El nombre de Diego Forlán vuelve a sonar con fuerza en la órbita de la Selección Uruguaya. A casi una década de su retiro de la Celeste como futbolista, el máximo goleador histórico del combinado nacional hasta la irrupción de Luis Suárez aparece como uno de los principales candidatos para asumir la dirección técnica de la Selección Sub 20, un desafío que incluso podría abrirle la puerta para dirigir de forma interina algunos compromisos de la Selección Mayor.
El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Ignacio Alonso, aseguró este domingo en “Polideportivo” (Teledoce) que tenían charlas avanzadas para que tomara las riendas de la Selección juvenil. Sería un nuevo capítulo en una historia de amor que comenzó mucho antes de que "Cachavacha" debutara con la camiseta celeste.
EL ETERNO VÍNCULO DE FORLÁN CON LA CELESTE
El vínculo del apellido Forlán con Uruguay nació una generación antes. Su padre, Pablo Forlán, fue uno de los futbolistas más destacados de la Celeste en la década de 1960 y participó en la Copa del Mundo de Inglaterra 1966. Creciendo en ese ambiente, Diego heredó el sentimiento por la Selección y comenzó a escribir su propia historia desde las categorías juveniles. Integró el plantel que disputó el Mundial Sub 20 de Nigeria 1999, una experiencia que marcó el inicio de un recorrido inolvidable defendiendo a su país.
Su estreno mundialista con la Selección Mayor llegó apenas tres años después, en Corea-Japón 2002, el torneo que significó el regreso de Uruguay a una Copa del Mundo tras doce años de ausencia desde Italia 1990. Allí dejó una de las imágenes más recordadas de aquella participación al convertir un espectacular gol de volea frente a Senegal, aunque la Celeste no logró superar la fase de grupos. Con el paso de los años se transformó en una pieza fundamental del equipo dirigido por Óscar Washington Tabárez y alcanzó la cima de su carrera en Sudáfrica 2010, donde fue la gran figura de un Uruguay que terminó cuarto del mundo. Sus cinco goles le valieron la Bota de Oro compartida y el Balón de Oro como mejor jugador del torneo. Cuatro años más tarde volvió a disputar un Mundial en Brasil 2014, completando una trayectoria que incluyó también la conquista de la Copa América 2011.
Ahora, cuando su nombre vuelve a instalarse como una posibilidad para asumir responsabilidades en la estructura de la Asociación Uruguaya de Fútbol, el círculo parece cerrarse. Forlán podría regresar a la Selección desde otro lugar, ya no como el futbolista que emocionó a generaciones de uruguayos, sino como entrenador. Sería el reencuentro con esa Celeste que marcó su vida desde la infancia, que lo vio crecer bajo la conducción del Maestro Tabárez y con la que construyó un legado que permanece intacto en la memoria del fútbol uruguayo.
