Pelota Parada

Cuarentena. Encierro. Estadios vacíos. Goles sin festejo. El eco de los gritos. Reducción de salarios. Nuevos contratos. Reprogramaciones. Cancelaciones. Finalizaciones. Eso y más es lo que ha provocado -deportivamente- la pandemia que azota al mundo entero.

Nunca antes se había aplicado mejor el término de: “Pelota parada”. Ni en un penal o una ejecución de tiro libre en los linderos del área, el balón se había paralizado con tal incertidumbre. Y tras detenerse por completo el esférico, el fútbol vivirá una nueva normalidad con la número cinco girando muy lento y sobre todo con un efecto poco antes visto en los tiempos modernos. El fútbol y la pelota sufrirán una irremediable recesión económica.

Atrás quedaron los sueldos millonarios y las compras estratosféricas de cartas de jugadores. Los préstamos e intercambios de futbolistas se convertirán en la transacción más común entre los clubes. Ahora más que nunca el más poderoso será el más rico al momento de pensar en reforzarse. Y como con las herencias, solo los que cuiden mejor sus finanzas vivirán por largos tiempos.

Y fuera del rectángulo verde, pero dentro de la misma industria del fútbol, al más puro estilo del VAR, vendrán numerosas revisiones y reestructuras de contratos que afectarán a jugadores, clubes, estadios, patrocinadores, dueños de derechos de transmisión, representantes, etc.

Tras suspenderse el andar de la pelota, su vuelta será lenta. Paulatina. Veremos más “pases cortos” que “trazos largos” y no me refiero al juego mismo sino a todo lo que vivirá la fantástica industria del fútbol.

Que ruede el balón, es lo que siempre hemos querido todos. Y cuando eso suceda, deberemos hacer lo que tanto buscó Juan Roman Riquelme quien -a manera de perdón- besaba la pelota en cada córner asegurando que se le trataba muy mal al esférico durante un partido. Siguiendo su amor por el deporte que tanto nos apasiona, tendremos que volver a valorar pero sobre todo aprender a cuidar la “pelota”. Que aunque en palabras de Maradona, “no se mancha”, sí se ha ralentizado.