Historia: el raro empate rumbo a Alemania 2006

BUENOS AIRES -- El 13 de octubre del año 2004, la selección chilena dirigida por Juvenal Olmos tenía un duro desafío ante la Argentina del recién asumido José Nestor Pekerman, en el inicio de la segunda rueda de los partidos clasificatorios camino al Mundial de Alemania 2006.

Tras el auspicioso 2-2 obtenido en Buenos Aires el año anterior, en el comienzo de las Eliminatorias, La Roja naufragó en un sinnúmero de vaivenes futbolísticos, con buenas, regulares y -decididamente- malas actuaciones ante el resto de las selecciones que componen la Conmebol.

Esta situación se tornó peor luego del fracaso en el Preolímpico de Chile, jugado a principios del año 2004, campeonato en el cual Reinaldo Sánchez, por entonces presidente de la ANFP, decidió encomendar la tarea de director técnico de la sub - 23 al mismo Juvenal Olmos, entrenador de la adulta.

El desafío para Olmos era interesante, pero podría resultar decidor en su tambaleante momento a cargo de la selección mayor si las cosas no se daban bien. El panorama era ideal, si se tiene en cuenta que el campeonato se jugaba de local y que el equipo del preolímpico contaba con nombres interesantes, como Claudio Bravo, Johnny Herrera, Gonzalo Fierro, Rodrigo Millar, Jorge Valdivia, Mark González, Jean Beausejour, José Luis Villanueva y Humberto Suazo.

Luego de una primera fase brillante, donde el equipo obtuvo tres triunfos y un empate en cuatro juegos, la Rojita decayó muchísimo en la ronda decisiva y terminó sin pan ni pedazo: perdió el boleto a la Olimpiadas y Olmos sumó más detractores que adeptos.

Sin embargo, en el retorno de las Eliminatorias, la Roja cosechó triunfos ante Venezuela y Bolivia como visitante y un gran empate 1-1 frente a Brasil de local. Las aguas se calmaron, aunque la tranquilidad duró poco; vendría el pálido 0-0 contra Colombia en Santiago, un partido que marcó un punto de inflexión en la dirección del estratega, quien tuvo un fuerte encontrón con David Pizarro, pieza fundamental del seleccionado chileno en aquellos años, al que no volvió a nominar.

La salida del Fantasista provocó un quiebre entre el plantel y el técnico, por lo que los desafíos ante Ecuador en Guayaquil - perdió 2 a 1 - y el citado encuentro ante Argentina en Santiago serían partidos claves para decidir su continuidad.

Por lo tanto, el juego ante los trasandinos tenía un morbo adicional. Más aún si se tiene en cuenta que la Argentina venía al alza, con la incorporación de Pekerman como su DT y de Juan Román Riquelme como estandarte del equipo de José. Con esto, la Roja salió a enfrentar el partido decidida y fue potenciando su juego a medida que avanzaba el reloj. Un desorientado Olmos sorprendió con la inclusión de Jorge Valdivia como titular - pedido por le prensa y la gente -, visualizando así que ya quemaba sus últimos cartuchos. El encuentro fue apretado y la Roja se mostró incluso superior a su rival, con un interesante juego colectivo, un llamativo orden defensivo y una plausible presión en campo contrario. Mas no pudo vulnerar el arco protegido por el entonces sólido Pato Abbondanzieri y se quedó con un 0-0 que, al final, tuvo gusto a poco. Igualmente los diarios titularon con frases del tipo "Chile recupera el fútbol e iguala con Argentina" o "Un punto ganado ante un gran rival".

Tras el empate ante la Albiceleste, las esperanzas retornaron a los hinchas chilenos. Pero de ahí en más las actuaciones de la Roja empeoraron, la crisis entre el plantel y el cuerpo técnico se agravó y el resultado fue la salida de Olmos algunos meses después.

Un ya conocido Nelson Acosta asumió el cargo de entrenador, pero no pudo recuperar a un equipo que venía diezmado. Aunque hubo una pequeña luz de rectificación y Chile llegó a la última fecha de las Eliminatorias con mínimas chances matemáticas para clasificar, el último partido, ante Ecuador en Santiago, fue un olvidable 0-0 que finalizó con un un ambiente enrarecido y pesimista, con cánticos que bajaban desde la galería del Estadio Nacional - quizás no con total razón - que apuntaban, con nombre y apellido, a un sólo culpable: Juvenal Olmos.