Se llevó a cabo la presentación de Rafa Márquez como técnico de la Selección Mexicana en el inicio de un ciclo que debería terminar en el Mundial de 2030.
LOS ÁNGELES -- Oficialmente, con su séquito presente –y sus posibles verdugos también--, Rafa Márquez fue investido este jueves como técnico de la Selección Mexicana.
Inicia, entonces, una travesía fatalista que, por contrato, por compromiso, por promesas, por verborrea, por politiquería, y, eventualmente, por justicia deportiva, deberá terminar con el último estertor tricolor en 2030.
Rafa Márquez sabe dónde está parado. Justo en el epicentro sismológicamente mediático más inestable del universo del futbol. Está solo, rodeado sí, simbólicamente protegido, sí, pero en un sitio donde no puede confiar ni en su sombra ni en su espejo. Su Alter Ego, como buen mexicano, le cuchichea, incestuosamente, sobre el Síndrome del Impostor.
Y lo sabe bien. Desde su debut como jugador del Tri, el 5 de febrero de 1997, hasta su presencia como auxiliar técnico de Javier Aguirre, en el ocaso tricolor del 5 de julio de 2026, Rafa Márquez ha visto una danza interminable, obscena, rocambolesca, patética, caótica, canibalesca, despiadada, circense, de entrenadores al frente de la Selección Mexicana. Ha presenciado desde el suicidio laboral hasta la eutanasia.
Sí, Rafa Márquez lo sabe. Este jueves 10 de septiembre de 2026, ha sido el primero de sus últimos días como entrenador de la Selección Mexicana. El tiempo es un delincuente.
A lo largo de 29 años, desde aquel debut en 1997, Rafa Márquez ha visto zozobrar a 20 técnicos –titulares e interinos--, al frente del Tri, y ha participado directamente con 17 de ellos. Sólo estuvo ausente durante la gestión infausta de Gerardo Martino, y durante las ejecuciones expeditas de Diego Cocca y Jimmy Lozano, quienes tuvieron menos vida que una mosca en el timón tricolor.
De hecho, su debut en selección fue un error. Bora Milutinovic quiso convocar a César Márquez del Atlas y por error se citó a otro Márquez del Atlas, a Rafa. Y estuvo en un amistoso ante Ecuador. El mayor dislate de Bora fue el mayor acierto de Bora.
Manolo Lapuente no lo llevó a Francia ’98 porque citó como centrales a Claudio Suárez, Duilio Davino, Joel Sánchez y Pável Pardo. Igual, lo eliminó Alemania por improvisar con Raúl Rodrigo Lara, rebasado física, atlética y mentalmente por los verdugos Jurgen Klinsmann y Oliver Bierhoff.
Así el recorrido, hoy, 29 años y 17 entrenadores después. En ese lapso trágico, Rafa Márquez ha podido ver la forma azarosa, visceral, política y hasta abusiva en la que el puesto que hoy ocupa era trasgredido alevosamente, y, generalmente, sin motivo justificable. La guillotina del futbol mexicano carece de sensatez salomónica.
Por eso, Rafa Márquez entiende que hay una obsesión casi edípica y necesariamente fatalista, al dirigir a la Selección Mexicana.
1.- Bora clasifica a Francia ’98, pero es despedido por no someterse a criterios de mercadotecnia y situaciones personales.
2.- Lapuente queda fuera por no plegarse al mando de Rafael Lebrija, quien así buscaba desafiar a Alejandro Burillo Azcárraga. Y entonces, de interinos aparecen Gustavo Vargas y Mario Carrillo.
3.- Enrique Meza es echado por malos resultados, pero principalmente por abusos de indisciplina de los jugadores. Job no puede someter a los Hunos de Atila.
4.- Primer bomberazo de Javier Aguirre, quien antes de arrancar incluso el Mundial 2002 ya estaba apalabrado con el Osasuna de España. El Vasco ya vivía en adulterio.
