Una situación insólita se vivió en el partido entre Udinese y Lecce por la jornada 26 de la Serie A
A los 27 minutos se produjo una jugada en el área del local, que terminó con un penal a favor de la visita tras la revisión en el VAR por una infracción sobre Lovric. Hasta aquí todo normal hasta que llegó el momento de rematar el penal y surgió el conflicto.
Lorenzo Lucca tomó la pelota y no la soltó a pesar del reclamo de Florian Thauvin, el señalado para hacerse cargo del remate, apuntado por el propio entrenador Kosta Runjaic. Gritos, empujones y muchos reclamos, pero Lucca siguió impasible para ser el rematador. Incluso Alexis Sánchez intentó convencerlo, pero sin éxito.
El delantero se hizo cargo del penal y convirtió el 1-0, pero su alegría duró poco. A los tres minutos fue reemplazado por un enojado Runjaic, cuando todavía se estaba jugando el primer tiempo.
