Es claro que dejaron de ser los únicos millonetas. Pero siguen jugando para ganar y eso solo son buenas noticias para el futbol mexicano
Este texto debe comenzar con la aclaración de que Antonio Briseño está loco, por supuesto que América tiene identidad y no le toca ni al Pollo ni a ninguno de nosotros evaluar si es más o menos válida que la del Guadalajara.
Pero sus palabras me hicieron pensar en cómo han cambiado las Águilas en los últimos años y qué tan lejos están de ser el equipo todo poderoso que mandó de facto en la Primera División por más de 50 años, ese club que movía los hilos con el poder de su escudo y que, lo más importante de todo, era el más rico del futbol mexicano.
Porque, si necesitan que alguien se los diga, América ya no es el equipo más fuerte en su gasto ni el único que pesa en lo administrativo, o al menos esconden muy bien su dinero en comparación con Tigres y Rayados, mientras los demás han ganado un poco de voz y ahí está el ejemplo del Atlas, que les quitó tres puntos, contradiciendo el pronóstico de gente con tanto recorrido como Jared Borgetti, quien aseguraba que era impensable que los perdieran sobre la mesa.
Cuando recién fue nombrado Presidente Deportivo, Santiago Baños me platicó sin darle vueltas que se había acabado la época de la cartera inagotable y que su principal reto era mantener planteles de campeonato apegados al presupuesto, lo cual tiene mucho sentido y no los hace menos, sólo que antes era diferente.
Entre enero del 2019 y enero del 2020, en Coapa recibieron más de 45 millones de dólares por la venta de cuatro jugadores a Europa y es inevitable preguntarse dónde está ese dinero o si acaso todo se va en los sueldos de Solari, Ochoa y Giovani, porque tampoco trajeron más refuerzos que hayan compensado a cabalidad la salida de jugadores tan talentosos.
Lo único que me gustaría es que los aficionados azulcremas se vean en el espejo, levanten la mirada al norte y acepten la nueva realidad en la balanza de poder, con dos equipos en Monterrey que han tomado su lugar para traer refuerzos, seleccionados y europeos a destajo sin que las empresas que los respaldan sufran el gasto, como antes pasaba con la televisora.
¿Podría América soñar con un Gignac hoy? No lo creo y cuando lo intentaron no le llegaron ni a los talones. ¿Tendrán un estadio más moderno o volverán a remodelar el Azteca pronto? Tampoco lo veo y cuando pasó fue por petición de la NFL. ¿Firmarán a Carlos Vela la próxima temporada como en su momento a Hugo Sánchez o a Luis García? Jaja… no.
Esta es la nueva identidad del América y a mí me encanta, un equipo responsable y eficiente dentro y fuera de la cancha, que, así como juega, gasta; que ya no arrasa, pero que sigue peleando cada título y que tampoco deslumbra como antes porque ahora las bombas caen a 900 km de distancia.
