real Madrid perdió este lunes contra Getafe en el Bernabéu pero lo peor no fue la derrota por 1-0. Lo más triste fue la sensación que recorrió el estadio blanco casi desde el inicio del partido. Un latir de impotencia e incapacidad. También de desconexión entre el campo y la grada. Con una frase que los aficionados merengues repetían en sus asientos: “No nos da para más”. En casa, con LaLiga en juego y perdiendo 0-1 contra un equipo que llegaba al Bernabéu más cerca de la zona de descenso que de la de Europa.
La frase sigue retumbando a estas horas, junto a los cánticos de la hinchada contra el presidente de Real Madrid en los últimos minutos de juego: “Florentino, dimisión”, se escuchaba en la Castellana. Mientras, los futbolistas de Álvaro Arbeloa no conseguían ni hilar jugadas de peligro para lograr al menos un empate final.
A este Madrid le han quitado hasta las ganas de remontar. Y las remontadas. Los datos lo demuestran: el último encuentro de Liga que pudieron ganar después de encajar el primer gol fue el 30 de agosto contra Mallorca. La prueba inequívoca de la falta de fuego interno en este equipo. Una losa más en un diagnóstico alarmante, que desde la afición ya apunta a Florentino Pérez, el mejor presidente en la historia de su club.
Su actual Real Madrid ni gana ni juega bien. Es más, pierde mucho. En las últimas dos temporadas acumulan 23 derrotas, sumando 13 en la anterior con Carlo Ancelotti y 10 ya en esta, con Xabi Alonso y Arbeloa. Tampoco han llegado los títulos, con el riesgo de convivir con dos años seguidos en blanco.
Además de la crisis de resultados, el equipo no tiene identidad. Se intentó con el fichaje de Xabi Alonso como entrenador. Y fue despedido después de solo 217 días en el cargo. La directiva le reemplazó por Arbeloa, apostando más por la plantilla que por una idea clara de juego. Y Real Madrid sigue jugando mal.
Otro detalle preocupante es la falta de conexión entre los futbolistas y la afición. Se aprecia cada domingo en el estadio, con la relación de amor-odio entre Vinicius Júnior y la grada, los pitos recurrentes a Dean Huijsen y Franco Mastantuono, la frialdad de Trent Alexander-Arnold y hasta el runrún con Kylian Mbappé, la estrella innegable del proyecto pero discutido por una parte del madridismo, que cree que su fichaje debilitó el ecosistema de un vestuario ganador.
Con este cóctel de desdichas, el aficionado blanco ya se pregunta si este es el peor Real Madrid de Florentino Pérez, comparando la situación actual a la de los Galácticos. Con un club que parece haber claudicado en la batalla de la Superliga, enfrentado a la Liga y la Real Federación Española de Fútbol, a vueltas con los conciertos del Bernabéu, con fichajes tan caros como fallidos, con una plaga constante de lesionados y sin títulos que tapen cada error. Con jugadores sin carisma. Los Galácticos no triunfaron en lo deportivo, pero al menos marcaron tendencia.
