El sueño de Alan Montes, futbolista de Necaxa, jugar junto a su hermano César Montes

Alan y César Montes son hermanos y futbolistas, el primero defensa de Necaxa y el segundo de Rayados. Cortesía

Alan Montes, quien ha sido transferido al Necaxa, procedente de los Cimarrones de Sonora, sueña a sus 19 años, jugar o enfrentar alguna vez a su hermano César ‘Cachorro’ Montes en la Primera División, a donde quiere llegar escalando los peldaños correspondientes.

Alan Isidro Montes Castro, quien en edad es aventajado con tres años y medio por el defensor del Monterrey, proviene de una familia de Hermosillo, Sonora, donde nació y se crío junto a César y a sus otros dos hermanos.

“Cuando estaba chiquito yo jugaba de contención, pero ya después que me fui desarrollando, me pusieron a jugar de central, por mi estatura (mide 1.91metros). Ya tengo bastante tiempo jugando en esta posición y ahí me siento cómodo”.

Alan Montes se desempeña como central por derecha y de entrada, recibió los halagos del director deportivo del Necaxa, Santiago San Román, quien expresó que confían mucho en su potencial y que “técnicamente es muy bueno, tiene buena marca y por supuesto que tiene muy buen juego aéreo”.

Asimismo, señaló que en los Rayos le darán mucha proyección, no solo a él, sino también a Raúl Alcántar, central por izquierda que recalará junto con Alan Montes en el conjunto hidrocálido.

SON MUY CERCANOS

Aunque algunos primos de Alan y César también jugaron futbol, lo hicieron a nivel amateur, por lo que ellos dos son los primeros que llegan al profesionalismo.

“Yo empecé a los tres años y mi hermano como a los cuatro o cinco. Comenzamos a jugar en la Liga Municipal de Hermosillo y a veces nos tocaba jugar juntos, aunque yo soy más chico”, expresó Alan, quien reconoció que hay similitud en el tipo de juego que practican, “pero cada uno tiene sus cualidades”.

Luego de respaldar lo dicho por San Román, al sostener que “mi mejor cualidad es la técnica”, afirmó que él y César son muy allegados, aunque el propio futbol los ha separado por el momento.

“Vivimos juntos mucho tiempo y pues, prácticamente como se llevan los hermanos, nos gusta jugar en la casa en las consolas (de videojuegos). Salíamos a divertirnos a parques, a la catedral y así, pues somos muy unidos”.

Sin embargo, platicó: “Mi hermano se fue a los 11 años a Pachuca, estuvo ahí unos cuatro años y yo siempre he estado con mis papás, jugando en Hermosillo con Cimarrones. Él regresó de Pachuca al Poblado Miguel Alemán, que es donde jugó en Tercera División, quedó campeón y se lo llevaron a Monterrey… Yo entrenaba junto con él en Tercera y de ahí es cuando llegué a Cimarrones”.

Pese a la distancia, relató que “a la fecha, seguimos en contacto casi todos los días… Mi hermano me da muchos consejos, me dice que tengo que trabajar y echarle ganas en los entrenamientos para seguir adelante con mi carrera”.

--¿Cuál es el mejor consejo que te ha dado?

“Trabajar duro y tener los pies en la tierra, que no se me ‘suba”.

--¿Te gustaría seguir sus pasos?

“Sí, mi sueño es jugar juntos y jugar en la selección. Si me toca enfrentarlo, pues disfrutar el partido, sería también un sueño para mí… No he ido a selección todavía, él ya; quiero buscar consolidarme, más que nada, cuando tenga la oportunidad en Primera División, y ya después tratar de jugar a la selección, sumar minutos, y en el futuro salir a Europa, cómo no”.

SU CARIÑO POR CRUZ AZUL

Alan Montes expresó que “desde chiquitos, los dos éramos cruzazulinos; yo lloraba cuando perdía, tenía como cinco o seis años. Mi papá me decía que sólo era un juego, que no tenía que llorar”.

Aseguró que lo que ha pasado con Cruz Azul en los últimos años, no lo han decepcionado: “No, todavía sigo con ellos”.

Mostró confianza en que quizá en un tiempo no tan lejano, logre vestir esa camiseta: “Sí, para todos estan las puertas abiertas”.

Asimismo, aunque señaló que le gusta mucho el juego de Pablo Aguilar, porque “siempre es un guerrero, siempre hace goles”, afirmó que desde niños, él y su hermano César admiraron a Rafa Márquez.

Finalmente, comentó que sus padres “se llenaron de felicidad” al saber que irá al Necaxa, “pero mi mamá se puso triste, porque yo ya me voy”.