Víctor Guzmán, el niño que quería jugar en Atlas y llegó a Chivas

Víctor Guzmán enfrentando a los rojinegros de Atlas, club donde su madre vendía frutas y lonches a las afueras de las instalaciones. Imago7

MÉXICO -- En su infancia, Víctor Guzmán veía desfilar a las jóvenes promesas del Atlas, mientras ayudaba a su mamá a vender frutas y lonches a las afuera de una de las academias de los rojinegros. Ahí, el muchacho que más tarde llegó a la Selección Mexicana y ahora es uno de los refuerzos más importantes del Guadalajara, tuvo un amorío con los Zorros.

El originario de Tonalá, Jalisco, siempre buscó una forma de ayudar a su familia. Antes de ser futbolista, compraba cajas de chicles para vender o se aventuraba a recorrer toda su colonia en una bicicleta, con decenas de kilos de tortilla en la espalda, que compraba en ocho pesos y vendía en nueve. El mediocampista que debutó en Pachuca, primero probó fortuna en los rojinegros del Atlas y después se fue a Chivas.

“Cuando me sacaron del Atlas le dije a mi entrenador que me explicara por qué me iba del equipo, quería saber la razón para trabajar en eso y mejorarlo, me confesaron que por chaparrito, quería saber si podía ser futbolista”, confesó hace unos meses el jugador de 24 años.

Pocho Guzmán, hasta todavía hace un año, se confesaba como el mismo “chamaco de barrio”, que en sus escapadas se sale a jugar en las canchas de su casa o se avienta algunos sprint en los alrededores de Tonalá y que se puede constatar en las historias de Instagram que sube de vez en cuando.

El jugador creció jugando a las 'chiras pelas', trompo y con la pelota, primero quiso ser rojinegro y, ahora, regresa a Guadalajara, para vestirse de rojiblanco.