A exactamente un mes de que ruede el balón en el Mundial 2026, la Selección de Ecuador, dirigida por Sebastián Beccacece, ultima detalles para su debut el próximo 14 de junio.
El análisis no solo se centra en la Tricolor, sino en el estado actual de sus tres oponentes en el Grupo E: la poderosa Alemania, la sólida Costa de Marfil y la sorprendente Curazao.
Alemania
Alemania vuelve a instalarse en la conversación de las grandes candidatas. No desde la autoridad de otras épocas, sino desde una reconstrucción futbolística que ha devuelto competitividad, identidad y expectativas después de una de las etapas más irregulares de su historia reciente.
Tras las eliminaciones en fase de grupos de Rusia 2018 y Qatar 2022, el fútbol alemán asumió el problema. La crisis se centró en una pérdida de identidad, que hoy luce recuperada de la mano de Julian Nagelsmann.
El crecimiento colectivo no ha eliminado las principales dudas del equipo. La más evidente sigue estando en ataque.
Alemania genera volumen ofensivo y consigue progresar con facilidad, pero no encuentra un delantero centro confiable. La ausencia de un 9 que destaque se ha convertido en uno de los principales debates previos al Mundial.
Nick Woltemade, Deniz Undav o Kevin Schade aparecen como las opciones de ataque para Nagelsman, que incluso ha preferido usar a un falso nueve como Kai Havertz y rodearlo del talento de Jamal Musiala, Florian Wirtz y Leroy Sane.
El potencial creativo alemán representa probablemente una de las combinaciones jóvenes más talentosas del Mundial. Musiala y Wirtz aparecen como los futbolistas llamados a liderar la nueva era.
Costa de Marfil
Después de doce años de ausencia, la Selección de fútbol de Costa de Marfil vuelve al Mundial con una sensación distinta a la de sus anteriores participaciones: ya no depende exclusivamente de sus individualidades.
Esta vez llega respaldada por una estructura colectiva más madura, fortalecida tras conquistar la Copa Africana de Naciones 2023 y consolidar un proceso competitivo bajo el mando de Emerse Faé.
El principal atributo de Costa de Marfil sigue siendo su potencia atlética. Pocas selecciones del Mundial combinan tanta fuerza física con velocidad ofensiva.
Franck Kessié, Ibrahim Sangaré y Seko Fofana representan un mediocampo de enorme despliegue, capaz de imponer ritmo e intensidad en partidos de alta fricción. A eso se suma el desequilibrio ofensivo de Amad Diallo, el futbolista más determinante del plantel.
A diferencia de otras selecciones africanas que llegan con menor estabilidad, Costa de Marfil sí transmite sensación de equipo consolidado.
No parece todavía una candidata a ser protagonista en las fases más decisivas, pero sí una selección capaz de complicar seriamente a cualquier potencia europea o sudamericana. Su intensidad física, velocidad ofensiva y agresividad defensiva la convierten en uno de los rivales menos cómodos del torneo.
Sin embargo, la principal incógnita no está en el talento, sino en la experiencia competitiva al más alto nivel mundialista.
Costa de Marfil disputó tres Mundiales —2006, 2010 y 2014— y nunca consiguió superar la fase de grupos. Varias de esas generaciones tenían nombres mucho más reconocidos internacionalmente que la actual.
Curazao
La presencia de Selección de fútbol de Curazao en el Mundial 2026 representa una de las historias más destacadas del torneo. Con apenas poco más de 150 mil habitantes, el país caribeño se convirtió en la nación más pequeña en clasificarse a una Copa del Mundo.
La llegada del técnico neerlandés Fred Rutten mantuvo esa línea después de la salida de Dick Advocaat, quien dejó el cargo por motivos familiares pocos meses antes del Mundial.
Rutten asumió con un discurso claro: Curazao no quiere participar solamente para competir dignamente. El objetivo es “sorprender al mundo”. Evidentemente el tiempo está en su contra, pues con muy pocas horas en la cancha con sus dirigidos, la dificultad estará en que logre establecer su idea al 100%.
El inicio de la era Rutten no ha sido sencillo: el equipo sufrió derrotas en amistosos recientes contra China y Australia, lo que ha generado críticas internas.
