ATLANTA (Enviado especial) – Nacieron en Inglaterra y formaron una familia en Argentina. Para ellos, la semifinal del Mundial 2026 es un partido más especial que para el resto. Es un enfrentamiento que atraviesa sentimientos.
Dos ingleses y la decisión de instalarse en Argentina
Jessica nació en Inglaterra y conoció a su esposo argentino en 2007. Estaban en Bélgica, “territorio neutro”. Después de pasar 12 años en Europa, su pareja quiso volver a su país: “Estaba re feliz de acompañarlo. Para mí era como una aventura y lo sigue siendo. Me daba mucha curiosidad el país, la gente, todo... pero no hablaba una sola palabra en español. Lo que no sabíamos en ese momento era que sería una decisión para toda la vida”.
Joel también es inglés. Conoció a su esposa argentina en España, durante el Mundial 2002, justo cuando se dio aquel Inglaterra 1-0 Argentina con gol de David Beckham. Por razones familiares, se mudaron a Buenos Aires en 2008.
Al igual que Jess, no tenía mucha claridad respecto a cuánto tiempo se iba a quedar en Sudamérica. Pero el fútbol le cambió la vida: apenas unos meses después asumió Diego Maradona como DT de la Selección Argentina. "Era todo un envión para un freelancer recién llegado al país", reconoce el periodista deportivo.
Hoy por hoy, Jessica no puede vivir sin el mate. Lo que más le costó incorporar es el fernet. Amante de la carne, describe con precisión lo que generan los asados: "Es una excusa para juntarse, para conversar, para pasar horas con familia y amigos. Para mí, refleja la argentinidad, esa conexión emocional que me parece tan única como subestimada”.
"Tomo mate y no ha habido grandes quejas sobre mis asados", bromea Joel. ¿A qué no se pudo acostumbrar? Tiene la respuesta: "No hay nada que pueda preparar un extranjero para lo que es la locura de la prioridad en las rotondas. Es toda una metáfora para el país. La inflación, el vértigo y la informalidad también son temas no menores".
Cómo es la cultura inglesa en hogares argentinos
Jessica es madre de un varón de 9 y una nena de 5, ambos nacidos en Argentina pero con doble nacionalidad. "La crianza es en español, pero con palabras en inglés de vez en cuando. Es todo en un spanglish como bastante salvaje, gramaticalmente incorrecto, pero bueno, los chicos son bilingües, así que funciona".
En el caso de Joel, es padre de dos nenes, de 9 y 4 años, que también nacieron en Argentina. A sus hijos les habla en inglés, pero el menor le responde en castellano. Durante el Mundial les hace escuchar muchos podcasts en inglés ya que están muy enganchados con el fútbol.
Mundial 2026: lo que significa el clásico Argentina vs. Inglaterra
Joel analiza la rivalidad de la Albiceleste y Los Tres Leones en su condición de inglés que vive en Argentina y con su larga experiencia como periodista: "Para ambos países tiene una dimensión que no tiene ningún otro encuentro. Son duelos de alto voltaje. Está claro que, de ambos lados, está en juego más que un partido”.
“Honestamente estaba esperando este cruce, desde que llegué a Argentina hace 13 años. El sábado a la noche sufrí muchísimo porque quería, con mucha desesperación, que esta semi suceda. Quiero ver a Messi contra Inglaterra, es algo que nunca sucedió y me intriga un poco cómo voy a reaccionar", cuenta la consultora en comunicación.
Joel tiene recuerdos nítidos de los partidos de 1998 y 2002, que "fueron terribles, de mucha intensidad". "En México 1986 era muy chico o quizás borré el recuerdo", dice entre risas.
La fanática de Liverpool no recuerda lo que pasó en el Azteca, pero guarda una anécdota de Italia 1990: "El Argentina-Camerún lo vivimos casi como una revancha. Al día siguiente, el director del colegio nos dijo: 'Algo maravilloso pasó ayer a la noche. ¿Alguien me puede contar?'. Había 500 manos en el aire queriendo contar que Argentina había perdido. Y me eligió a mí. Después vinieron los partidazos de 1998 y 2002. El golazo de Michael Owen, la tarjeta roja de Beckham que nos hizo odiar a Simeone. Ahora cambié mucho mi opinión y vivo todo a través de lentes argentinos".
Lógicamente, Joel tiene el deseo de ver a Inglaterra en la final pero si no se da, por supuesto se alegrará por sus hijos. Jess tiene la misma disyuntiva: quiere que gane Inglaterra, pero ama "la mentalidad, esa mezcla de pasión, solidaridad y resiliencia" de una Selección que hace todo para Messi.
Por último, Jess completa la frase: vivir en Argentina es..."como recibir un abrazo enorme y calentito de alguien que te quiere, que te cuida, que siempre está cuando lo necesitás. Pero que de vez en cuando, te pega un cachetazo para recordarte que no podés relajarte demasiado. Es un país que te hace sentir parte muy rápido. Hay mucha calidez humana y hay una capacidad de acompañar al otro que, para mí, es extraordinaria. No existe en otra parte de mundo. Pero, al mismo tiempo, es intenso, impredecible y te obliga a desarrollar paciencia, sentido del humor y una capacidad de adaptación permanente”.
