Leicester cumple cinco años de su título, el maravilloso triunfo de la Cenicienta de la Liga Premier

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La celebración en casa de James Vardy tras el campeonato de los Foxes (0:29)

Así reaccionaron los jugadores del Leicester al ver el empate del Tottenham, que los coronaba campeones de la Premier League. (0:29)

BARCELONA -- Este es el cuento de la Cenicienta en versión futbol. Este dos de mayo se cumplen cinco años de la mayor sorpresa vista en la historia de la Premier League. El Leicester City de Claudio Ranieri, de Jamie Vardy, Riyad Mahrez, Ngolo Kante, Kasper Schmeichel, Wes Morgan y compañía rompió todos los pronósticos y se proclamó campeón de una competición reservada a los elegidos.

Hizo añicos todos los pronósticos y conquistó el título, con dos jornadas de adelanto, viendo por televisión cómo el Chelsea le arrancaba un empate al Tottenham Hotspur (su único perseguidor) que sentenciaba el torneo.

Presentado como el milagro más inesperado, el Leicester se sumó al Blackburn Rovers (campeón en 1995) como único equipo capaz de destrozar la hegemonía de los grandes... Siendo aún más sorprendente por cuanto la diferencia de presupuestos y potencial, teórico, deportivo de aquel modesto equipo que había ascendido dos años antes y en su primer curso en la élite se había salvado del descenso ya milagrosamente era abismal.

La historia de aquel año de ensueño, sin embargo, fue digna de una novela con todos los ingredientes: milagro, sexo, escándalo, despidos, protestas... Y rebelión. La rebelión de un grupo de jugadores que acogieron el cambio de mando en el vestuario sin fe para acabar entregados a un líder inesperado. Su nombre: Claudio Ranieri.

EL PRINCIPIO
Todo comenzó, precisamente, un año antes... El dos de mayo de 2015 Leonardo Ulloa marcó dos goles y el Leicester que dirigía Nigel Pearson, ganando por 3-0 al Newcastle, tomó aire en la pelea por escapar de un descenso al que apenas dos meses antes estaba sentenciado. En su primera temporada en la Premier los foxes acabaron salvándose, celebraron aquel éxito con una gira por Tailandia... Y las celebraciones desembocaron en un revolución que, recibida con estupor por la hinchada, acabó siendo la mayor fuesta vista jamás al cabo de un año.

El multimillonario tailandés Vichai Srivaddhanaprabha (muerto trágicamente en abril de 2018 al estrellarse su helicóptero) era el dueño del club desde 2010 y organizó en junio de 2015 una gira de la plantilla por su país durante la cual tres futbolistas (Tom Hopper, Adam Smith y James Pearson) protagonizaron una orgía en Bankog que saltó a la luz por un vídeo en el que se les veía forzando a una mujer a la que dedicaban comentarios racistas. De inmediato los tres fueron despedidos por el club... Y aquel suceso desencadenó una crisis de mayor calado.

El entrenador Nigel Pearson, padre de James y personaje de indiscutible ascendente entre la hinchada del Leicester, encajó mal la decisión y cuando protestó por ello fue fulminado sin miramientos. El 30 de junio el Consejo de Administración del Leicester le agradeció su trabajo y le despidió ante la sorpresa primero y protestas después de los aficionados, que acogieron aún con mayor desconfianza al cabo de dos semanas el nombramiento de Claudio Ranieri como nuevo entrenador.

El italiano, en aquel entonces de 63 años, llevaba ocho meses en el paro tras ser cesado al cabo de solo cuatro partidos como seleccionador griego en noviembre de 2014. Auténtico trotamundos de los banquillos, que había dirigido antes a 13 clubs en casi 30 años conquistando apenas una Copa de Italia con la Fiorentina en 1996 y una Copa de España con el Valencia en 1999 pero había sufrido no pocos desencantos y despidos en Atlético de Madrid, Juventus, Inter, Parma o Mónaco, Inglaterra (donde había dirigido al Chelsea entre 2000 y 2004) le acogió entre risas. Desconfianza no, burla directamente.

Al comienzo del curso el Manchester City, entre De Bruyne, Sterling y Otamendi, había invertido 200 millones de dólares; 140 había gastado el Manchester United entre Martial, Schneiderlin y Depay; el Liverpool otros 100 entre Benteke y Firmino o 70 el Chelsea con Pedro, Baba y Begovic y el Tottenham entre Son, Alderweireld y N'Jie. Entre 10 futbolistas el Leicester no llegó a los 55 millones de gasto y el valor total de su plantilla apenas superaba los 90 millones de dólares.

Con todo ello, a principios de agosto de 2015 se apostaba más por su descenso que por su salvación y Claudio Ranieri era favorito para ser el primer entrenador despedido en Inglaterra.

LA AVENTURA
Pero a partir de ahí comenzó una aventura insospechada. Increíble más exactamente. José Mourinho, entrenador del campeón Chelsea y que tiempo después le mostró sus respetos y apoyo, le recibió riéndose de su "nivel de inglés... Le cuesta decir más allá de buenos dias". Las chanzas dejaron paso al respeto cuando al acabar el mes de septiembre (siete jornadas) el Leicester era octavo en la clasificación cuatro puntos por detrás del líder... Y se convirtieron en alabanzas cuando el 21 de noviembre de aquel 2015 venció en Newcastle (0-3) y alcanzó, por primera vez en su historia el liderato en la Premier.

