El Barcelona registra sus peores números en una década

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BARCELONA -- Dos derrotas frente a Alavés y Celta y un empate contra el Atlético han puesto en el escenario al peor Barcelona de la última década. Jugadas siete jornadas se ha dejado por el camino 8 puntos y los 13 que suma son su peor puntuación… Desde 2005.

La temporada 2005-06, que terminó con el equipo de Rijkaard y Ronaldinho conquistando Liga y Champions, no pudo empezar peor, por cuanto en las primeras siete jornadas sumó solo 10 puntos con dos victorias, una derrota y cuatro empates que le rebajaron hasta la sexta posición.

Claro que en aquel entonces la Liga aún se conocía con una igualdad que hoy no se contempla y el liderato lo compartían Real Madrid y Osasuna con 15 puntos. Tampoco muy distinto a este presente que se entiende tan extraño.

Lo extraño, indudable, es visualizar hoy por hoy a un Barcelona que se mueve en extremos tan exagerados. Capaz de ofrecer lo mejor de su repertorio futbolístico pero, a la vez, incapaz de sobrevivir a un simple golpe bajo.

Porque más allá de la crítica fácil de señalar las rotaciones del entrenador podría ponerse el acento en un grupo de jugadores que no fueron capaces en Balaídos de imponer su supuesta superioridad.

El Barça empezó sereno y se desdibujó de mala manera a la que Sisto marcó el primer gol. Se vio hundido en el pozo del recuerdo del año pasado para en dos minutos trágicos derrumbarse como nadie habría sospechado porque su centro del campo, simplemente, fue un juguete.

Rafinha ni dio señales de vida, André Gomes fue una nulidad, Alba un fantasma, Mathieu una rémora, Suárez un llanero solitario y Neymar un condenado a luchar contra todo acompañado de Arda Turan, tan entregado como previsible entre el caos generalizado.

¿Fue Luis Enrique el responsable? ¿O fueron los jugadores, el colectivo, quienes no supieron atender al aviso del técnico? Evitar pérdidas y huir de un fútbol suicida de ida y vuelta era la consigna. Y de esta manera se condenó el Barcelona en una primera mitad alucinante.

MÁS ALLÁ DE MESSI

Los empates cedidos consecutivamente por el Real Madrid ante Villarreal, Las Palmas y Eibar suponen un respiro para el campeón porque su máximo enemigo se ha dejado por el camino seis puntos que podrían ser hoy una rémora… Pero esta circunstancia no oculta que el grupo de Luis Enrique transita por la cornisa y el peligro es evidente.

Y a todo ello, claro, acude de manera invisible pero indudable el nombre de Messi. Porque este Barça, ¿mantiene el tono sin su estrella? Sin Leo en el césped no pudo el campeón superar al Atlético y sin él goleó funcionarialmente pero sin brillo en Gijón antes de remontar por carácter en Mönchengladbach.

Y en Vigo, derrumbado de mala manera, salió a flote empujado por el vigor de Piqué, que no del fútbol que se le presupone a un equipo que ha hecho de la plantilla su principal argumento para mejorar al pasado.

No. No debe ponerse a Messi en el escenario cuando el fútbol abandona al Barça. Quien considerase un accidente la derrota frente al Alavés debería ahora buscar nuevos argumentos porque el Barça sigue moviéndose entre los extremos de la genialidad y el derrumbe.

Vigo, que fue un aviso en 2015, debe servir de lección en 2016. No hay otra.