A pesar de la distancia, River tendrá su apoyo en Seattle

SEATTLE (Enviado especial) -- Hay poco conocimiento en Argentina acerca de la ciudad de Seattle. Se sabe que es la cuna del grunge y de grandes artistas, con Jimi Hendrix y Kurt Cobain como máximos símbolos. También que está en el extremo norte de los Estados Unidos. Entonces, digamos que sin investigar demasiado, un argentino promedio puede decir dos cosas: que en Seattle hay buena música y que es lejos.

Tal vez, a partir de esta Copa del Mundo, se empiece a relacionar esta tierra con River Plate. Es que aquí, a pocos kilómetros de la frontera con Canadá, el equipo de Marcelo Gallardo tiene su hogar transitorio en este campeonato. Y aquí debutará el martes contra Urawa Red Diamonds. A más de 11 mil kilómetros del Estadio Monumental.

No era un destino fácil para los riverplatenses que deseaban venir a la Copa del Mundo a alentar al equipo. No solo por la distancia geográfica, sino también porque este rincón del estado de Washington no tiene la relación casi familiar que tiene Argentina con otras ciudades estadounidenses. Es decir, que la travesía hasta Seattle implica una dificultad mayor para los fieles.

Sin embargo, River tendrá el apoyo de siempre. Entre la buena cantidad de viajeros que llegaron desde diversos puntos de la patria y los emigrados que llegaron por vía terrestre y aérea desde diversos puntos de América, el conjunto argentino contará con su hinchada como siempre lo ha hecho.

No fue una novedad el clásico banderazo del lunes por la tarde en el hotel Westin, en pleno centro de Seattle. La gente de River lo ha hecho en cada rincón de Sudamérica, en Madrid y hasta en Osaka, donde se recuerda aún la multitud de más de 15 mil hinchas que viajó para ver el Mundial de clubes 2015 contra el Barcelona de Messi, Neymar y Suárez.

La cita era este lunes a las cinco de la tarde, en la esquina de las calles Westlake avenue y Stewart street. Allí, mientras los tranvías y buses transportaban a los lugareños que miraban con incredulidad el espectáculo futbolero más foráneo que podían imaginar, más de mil simpatizantes de River cortaron la vía pública para alentar a sus jugadores y palpitar el debut mundialista del martes.

El plantel llegó cerca de las siete, después del entrenamiento realizado en el predio de Sounders, a unos 40 minutos del céntrico hotel. Cuando regresó, se encontró con unas cincuenta banderas y una multitud que repetía "mañana cueste lo que cueste tenemos que ganar". Todos, jugadores e hinchas, conocen muy bien la importancia de comenzar con una victoria un torneo como este.

Seattle es una ciudad particular. La mayoría de los días son grises y esa monocromía se traslada a la vida cotidiana. Sin embargo, estos días de junio han sido apacibles y soleados, como si acompañaran al Mundial y subrayaran su atracción. Los riverplatenses que caminan por estas calles lo hacen orgullosos, con sus colores de siempre, y disfrutan la singularidad de este pueblo.

"Es lindo Seattle, la prefiero sobre Miami", afirma un hincha que había arribado horas antes desde Rosario. La elección esconde, como casi todo, la disputa del Superclásico. Boca había empatado en el Hard Rock Stadium ante Benfica minutos antes pero nadie aquí pensaba demasiado en eso. Solo en el choque contra Urawa.

Gallardo en la conferencia lamentó el destino: "El sorteo no nos benefició. Iba a ser un lugar de demasiada distancia para llegar e iba a ser demasiado el esfuerzo económico para los hinchas que se acercaran hasta acá. No nos tocó una sede mucho más amena para nuestros hinchas, pero los que estén presentes se van a hacer sentir y mucho. Espero que podamos retribuirles con buenos partidos". Sí, la lejanía.

De todas maneras, el pueblo de River ya se hizo escuchar en la distante Seattle y el equipo sabe que tendrá el apoyo de siempre en la presentación en el Mundial de Clubes.