Gustavo Tejera, el árbitro uruguayo en el Mundial 2026, contó el particular contexto en el que se enteró de su designación para la próxima Copa del Mundo y expresó sus objetivos en la competencia.
Tejera nació el 20 de enero de 1988 en Montevideo, y es juez internacional desde 2018. Tuvo su primer partido por CONMEBOL Sudamericana en 2019, su debut en Libertadores se concretó en 2020, y en Eliminatorias en 2023. Además, pitó en el Mundial Sub 17 2023 y en el Mundial Sub 20 2025, año donde tuvo la particularidad de suspender tres partidos y que cerró dirigiendo la segunda final del Campeonato Uruguayo entre Nacional y Peñarol.
En diálogo con Minuto 1 (Carve Deportiva), quien también es corredor de seguros y padre dos hijos dijo sobre su designación mundialista: “Sabía que estaba dentro de las posibilidades por haber participado de los seminarios y de algún torneo previo. Ha sido un proceso dura tres años, prácticamente comenzás al otro año de un Mundial. Es un proceso largo por lo que cuando llegás al final y ves tu nombre ahí sentís una felicidad inmensa por todo lo recorrido, son varios años. El Mundial no se prepara un mes antes”.
Y narró cómo recibió la noticia: “Fue un poco atípico porque me agarró arriba de un avión, justo volviendo de Santiago de Chile (arbitró Universidad Católica y Boca por la Libertadores). A punto de despegar me llegó el mail y no podía saltar ni gritar, ya teníamos el cinturón, así que fue un festejo contenido. En el vuelo, pensé en los comienzos y estaba muy emocionado. Son momentos únicos que muchos árbitros no pueden vivir. Se me cayó alguna lágrima sí”
“Con Nico (Tarán, árbitro asistente) estábamos en el avión y cuando me llegó la designación le pregunté si le había llegado a él. Nico es una bestia, va por su tercer Mundial, lo que significa que en doce años ha mantener un nivel de elite”, relató quien dijo entrenar dos horas por día.
E indicó sus objetivos: “La idea es ir a disfrutar el Mundial, cumplir el sueño como cualquier deportista y dar el máximo, que también es lo que se espera de nosotros. ¿Alguna selección que preferiría arbitrar? No, la que sea”.
“Después de esto, es seguir mejorando e intentar luchar por otra Copa del Mundo. Uno siempre sueña en grande. Pero es mi primer Mundial, poder hacer un partido, que salga bien y que haya otra designación ya estaría contento; después uno va viendo cómo se va dando el torneo, eso es muy día a día. Uno también está expectante qué pasa con tu selección, si tu selección llega a instancias finales a vos te mandan para tu casa, es parte del juego”, subrayó.
La cantidad de tarjetas que lleva y la vez que dejó contento a Roque Santa Cruz
“Llevo cinco o seis juegos de tarjetas. Nos dan juegos de tarjeta, pero solo con la insignia de FIFA. Muchos árbitros tienen tarjetas personalizadas con su nombre y su país, yo tengo hechas con mi nombre y mi país, y se usan para intercambiar con colegas de otros países”, reveló Tejera.
Y respondió cuando se le preguntó si tiene alguna moneda especial para los sorteos con los capitanes: “Una vez, en 2025, dirigí Talleres ante Libertad por Libertadores. Y un muchacho de Córdoba me regaló una moneda que de un lado tenía el escudo de Libertad, y del otro el escudo de Talleres. Hice el sorteo, ganó Roque Santa Cruz y le regalé la moneda; él quedó súper contento, me llamó la atención cómo un jugador de tanto recorrido quedó tan contento con ese detalle”.
Su estilo y conducción de partidos
“El rol del árbitro es también jugar y vivir los partidos. Es parte de lo que hacemos. Cada vez más nuestro rol tiene esa importancia de jugarlo, porque si un árbitro no está conectado es imposible que su trabajo salga bien. Precisamos ir leyendo qué es lo que el partido nos va pidiendo minuto a minuto, el juego es tan dinámico que una decisión cambia el rumbo del partido, entonces uno tiene que estar concentrado, viviendo el partido y jugándolo”, destacó el juez oriental.
Cuando se le preguntó sobre una virtud, Tejera comentó en Minuto 1: “Algo de lo que estoy muy contento de mí es que lo di todo por estar. Desde el momento que comencé la carrera, me enfoqué en este sueño de algún día poder llegar a un Mundial. El trabajo, la constancia, tener ese objetivo fuerte y poder creer en esa posibilidad fueron parte del camino. Dedicación y trabajo duro, no hay otro camino”.
