Bajo la tutela de Tabaré Ramos, Memo Rodríguez asume protagonismo en el mediocampo del Houston Dynamo

Tab Ramos y Memo Rodriguez se llevan bien desde el primer momento.

Ocurrió en octubre pasado, cuando Ramos acababa de ser contratado como director técnico del Houston Dynamo. Poco después de concluida la temporada del equipo, Rodríguez se encontraba en el proceso de preparar una serie de entrenamientos post-torneo. Rodríguez pasó por la oficina de su nuevo jefe y comenzaron a conversar con respecto a cómo el nativo de El Campo, Texas, encajaba mejor dentro del sistema de Ramos. Rodríguez se había formado como volante central, aunque había pasado la mayor parte de su carrera profesional jugando como extremo. Ramos creía que un regreso a un puesto más central, como volante de ida y vuelta, era lo mejor para el joven de 24 años. Al entrenador le agradaba la habilidad técnica, despliegue físico y durabilidad de Rodríguez. El jugador estaba de acuerdo con la idea.

"Me sentí contento de que [Ramos] me formulara esa idea", comentó Rodríguez a ESPN durante el torneo MLS is Back. "Estaba listo, me sentía emocionado y le dije que allí era donde me sentía más cómodo. Es allí donde me siento como en casa. Allí quiero jugar. Y pienso que es en esa posición donde puedo progresar durante el transcurso de mi carrera y tener éxito".

Los primeros resultados mostrados en la temporada indican señales prometedoras. En mayor medida, Rodríguez ha sido colocado a la izquierda del trio de volantes centrales de Ramos, y su actuación con dos goles marcados en el empate 3-3 firmado con el LAFC demostró su capacidad para fortalecer el ataque del equipo, detrás de los pilares del equipo Alberth Elis y Mauro Manotas. Rodríguez se encontró con un poco más de dificultad en los cotejos posteriores de su club, pero sus siete tantos y cinco asistencias en menos de 1.400 minutos de juego en la pasada temporada nos dieron muestras de su capacidad productiva cuando se le otorga una extensa cantidad de minutos.

"Creo que necesitamos seguir desarrollando [a Rodríguez] a ambos lados de la cancha", afirma Ramos. "En el aspecto táctico, debemos asegurarnos de que incursione en el área con fuerza, cree jugadas para nosotros y convierta goles tal como lo hizo en el primer partido [del torneo MLS is Back]. Y luego, en el tema físico, debe contar con la resistencia para hacer que incursione con alta velocidad, en vez de sólo trotar y cubrir terreno. Debe incursionar con fuerza y recuperar balones, porque sé que puede hacerlo. Somos una obra en desarrollo, pero Memo es sin duda un jugador importante para nosotros".

Las actuaciones de Rodríguez le hicieron incorporarse a una cifra en crecimiento de jugadores nacidos en territorio estadounidense que asumen roles cada vez más importantes en el ataque; grupo que incluye a Brenden Aaronson del Philadelphia Union, Chris Mueller del Orlando City y Ayo Akinola del Toronto FC. A medida que la MLS sigue siendo un circuito en el cual los equipos no muestran reservas para sacar la chequera a la hora de contratar artilleros extranjeros, Rodríguez percibe un cambio de actitud y tiene la intención de aprovecharlo al máximo.

"Pienso que tengo una inmensa responsabilidad sobre mis hombros, pero siempre juego con algo qué demostrar", indicó con respecto a su rol dentro del ataque de su club. "En cada partido, debo demostrar que soy un jugador que puede jugar en esta liga y cuenta con suficientes cualidades. Quiero decir que, esos chicos, los extranjeros, obviamente son jugadores fantásticos, pero ¿por qué no puede un jugador o un talento especial criado en este patio, que forje una trayectoria aquí, convertirse en ese futbolista especial? Por ello, simplemente intento hacer todo lo que puedo y desarrollarme en cada partido para así ayudar al equipo".

Si hablamos con Rodríguez, independientemente del tiempo que se pase, no tardará en dedicar cualquiera de sus éxitos (incluyendo el par de goles convertidos contra el LAFC) a su madre Velia. Eso no es tan inusual. Con frecuencia, los padres se encuentran entre los grandes factores que impulsan el éxito de un jugador profesional. Pero en este caso, el nexo entre madre e hijo es más fuerte de lo imaginable. El padre de Rodríguez, Guillermo Sr., perdió la vida en un accidente automovilístico poco antes del nacimiento de Memo. Su madre volvió a contraer nupcias poco tiempo después. Jesús Acosta, padrastro de Rodríguez, ha sido una firme presencia en la vida del jugador. A pesar de ello, Velia se mantuvo decidida a hacer todo lo posible para asegurar los éxitos de Memo. Eso incluyó conducirlo durante más de una hora por cada trayecto, desde y hacia Houston, para que pudiera entrenar con su club, los Houstonians, y posteriormente dentro de la cantera del Dynamo.