Para entonces Jamie Vardy (13 goles en 13 jornadas) ya no era un delantero descontrolado, Mahrez había despejado las dudas que provoco su fichaje un año antes, Kanté (apuesta personal de Ranieri) se catapultaba como un mediocampista soberbio,

Schmichael ya no era el 'hijo de', Okazaki era el japonés más brillante y eléctrico nunca visto y la defensa formada por Simpson, Morgan, Huth y Fuchs no era una colección de simples segundones, sino una máquina perfectamente engrasada por los planes de su entrenador.

Nadie, sin embargo, confiaba en que su aventura fuera más allá de pelear, quien sabe, un puesto en Europa hasta que un lunes, 14 de diciembre, cerrase la jornada 16 derrotando en el King Power Stadium al Chelsea por 2-1, provocando el despido de Mourinho y afianzándose en un liderato que confirmó al finalizar la primera vuelta, igualado a 39 puntos con el Arsenal.

El 24 de enero, jornada 23, el Arsenal cayó en su estadio (0-1) contra el Chelsea que ya dirigía Guus Hiddink y el Lester (3-0 al Stoke City) se quedó solo al frente de la clasificación... Ya no volvería a perder ese lugar de privilegio.

La Europa futbolística miraba con admiración a aquel equipo de segunda, o tercera fila, capaz de plantar cara a los poderosos clubs de Manchester, al Liverpool, el Arsenal, el Tottenham... "Tenemos que ir con cuidado pero sobre todo tenemos que ser conscientes que no somos los favoritos" repetía a quien quisiera escucharle Ranieri, ya convertido en el héroe de la ciudad y cuyos paseos por los márgenes del río Soar o compras en el mercado de la ciudad en compañía de su esposa eran acompañados de muestras de un cariño desmesurado y nunca visto por el veterano, y venerado, italiano.

Mientras Francia había descubierto, de pronto, a Kanté, Albrighton y Drinkwater se convertían en personajes indiscutibles a ojos de los aficionados ingleses, entregados todos a Vardy, enamorados de Mahrez y alucinados con aquella pareja de centrales (Morgan y Huth) que pasados los 30 alcanzaban un escenario nunca sospechado. Al alemán Huth, sin ir más lejos, le había abierto la puerta de salida del Chelsea Mourinho en 2006...

LA GLORIA
"El Leicester hace historia día a día, para nosotros cada partido es una batalla pero somos felices y esa es la mejor medicina" reveló Ranieri al comienzo de la primavera de 2016, cuando ganar el título había pasado de ser una utopía a convertirse en una opción absolutamente real. Para entonces el italiano respondía con una sonrisa a la famosa apuesta de Gary Lineker (ex jugador del club y que en la BBC había prometido presentar su programa en calzoncillos si el equipo conquistaba la Premier) y en voz baja se ofrecía a "regalarle, si llega el caso, unos de calidad"... Lo hizo, por cierto.

Mientras en España el Barça resoplaba por mantener su liderato sobre el Atlético, en Francia el PSG aplastaba y en Alemania e Italia dominaban el Bayern y la Juventus, los ojos se centraban en Inglaterra, donde a mediados de abril, a cuatro jornadas del final, el

Leicester mantenía cinco puntos de ventaja sobre el Tottenham y abrazaba ya sin disimulo el éxito.

El éxito llegó, por fin, al comenzar el mes de mayo. El Lester, a dos jornadas de la conclusión, tenía la ocasión de hacer realidad el sueño si ganaba en Old Trafford al Manchester United pero celebró con humildad el empate (1-1) que obligaba a los Spurs a ganar en Stamford Bridge al Chelsea. Lo hacían (1-2) hasta que un sobresaliente Eden Hazard marcó un golazo en el minuto 84, el derbi acabó en tablas... Y se desató la euforia en Leicester.

La plantilla de los foxes, reunida casi en su totalidad en casa de Vardy, festejó aquel dos de mayo la fiesta más inesperada y desenfrenada que se recuerda. Ranieri celebró la noche en la intimidad con su esposa y los hinchas, todos los habitantes de la ciudad de hecho, ocuparon Market Place con la mayor manifestación de felicidad desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

El Leicester era campeón de Liga. Se había hecho realidad el milagro, el cuento de la Cenicienta trasladado al fútbol...

EL RECUERDO
Al cabo de cinco años Ranieri dirige a la Sampdoria. Despedido en febrero de 2017 cuando la digestión del éxito no había sido lo feliz que se esperaba, siguió con su carrera nómada entrenando sin tanto éxito a Nantes, Fulham y Roma, y de aquel grupo legendario apenas permanecen en el club Schmeichel, Fuchs, Albrighton, Morgan o Vardy.

Kanté fue traspasado en el verano de 2016 al Chelsea por casi 40 millones de dólares, un año después le siguió Drinkwater por otros 40 millones y 73 pagó el Manchester City en julio de 2018 por Mahrez. Huth ya se retiró, Okazaki pelea por salvar el descenso en el Huesca, Simpson acaba de fichar por el Bristol, de la segunda categoría inglesa y secundarios de lujo de aquel momento también abandonaron el equipo. Leo Ulloa juega en el Rayo Vallecano, Andy King lo hace en el Oud-Heverlee belga y Jeffrey Schlupp en el Crystal Palace.

Pero en el recuerdo de este Leicester, que supo a la larga acostumbrarse a su nuevo papel y tras acabar quinto el pasado curso hoy es tercero a la espera de jugar la final de la FA Cup contra el Chelsea, siempre permanecerá aquel título de Liga en el que absolutamente nadie creía en el verano de 2015 y que acabó siendo realidad un dos de mayo de 2016 histórico para el fútbol inglés.