“La clave del arbitraje en general es tener una buena adaptabilidad. El árbitro debe tener una lectura rápida de lo que me pide el partido, eso es clave para el control de juego. Todos queremos tener el partido lo más rápido posible. Porque jugadas de apreciación, posibles amarillas o penales, siempre se van a dar; tenemos que buscar el equilibrio y control, que es lo que nos demanda mucho más”.
“Creo que tengo un estilo de sacar las tarjetas justas y necesarias, ni poquitas ni muchas, siempre trato de buscar ese equilibrio. Trato de buscar la adaptabilidad de lo que el partido me está pidiendo, a veces eso se logra más rápido, depende de la dificultad”, valoró Tejera, quien es árbitro de Primera división desde 2015 e internacional desde 2018, cuando se le preguntó cómo intenta manejar los partidos.
Y agregó: “Siempre opto por el diálogo correcto. Tengo esa vieja escuela de que con los jugadores podemos dialogar en buenos términos, siempre y cuando no me dejen en evidencia; por ejemplo, no me gusta para nada que te corran 15 o 20 metros por una protesta. Conozco a los jugadores y ellos también me conocen a mí, y saben que podemos dialogar. Ahora, si ya venís de mala forma, con gestos, ahí ya no entro en diálogo. Poder prevenir es clave. A veces hay partidos donde los jugadores no entienden y están a mil, entonces opto por cortar el diálogo y si el tema sigue en malos términos quizás aplicar alguna tarjeta”.
“Sacar las tarjetas justas y necesarias, y apostar al diálogo correcto; tampoco soy de parar el juego para explicar todo, lo uso en alguna jugada puntual. Trato de darle la mayor agilidad al juego, que es todo lo que el mundo quiere”, enfatizó quien arbitró su primer clásico entre Peñarol y Nacional el 21 de enero de 2019 (el Manya ganó 2 a 0 por la Copa ANTEL con tantos de Agustín Canobbio y Gabriel Fernández; su primer clásico oficial fue por el Apertura 2021, ganando el Bolso 2 a 0 en el Parque Central con goles de Brian Ocampo y Camilo Cándido).
La final entre Nacional y Peñarol por el Uruguayo 2025 y el posible penal a Leo Fernández
A su vez, Tejera valoró: “La uruguaya es una liga muy difícil de dirigir, lo que nos da cierta fortaleza para dirigir en otras competiciones, es como un escudo de acero”.
El domingo 30 de noviembre de 2025, dirigió la segunda final por el Uruguayo entre Nacional y Peñarol en el Gran Parque Central. En la ida, había sido empate 2 a 2 en el estadio Campeón del Siglo, y el Bolso se impuso en la revancha 1 a 0 con un gol en el alargue del nigeriano Christian Ebere.
“Sabía que era un partido especial por ser un clásico en una final del Campeonato Uruguayo. Se dieron situaciones que generó más ruido público, pero todos los clásicos generan. Después de ese partido, no cambié nada porque no viví nada especial ni nada atípico de lo que nos toca vivir normalmente. En líneas generales, quedé conforme y la devolución del Colegio fue buena”, recordó.
Peñarol protestó principalmente dos situaciones: un posible penal no sancionado de Diego Romero a Leonardo Fernández en el inicio del partido y la no expulsión a Sebastián Coates, quien en el tiempo extra y teniendo tarjeta amarilla festejó un gol que luego fue anulado levantándose la camiseta.
En el programa Convocados (El Espectador Deportes), Tejera primero dijo sobre el posible penal: “Fue una jugada gris. No fue una jugada fácil de resolver. Generó en el ambiente mucho ruido, eso no lo voy a discutir. Pero viendo la acción fríamente, en mi casa y con más detalles, considero que, como el Colegio, era una acción que está en zona gris pero que no es sancionable porque el delantero juega el balón y el balón se va afuera, nunca tuvo posibilidad de controlar nuevamente el balón. Y también, después que juega la pelota, deja un poco el pie sabiendo que el defensor también va a disputar el balón. Los dos van a disputar el balón y se da el contacto con una intensidad baja, no la considero como para un penal”.
Y dijo sobre la segunda amarilla no sacada a Coates: “No la valoré porque no vi el detalle en campo. Cuando volví a verla (en mi casa), me di cuenta que se había levantado la camiseta tres segundos. Es de reglamento. Es una jugada que se nos escapó, si hubiéramos visto el detalle hubiera sido otra la decisión, pero en cancha a veces se escapan cosas y no se ve todo. Yo me quedé mirando el área porque cuando hacen el gol los jugadores pasan cerca de los rivales y tenía miedo de que haya alguna cargada o algo, entonces perdí el festejo de gol, no continué mirando el festejo de gol”.
