Panamá, o el fin de la inocencia: de aquel 1-6 a este presente ambicioso de cara al Mundial 2026

El 24 de junio de 2018 significó un hito en la historia del fútbol panameño. Tal vez un logro módico para otras naciones, pero muy significativo para Panamá. La aplastante superioridad y los seis goles convertidos por Inglaterra se esfumaron por un instante cuando al minuto 78 el histórico defensor Felipe Baloy entró al área para conectar un centro desde la izquierda y marcar el gol del descuento de Panamá.

Lo que sería un gol anecdótico fue todo lo contrario. Los hinchas canaleros explotaron de júbilo en Nizhni Nóvgorod y los propios jugadores de su selección fueron a abrazar a su histórico capitán por anotar el primer gol de Panamá en una Copa del Mundo. Una anotación tan insignificante para el 6-1 final resultó una emoción incontrolable para un equipo que debutaba en un Mundial.

Panamá se despidió del Mundial Rusia 2018 con una derrota por 2-1 ante Túnez, pero el gol de Baloy marcó el puntapié inicial para una selección que ha ido dando pasos sostenidos con el correr de los años y que ya no acude a la próxima Copa del Mundo como una ave de paso.

La travesía de Panamá: desde sus inicios hasta hoy

La Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT), que se ha caracterizado por apostar por entrenadores locales y sudamericanos, principalmente colombianos, decidió dar un paso adelante en agosto de 2020 cuando contrató al hispano-danés Thomas Christiansen para reemplazar al argentino Américo Gallego.

Con experiencias en Emiratos Árabes Unidos, Chipre, Inglaterra y Bélgica, Christiansen llegó a imponer su modelo ofensivo, intenso y propositivo, pero también en ser aquel que pueda liderar el crecimiento sostenido que viene atravesando el fútbol panameño.

El fútbol llegó a Panamá a principios del siglo XX y la primera liga se fundó en 1921. Cuatro años después sucedió el primer esfuerzo local en realizar torneos regulares: el fútbol creció en popularidad, pero la falta de infraestructura y apoyo institucional frenaron su progreso.

Los intentos de profesionalización del fútbol panameño llegaron en 1970 y 1980 a través de la creación de un campeonato superior, pero las pérdidas económicas nuevamente ralentizaron el crecimiento del fútbol panameño.

El punto de quiebre para el fútbol panameño llegó en 1988 con la creación de la Asociación Nacional Pro-Fútbol (ANAPROF), que empezó a organizar campeonatos nacionales y darle visibilidad al fútbol panameño a través de la TV.

Sin embargo, la ANAPROF fue perdiendo su auto sostenimiento con el correr de los años, pero sus frutos se vieron en las tres participaciones consecutivas de Panamá en Mundiales Sub 20 (2003, 2005 y 2007).

Finalmente la liga panameña se reestructuró en 2009 y pasó a llamarse Liga Panameña de Fútbol (LPF), además de modernizar la competición: pasó de tener una liga anual a dos torneos por año (Apertura y Clausura).

Tras ganar una Copa Centroamericana en 2009 y lograr los subcampeonatos de la Copa Oro 2005 y 2013, Panamá transformó el sueño en realidad en octubre de 2017 cuando le ganó 2-1 a Costa Rica y clasificó por primera vez a una Copa del Mundo.

Thomas Christiansen, el DT constructor de Panamá

La llegada de Thomas Christiansen le dio una identidad al juego de Panamá, que pasó a tener un orden táctico y equilibrio en todas sus líneas: pasó a presionar alto, a jugar desde atrás y a tener mucha versatilidad táctica. La Panamá de Christiansen tiene un sistema base de 3-4-2-1, pero es capaz de adaptarse a los distintos escenarios que se vayan planteando en los partidos.

El proyecto Christiansen tenía pinta de acabarse tras la no clasificación al Mundial 2022 pese a ubicarse en zona de clasificación durante diez fechas, pero la FEPAFUT le renovó la confianza y le hizo un contrato de cara a la Copa del Mundo de Estados Unidos, Canadá y México.

El hispano-danés clasificó a Panamá a otra final de la Copa Oro en 2023, pero perdió la final ante México, alcanzó los cuartos de final de la Copa América 2024 y finalmente disipó los discutidos resultados anteriores con la clasificación al Mundial 2026 tras golear por 3-0 a El Salvador en la última fecha de las Eliminatorias de la CONCACAF.

El sorteo de la fase de grupos del Mundial 2026 tampoco fue benévolo con Panamá, que deberá enfrentar a Inglaterra, Croacia y Ghana en busca de un boleto a la siguiente fase de la competición.

Panamá tiene un sueño ambicioso en el Mundial 2026

Sin embargo, Panamá ya no es la de Rusia 2018, sino una que evolucionó futbolísticamente y que se cree con la capacidad de competir a nivel mundial.

Tal cual en México el objetivo siempre es el famoso quinto partido en un Mundial, en Panamá sueñan con el cuarto partido en una justa mundialista y en lo que significaría aquello para el fútbol panameño, es decir, una mayor visibilidad del balompié canalero y del propio futbolista panameño.

En Rusia 2018, Panamá contaba con una convocatoria formada por seis jugadores en la MLS y cuatro en el fútbol europeo. De cara al Mundial 2026, la Roja suma siete habituales convocados que militan en el fútbol europeo, aumentó su presencia en el fútbol sudamericano y cuenta con cuatro jugadores en el siempre competitivo fútbol mexicano.

El fútbol panameño crece a pasos sostenidos y ahora quiere darse a notar a nivel mundial para transformar aquellos pasos en agigantados, es decir, la creación de Centros de Alto Rendimiento (CAR) a lo largo del país, tentar la posibilidad de poder exportar al fútbol europeo sin puentes de por medio y transformarse en una potencia de la CONCACAF.