5.- Rafa viviría el proceso de cuatro años con Ricardo LaVolpe, quien a pesar de ofrecer disculpas a directivos y prometer cambiar su forma de ser, es echado después del Mundial de Alemania. Su soberbia cohabitaba con su hipocresía.
6.- Aparecería Hugo Sánchez (“Lo nombré pa’ quitármelo de encima”, explicaría Justino Compeán), pero fracasa en el Preolímpico de Carson para Beijing 2008. Haití jugaba con nueve y a México le faltó un gol. Un Pentapichichi sin Lazarillo a la red.
7.- Llegaría Jesús Ramírez, con el respaldo de Justino Compeán, pero Jorge Vergara impondría después de tres partidos a Sven Goran-Eriksson. México queda al borde de la eliminación y el sueco se va con la secretaria de la FMF como botín.
8.- Segundo bomberazo de Javier Aguirre. Al regresar de Sudáfrica, en conferencia de prensa en el Aeropuerto de la Ciudad de México, Justino asegura que “a Javier no le interesa seguir en el puesto”. Aguirre refuta: “Al día de hoy, no tengo una propuesta de la FMF para seguir como técnico de México”. Lo despidieron antes de despedirse.
9.- José Manuel Chepo de la Torre comienza alentadoramente. Incluso gana la Copa Oro a Estados Unidos. En el Hexagonal Final sufre el Aztecazo ante Honduras. Lo relevan Luis Fernando Tena ante Estados Unidos y Víctor Manuel Vucetich ante Costa Rica. Tres más a la lista trágica. Y Rafa Márquez observando como capitán. El primero de sus últimos días…
10.- Para Brasil 2014, el bomberazo es de Miguel Herrera. Su ilusionante proceso concluye con el “no era penal”, en aquella acción entre Rafa Márquez y Arjen Robben. Y después ocurre el manoteo en Filadelfia entre el Piojo y un narrador de TV Azteca. Un fallido jab le arruinó la carrera.
11.- La estafeta recae en Tuca Ferretti como interino. “Prefiero ser barrendero que dirigir al Tri”, había dicho meses antes. Consigue el pase a la Copa Confederaciones venciendo a Estados Unidos. Al final, la FMF elige otro rumbo. Y Tuca empuña escoba y recogedor.
12.- Juan Carlos Osorio es el elegido para Rusia 2018. Tras la victoria ante Alemania, la euforia transitoria terminó con derrotas ante Suecia y Brasil. Yon de Luisa decide no renovarlo. Muchas faldas y pocos méritos.
13.- Tercer bomberazo de Javier Aguirre. Rafa es auxiliar técnico, pero ya con la promesa de dirigir hasta 2030. Esta vez está solo y a solas.
Y este jueves es presentado en sociedad. Con el nombramiento, la cruz, la cachucha y el silbato. Y también el almanaque, para que anote que ese era el primero de sus últimos días como entrenador de la selección mexicana.
Antes de una serie de respuestas de Rafa Márquez, llenas de sobriedad, promesas sin compromiso, y la explicación de tener a hombres de confianza absoluta en su cuerpo técnico, antes de todo eso, el comisionado de la FMF, Mikel Arriola quiso robarse el show, ser el muñequito de un pastel ajeno, presentado cifras inútiles (audiencias, ratings, venta de camisetas, “millones de ojos”, cifras del Fan Fest) que pretendían glorificar una realidad irrefutable: que la Selección Mexicana simple y llanamente desfalleció en la misma fosa y fase mundialista: los Octavos de Final.
Duró más la presentación con cifras cuestionables por parte de Mikel Arriola, que la sesión directa con el nuevo entrenador de la Selección Mexicana.
Por eso, Rafa Márquez ya sabe dónde está parado. Donde vio, vivió y convivió con 17 de los 20 entrenadores que han estado en esa misma silla fatalista en 26 años, y siendo, además, protagonista de cuatro bomberazos.
“Alea jacta est (la suerte está echada)”. La frase de Julio César al rebelarse a su propio destino. Rafa Márquez, a partir de este jueves, la ha hecho suya.
