El día que Milito y Chivas le salvaron la tarea a Javier Aguirre

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Guillermo Ochoa conovcado con México ¿Será el titular en el Mundial? (5:10)

Javier Aguirre presentó la convocatoria de México para los partidos ante Bélgica y Portugal. (5:10)

Aguirre llega debilitado ante Portugal y Bélgica y recurre a Chivas para sostener a la selección mexicana


LOS ÁNGELES -- Con sus recalcitrantemente ostentosos nueve apellidos vascos, Javier Aguirre Onaindia Arraskaeta Landeta Goyado Alberdi Uriarte Garenachea y Lanetarzúa debe conocer perfectamente este proverbio de su cuna: “Bakoitzak bere astoari egiten dio ‘arre’”(cada uno arrea a su propio burro). Coloquialmente significa: “Cada quien debe asumir sus responsabilidades y lidiar con sus problemas”.

Y el Vasco debió hacerlo con la lista de seleccionados mexicanos para enfrentar a Portugal y a Bélgica.

Queda claro, entre lo que Aguirre fantaseaba para zoquetear a lusitanos y belgas, y lo que hoy tiene, que es muy parecido a lo que dispondrá para el Mundial, hay una gran diferencia.

Por lo pronto, las lesiones le desacomodaron la cintura. Se la descerebraron. Ni Edson Álvarez, ni Gilberto Mora ni Marcel Ruiz ni Luis Romo están disponibles. Ahora Erik Lira deberá ser el eje del equipo, y tratará de resucitar a Charly Rodríguez y acomodar a Álvaro Fidalgo, aunque Brian Gutiérrez, hoy, parece más eficiente que Rodríguez.

Para este doble enfrentamiento, Aguirre recurre a cinco jugadores de Chivas, que seguramente serán más de cara a la Copa del Mundo. Sí, el Vasco le debe una generosa canasta de goxuas, pantxinetas y otras delicias vascas, con unos vinos delicatessen de la región, como Txakoli y Rioja Alavesa, para agradecerle a Chivas y a Milito que le encontraran futbolistas que difícilmente estaban en su órbita.

Sería hasta un gesto de bonhomía invitar a Milito a que fuera parte del cuerpo técnico del Tri, porque seguramente conoce más a ese grupo de jugadores que el triunvirato táctico (Aguirre, Amor y Márquez)

Algo queda claro. Con este grupo de convocados, y para poder explotar las virtudes de futbolistas que juegan a velocidades, ritmos, intensidades e intenciones distintas a la escuela aletargada de Aguirre, entre él y su cuerpo técnico, tendrán que reinventarse, recomponer todo el paisaje táctico del Tri que se ridiculizó durante 2025, especialmente ante adversarios que no pertenecen al vecindario tercermundista de la Concacaf. Y, queda claro, Portugal y Bélgica dimensionan su futbol en academias muy distintas a los páramos futboleros de la región.

Visto así, con lo que dispone Javier Aguirre, muy lejano de lo que su imaginación y optimismo proyectaban, hoy, más que dos partidos de preparación, parecen dos citatorios al patíbulo, parecen dos condenas al cadalso. Tienen más clima de eutanasia que de resurrección. Enciendan los cirios y escondan los cohetes.

Pero Javier Aguirre sabía los riesgos. Nadie le mintió cuando el entonces cabecilla de la FMF, Juan Carlos Rodríguez, le ofreció el mejor contrato de su vida, a cambio de la mayor utopía de su vida. Tal vez entonces nadie veía tan dramático el escenario, pero la Bomba le entregó una bomba disfrazada de oportunidad.

En poco tiempo, Aguirre, con veladoras en los mejores nosocomios de Europa, tratará de salir lo mejor librado de esta doble jornada, en la que además dispondrá –obligadamente—de tres naturalizados: Julián Quiñones, Álvaro Fidalgo y Germán Berterame.

Además, tomando en cuenta la doble nacionalidad de algunos jugadores (Gutiérrez, Obed Vargas y Richard Ledezma) debe ser el conglomerado tricolor con más variedad de pasaportes en la historia de la Selección Mexicana.

Y sí, por supuesto, ante Portugal y Bélgica estará Guillermo Ochoa, así como en la portería de México, en el partido inaugural contra Sudáfrica.