De ser rechazado en Monterrey y cuestionado en España, el atacante de 24 años se convirtió en la pieza angular de Pumas en la liguilla del Clausura 2026.
A Jordan Carrillo el futbol lo buscó desde los nueve años. El atacante de 24 años siempre fue considerado una promesa del balompié mexicano, pero no encontraba su sitio hasta que llegó a préstamo con los Pumas, equipo en el que se ha convertido en una de sus figuras, sobre todo en la liguilla.
“En 2011, por ahí, hice contacto con los papás de Jordan. Me contaron que un año antes —a los nueve o 10 años de edad— lo habían llevado a Pachuca, y los de Pachuca pidieron que se quedara allá, pero los papás dijeron que no; todavía no terminaba ni la primaria. Yo le di seguimiento al proceso. Antes de los 13 lo mandamos a Rayados y jugó dos años con la Sub-13; no tuvo el tiempo que quisiera, pero jugó. El profe Perfecto Acevedo, actual visor de Santos, le dio continuidad y, gracias a las Copas Peñoles y a estos seguimientos, se quedó en Santos y empezó su proceso”, recuerda en entrevista con ESPN Bernardo Bon, uno de los visores que detectó a Carrillo en sus primeros pasos en el futbol.
Monterrey lo rechazó en las divisiones menores y Santos siempre esperó la mejor versión de Jordan Carrillo. El Grupo Orlegi, propietario del equipo de la Laguna, lo mandó al Sporting de Gijón de la Segunda División de España, un experimento que terminó porque el jugador fue señalado por “conducir de más el balón”; todo cambió hasta que Pumas se fijó en el chico originario de Culiacán, Sinaloa.
“A todos los que amamos el futbol nos gusta ver a los jugadores que tengan convicción, alegría, atrevimiento. Él siempre ha sido así, desde los nueve años; siempre ha tenido intensidad, atrevimiento, descaro, no le importa el rival de enfrente. Los jugadores que tiene ahora a su alrededor tienen calidad, pero su dinámica es ir al frente y encarar. Intensidad, encarar, actitud, con gran técnica de recortes y disparo a gol”, lo describe Bernardo Bon.
Santos, conocedor de las condiciones de Carrillo, lo prestó a Pumas pero “sin opción a compra”. En la Comarca Lagunera se asegura que “siempre se ha confiado en él”, pero fue en el conjunto de la UNAM donde encontró la regularidad. El habilidoso atacante pasó de iniciar dos partidos como titular con los blanquiverdes a aparecer en 14 juegos de inicio con los auriazules. Su punto más alto lo alcanzó en la liguilla, al anotar dos goles en la eliminatoria contra América y firmar la anotación que regresó al Club Universidad a una final de Liga MX.
“El hecho de que debutara en Primera División, que se fuera a selecciones menores o que haya ido al Sporting de Gijón y regresara a jugar con Santos, es solo parte del proceso. Tengo mucho acercamiento con Pedro Carrillo, el papá de Jordan; se dio el momento en que pudo salir a Pumas y ahí detonó. Es como todo chavo: si lo pones a jugar, va a detonar; si no, no va a destacar”, agrega el visor.
En Santos ya buscan la forma de repatriar lo más pronto posible al habilidoso atacante; sin embargo, por ahora, el jugador tiene un objetivo claro a la vista: “ser campeón con los universitarios”.