En una vivienda donde Memo convive con tres hermanos menores, los esfuerzos dedicados por Vela a su hijo mayor provocaron los chillidos normales por parte de ellos. Memo confiesa que siguen resonando hasta hoy, aunque con menor frecuencia.

"Mis hermanos menores ya han crecido, y a veces siguen preguntando: '¿Por qué Memo y por qué esto?'", afirma Rodríguez. "Sin embargo, ellos entienden que mi madre tuvo que hacer sacrificios y ella no sabía si yo lo lograría o no. A pesar de ello, hacía todo lo posible para demostrar a mis hermanos que se puede lograr cualquier cosa en la vida si trabajas con tesón. Creo que ahora lo comprenden".

Cuando Rodríguez firmó con el Dynamo en condición de canterano en 2014, todo parecía indicar que los sueños del jugador y sus familiares estaban a punto de hacerse realidad y que en poco tiempo formaría parte del primer equipo en Houston. No obstante, la realidad se encargó en poco tiempo de replantarlo todo. Rodríguez fue cedido en préstamo al Charleston Battery en 2015, con la intención de que tuviera mayor tiempo de juego. La plana mayor en Houston veía a Rodríguez como volante de contención; no obstante, el técnico del Charleston Mike Anhaeuser no tardó mucho en darse cuenta de las destrezas para el ataque del joven jugador.

"Cuando se es tan joven, es difícil saber si se puede jugar en esa posición. Él no era un Ozzie Alonso, permítanme que se los diga", expresó Anhaeuser, quien tuvo a Alonso bajo su mando cuando jugaba en la United Soccer League (USL). "No hay comparación. [Rodríguez] se mostraba muy dedicado y era un trabajador diligente".

A pesar de un sólido ciclo en Charleston, en el que sumó 17 apariciones, Houston puso en libertad a Rodríguez antes del inicio de la temporada siguiente. Afortunadamente, Houston acababa de constituir un equipo afiliado (el Rio Grande Valley FC Toros) en el circuito que hoy se conoce como USL Championship, donde se le ofreció a Rodríguez un puesto con la intención de ganar mayor experiencia.

No habría sido inusual ver a un jugador que había sido considerado prospecto de primer nivel mostrar una opinión negativa de su situación. Rodríguez decidió mirarlo como una oportunidad.

"No sentí dudas", afirmó con respecto a su llegada al Rio Grande Valley. "Quería demostrarles a todos que contaba con la ética de trabajo, que tengo cualidades para jugar MLS, y tenía que ir allí y demostrar mis capacidades".

Y eso hizo, convirtiendo seis tantos en 31 apariciones jugando como volante por las bandas. Ayudó a su causa que Rodríguez jugara bajo las órdenes de Wilmer Cabrera, técnico con amplia experiencia en el desarrollo de jóvenes futbolistas, incluyendo una incursión como seleccionador sub-17 de Estados Unidos. Fue Cabrera que ayudó a Rodríguez a reconstruir (y en algunos aspectos, armar) su juego. Y cuando Cabrera se convirtió en entrenador del Dynamo, se llevó a Rodríguez con él.

"Siempre fui un jugador a quien le gustaba incursionar, pero creo que en algunas ocasiones sentía dudas", afirma Rodríguez. "En [Rio Grande Valley], convertir goles y sumar minutos en mi haber, jugar una temporada completa, fue maravilloso para mí y creo que me ha dado confianza, incluso ahora que Tab me ha conferido esa libertad en el área rival".

Dentro de este proceso, Rodríguez se convirtió en otro ejemplo de cómo una incursión en el USL no necesariamente implica pasar por el purgatorio, y que puede ser utilizado como trampolín para alcanzar objetivos más ambiciosos. Ese trayecto recorrido por Rodríguez causó grata impresión en Ramos, quien está consciente de los retos que enfrentan jóvenes figuras en la MLS, después de su paso como técnico de la selección sub-20 de Estados Unidos.

"Vivimos en un mundo en el cual los jóvenes entre 18 y 22 años sienten que necesitan recibir recompensas muy rápidamente", afirma Ramos. "Y cuando ellos tienen que jugar una temporada en la USL, a veces se sienten como si dieran un paso atrás. Casi pareciera que sienten que no se lo merecen. Y no lo consideran parte de un plan para mejorar y ganar experiencias sumando partidos. Creo que Memo lo entendió de esa forma, que necesitaba ir allí porque requería jugar partidos y lo necesitaba hacer bien, necesitaba ser el mejor jugador antes de llegar al primer equipo. Por ello, creo que es un gran ejemplo para el resto de los canteranos".

Rodríguez ha disfrutado de un constante ascenso desde entonces. Su aparente temporada revelación del año pasado se vio interrumpida por una lesión en su corva; sin embargo, se mantiene firme en su intención de aprovechar al máximo sus oportunidades dentro de un nuevo rol.

Con Ramos a su lado, las probabilidades de que Rodríguez coseche éxitos nunca habían sido mejores.