Lisandro Martínez, campeón del mundo en Qatar 2022 con Argentina, pasó de todo en los últimos meses. Entre el quirófano, la sala de traumatología y la cancha, el ex defensor de Newell's Old Boys padeció el fútbol tanto como lo disfrutó antes. En una charla profunda y sin filtros en AFA Estudio, el zaguero reveló que, en los momentos más oscuros de su recuperación, llegó a pensar seriamente en dejar el fútbol.
"Después de las primeras dos o tres semanas no quería jugar más", confesó la actual estrella de Manchester United. La frase, contundente, sintetiza el impacto emocional de una cadena de lesiones que lo fue desgastando por dentro. Primero, la fractura en el pie. Luego, la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.
Una pesadilla para cualquiera.
El quiebre emocional de Lisandro Martínez tras la lesión
Martínez explicó que el pensamiento de abandonar estuvo directamente ligado al dolor físico y al desorden emocional que le generó la lesión. "Cuando me lesiono entro en un desequilibrio total. El dolor era inaguantable", relató. En ese estado, su primera reacción fue querer volver a la Argentina, refugiarse en su familia y cortar con el sufrimiento.
NO QUERÍA JUGAR MÁS AL FÚTBOL
— AFA Estudio ⭐️⭐️⭐️ (@AFAestudio) January 14, 2026
Lisandro Martínez y el proceso de 9 meses sin jugar pic.twitter.com/HmbdjWfyi2
"Basta, no quiero sufrir más, quiero estar bien, quiero disfrutar", se dijo a sí mismo. Con el paso del tiempo, entendió que esas palabras nacían desde un lugar ajeno a su esencia. "Cuando uno está desequilibrado puede llegar a decir cualquier cosa, porque no estás conectado con vos mismo", reflexionó.
El nacimiento de Aurora, su hija: el punto de inflexión para su renacer
En medio de ese proceso apareció el hecho que lo cambió todo: el nacimiento de su hija Aurora. Apenas un mes después de la lesión, la paternidad le dio un nuevo sentido a cada día. "No hay chance de que me dé por vencido".
Desde entonces, cada entrenamiento tuvo un motivo claro. "Fue mi motor de cada día. Salía a dar lo mejor pura y exclusivamente por mi hija", contó. El objetivo ya no era solo volver a jugar, sino dar un ejemplo, sostenerse en pie y no elegir el camino fácil.
Licha tuvo que reinventarse para volver a competir
La rehabilitación de la rodilla obligó a Lisandro a empezar desde cero. "Tenés que reinventarte en todos los sentidos: físico, mental y personal. Sentís que no sos un jugador de fútbol", explicó. Hubo momentos de duda extrema, dolores persistentes y el temor constante a no volver a ser el mismo.
En ese recorrido, el apoyo del entorno fue clave. Familia, amigos y un trabajo psicológico constante lo ayudaron a sostenerse cuando la tentación de tirar la toalla aparecía. "Ahí es donde uno demuestra su verdadera personalidad", aseguró.
Una lesión que cambió su mirada sobre la vida
Con el paso de los meses, Martínez transformó la adversidad en aprendizaje. Se permitió reflexionar y preguntarse qué mensaje había detrás de tanto dolor. "¿Qué puedo aprender de esta situación? ¿Qué puedo mejorar como persona?".
Sin romantizar la lesión, reconoció que el proceso lo modificó profundamente. Hoy valora detalles que antes pasaban inadvertidos: el olor al césped, la pelota, el simple hecho de salir a la cancha. "Gracias a esta lesión he cambiado mucho", afirmó.
El regreso y una nueva versión de Licha
El 30 de noviembre, tras 301 días sin jugar, volvió oficialmente a una cancha ingresando ante Crystal Palace. Desde entonces, ya acumula minutos, continuidad y sensaciones positivas. Incluso, antes de su regreso pleno, volvió a entrenarse con la Selección Argentina bajo la órbita de Lionel Scaloni, una señal clara de la confianza que genera en el cuerpo técnico rumbo al Mundial 2026.
Hoy, Lisandro siente que está mejor que nunca. "Pensé que iba a ser más duro volver, pero el proceso fue muy progresivo. Física y mentalmente estoy excelente", cerró.
Su historia reciente no habla solo de fútbol. De hecho, va mucho más allá del deporte: es la historia de resiliencia de un padre, de un hombre, que decidió no rendirse para volver a ser.
