¿Qué sigue para Boca tras la eliminación en el Mundial de Clubes?

NASHVILLE (Enviado especial) -- Boca se despidió del Mundial de Clubes con la amarga realidad de no haber podido sumar ni siquiera un triunfo ante el humilde Auckland City, que le sacó un empate con sabor a triunfo. Pasada la página del torneo internacional, el equipo dirigido por Miguel Ángel Russo volverá a la competencia nacional con varios pendientes por delante.

2 puntos sobre 9 posibles. La primera foto del rendimiento de Boca en el Mundial tal vez no sea la mejor, pero el análisis posiblemente deje más cosas buenas que malas. El nivel mostrado ante Benfica y Bayern Munich llegó a ilusionar al hincha, algo que no pasaba hace mucho, aunque el 1-1 de la fecha 3 fue un golpe de realidad que volvió a hacer mella dentro del club.

Boca retornará a Argentina sin gloria deportiva, pero con unos 17 millones de dólares que serán útiles para una de las principales tareas para Russo, Riquelme y el Consejo: la reconstrucción del plantel.

Habrá salidas. O al menos es lo que aparenta tras lo vivido en Estados Unidos. Seguramente Marcos Rojo, quien supo ser líder y capitán, encabezará las partidas, seguido por otros futbolistas que ya casi ni tienen minutos, como Sergio Romero, Frank Fabra o Marcelo Saracchi.

La depuración interna debe ocurrir. No solo porque Boca mira la Libertadores desde afuera, sino porque tener un plantel tan amplio para la poca competencia que queda por delante es un significativo gasto económico que Boca podría aminorar con vistas al próximo mercado.

La falta de jerarquía quedó expuesta en esta travesía del Xeneize en Estados Unidos y será una obligación reforzar este plantel para que Russo logre el más grande anhelo, que también deja claro lo baja que está la vara, que es clasificarse a la Copa Libertadores 2026.

En lo estrictamente deportivo, el Clausura del fútbol argentino iniciará a mediados de julio. Boca tiene casi un mes por delante para preparar el debut, reforzarse y mostrar una versión más parecida a lo visto contra Benfica y Bayern.

Además, el Xeneize sigue en carrera en la Copa Argentina. Tiene que jugar ante Atlético Tucumán por los 16avos de final en un partido que todavía no tiene fecha, pero que será muy importante para Boca. Conquistar la copa nacional es otra vía para entrar a la Libertadores y el equipo de Russo no puede desestimarla.

La Libertadores es una meta de alta prioridad, pero también lo es ser campeón, algo que Boca no consigue desde hace más de dos años, cuando en marzo de 2023 levantó la Supercopa ante Patronato, que en ese entonces jugaba en Segunda División.

La sequía de títulos también explica esta ausencia en la Libertadores, la cual Boca no jugó en 2024 y de la que quedó eliminado en la fase previa este año ante Alianza Lima, todavía con Gago como director técnico.

Lo último, y tal vez de las cosas más importantes, será que Russo deberá darle su impronta a este equipo, con el que apenas trabajó casi un mes para este Mundial de Clubes. Por momentos logró que el hincha se sintiera identificado con lo visto en cancha, pero la desilusión del último partido fue un retroceso.

Boca tiene que pelear todo y, en un año donde las decepciones estuvieron a la orden del día, la segunda mitad de 2025 podría marcar un punto de inflexión para cambiar el rumbo y retomar la senda de la gloria, esa que cada vez parece más lejana.