Por una vez, la FIFA dejó de lado las polémicas y le otorgó el Balón de Oro al mejor futbolista de la Copa del Mundo, sin discusiones. A pesar de que Uruguay no pudo alcanzar la final, Diego Forlán fue el jugador más destacado del certamen y por eso casi nadie se atrevió a discutir este premio, algo que casi siempre ocurrió en los Mundiales.
El delantero del Atlético Madrid llegó a su segundo Mundial como la gran figura de la Celeste, aunque no tenía ni una porción de la fama de otras estrellas en la previa de la cita ecuménica. A pesar de su éxito en Europa, donde ganó dos de los últimos botines de oro y es uno de los atacantes más peligrosos, Forlán no estaba entre los candidatos a ganar el Balón de oro. Pero su fútbol y su coraje lo llevaron hasta un lugar impensado pero muy merecido.
En Japón Corea 2002, el rubio que en ese tiempo se desempeñaba en Manchester United sólo disputó un partido y anotó un gol, frente a Senegal. A pesar de su juventud, fue uno de los mejores de aquella Selección de Púa que se despidió en primera fase y no tardó en convertirse en el símbolo más importante del fútbol charrúa. Triunfó en el viejo continente pero tenía una deuda con la Celeste. Vaya si la cumplió en Sudáfrica.
Forlán hizo todo lo que no hicieron futbolistas más marketineros pero muchísimo menos influyentes. Fue el alma del equipo y se puso la esperanza de todos los uruguayos sobre sus espaldas. Su extraordinaria actuación en la Copa comenzó en el segundo encuentro del torneo, ante Sudáfrica, cuando anotó dos goles y le dio a Uruguay el primer triunfo mundialista en veinte años.
Frente a México y Corea del Sur le cedió el protagonismo ofensivo a Luis Suárez, aunque siempre participó del armado de cada acción de ataque. Porque aunque su posición natural es la de centrodelantero, sus características le permiten también desempeñarse como armador, donde Oscar Tabárez lo utilizó durante casi todo el campeonato.
Desde sus pies comenzaron a crecer las ilusiones celestes a medida que pasaban las etapas. En cuartos de final convirtió el gol del empate contra Ghana y en la semi también equilibró el marcador, frente a Holanda. Pese a que Uruguay es un gran equipo antes que una suma de individualidades, Cachavacha brilló más que el resto de las estrellas que le dieron orgullo a todo un pueblo.
El accidente de la derrota en Ciudad del Cabo obligó a jugar el partido por el tercer puesto. Forlán culminó el choque ante Holanda con una dolencia y se dudó de su participación ante Alemania, pero su coraje volvió a aflorar y estuvo en el duelo por el tercer puesto mundialista. Allí, en Port Elizabeth, volvió a ser el hombre clave del Seleccionado más heroico de la Copa.
Por su influencia en el funcionamiento de un equipo que sorprendió al planeta, por su actuación en los partidos más importantes, por aparecer cuando más era necesaria su presencia y por ser el líder de Uruguay, Forlán mereció el Balón de oro en la misma proporción que Xavi, Iniesta, Villa o Sneijder.
Nadie olvidará a aquel combinado charrúa, que jugó y luchó hasta el final en cada una de sus presentaciones. Estos gladiadores que le devolvieron la gloria perdida al primer país rey del mundo quedarán en el recuerdo de todos.
La Copa 2010 presumirá de haber presentado un nuevo campeón al mundo, pero también fue testigo del regreso de un gigante dormido. Uruguay dijo presente de vuelta y Forlán tuvo mucho que ver en eso. Aplaudan a un equipo y a un jugador de oro.
"ES EL CIERRE DE UN GRAN AÑO"
El delantero de la selección uruguaya y del Atlético de Madrid Diego Forlán consideró que su designación como Balón de Oro del Mundial cierra "un año espectacular" en su carrera deportiva, en una entrevista publicada por el diario El Observador.
En la nota, realizada en el avión en que el equipo regresaba el lunes a Montevideo desde el continente africano, Forlán destacó además que ni siquiera los trofeos de máximo goleador del Mundial y de la liga española, este último cosechado en 2009, se pueden equiparar con los éxitos colectivos logrados en 2010.
"No tiene nada que ver porque son objetivos personales y no se compara con esto en nada", afirmó el atacante, campeón de la Liga Europa y finalista de la Copa del Rey con el Atlético de Madrid.
Forlán compartió la punta de la tabla de goleadores del Mundial con el español David Villa, el alemán Thomas Müller y el holandés Wesley Sneijder, todos ellos con cinco goles.
El atacante explicó asimismo que se enteró de su nombramiento como mejor jugador del campeonato de Sudáfrica porque un amigo le mandó un mensaje. Al principio -confesó- no se lo creyó.
"No sabía si era verdad o no, porque no me habían dado el premio como goleador pero sí había recibido el del mejor jugador. Y cuando empezaron a llegar un montón de mensajes, ahí sí me di cuenta de que ya estaba", relató.
Detalló también que los mejores momentos del Mundial para él y su selección llegaron en el agónico partido de cuartos de final contra Ghana, que le produjo "una inmensa alegría" porque significaba pasar a una semifinal.
"Casi estábamos fuera y de pronto nos metimos entre los cuatro mejores", argumentó. El delantero uruguayo aseguró que sabía que a su equipo le iba a ir bien en el campeonato, pero desconocía hasta dónde podían llegar. Sin embargo, con el transcurrir de los días llegó a pensar que podían ser campeones, algo "muy difícil" de imaginar antes del torneo.
"La verdad me dio mucha bronca haber perdido esa oportunidad", confesó Forlán, al que no le importó jugar en una posición más atrasada con la selección, porque es algo que ya ha hecho a nivel de clubes.
