La historia del primer álbum de Panini comienza con Pelé en México 70

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Pelé recuerda México 1970 (0:53)

Para el brasileño, la final contra Italia fue el mejor partido de Brasil. (0:53)

CIUDAD DE MÉXICO - La tengo, la tengo, la tengo, la necesito, la tengo, la necesito.

Ambas frases, recitadas en un bucle constante, conjuran sentimientos particulares para los coleccionistas de los cromos Panini, especialmente cuando se acerca la época del Mundial. Esa sensación de un niño (o adulto) emocionado, que cuenta los días y minutos para que se inicie el torneo, con la pila de cromos en mano, negociando los "cambios" como si la vida dependiera de ello, es algo que resonará en los corazones de muchos.

Con el pasar de los años, el coleccionismo de barajitas del Mundial se ha convertido en un ritual previo al gran torneo del fútbol, compartido actualmente en cerca de 120 países y que ha incluido entre sus miembros a figuras de la talla del cantante Ed Sheeran, Kobe Bryant, Gianluigi Buffon e incluso, a políticos prominentes.

La emoción de adquirir un paquete de barajitas, encontrar a un jugador muy cotizado y quizás, vivir la sensación de acercarse un poco a las estrellas del fútbol se remonta a ese primer álbum de barajitas Panini del Mundial publicado hace cincuenta años: México '70

Una locura infantil se convierte en reliquia familiar

Emilio López recuerda vívidamente la tarea de completar ese álbum original en 1970.

En el barrio de Mixcoac de la Ciudad de México, López formó parte de la primera oleada de aficionados atrapados en la locura Panini, intentando desesperadamente acumular esas barajitas tan necesarias para completar su álbum. Pelé, Franz Beckenbauer, Bobby Moore y el delantero de la selección de México Enrique Borja eran piezas altamente deseadas, exactamente de la misma forma en la que los cromos de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo o Mohamed Salah son buscados en la actualidad.

En esa época, el álbum del Mundial de 1970 costaba aproximadamente dos pesos mexicanos, según recuerda López. Un paquete de cromos tenía un valor entre 20 y 25 centavos, cantidad que seguía siendo importante para un niño de 10 años, que ahorraba el dinero de sus mesadas para comprar las barajitas adhesivas y cromos (el álbum del Mundial 1970 contaba con ambas modalidades).

Avanzamos en el tiempo hasta llegar al Mundial de Rusia 2018 y un estudio de la Universidad de Cardiff estimaba que costaba aproximadamente $1,000 conseguir la totalidad de las 682 barajitas con las que contaba el álbum, llenándolo solo con la adquisición de paquetes de cromos (a un costo cercano a $1 por cinco barajitas).

Pero en 1970, tal como vemos hoy en día, siempre había formas de reducir costos.

"Lanzábamos una moneda al aire y así llenábamos el álbum más rápido, era la forma más económica", expresa López.

El lance de monedas para decidir a quiénes iban a parar las pilas de barajitas o "intercambios", o el trueque de múltiples barajitas a cambio de un cromo sumamente necesario fueron los primeros métodos usados en México para llenar los álbumes.

Los métodos utilizados por López en Mixcoac no distan mucho de lo visto en la actualidad; a pesar de la existencia de distintos sitios web que han surgido para satisfacer la necesidad de "cambios" a nivel global, tales como laststicker y swapstick. Estos portales han facilitado la labor de los coleccionistas, al igual que la etiqueta #gotgotneed ("la tengo, la tengo, la necesito") que surgió en redes sociales durante Rusia 2018.

"Los adultos ya no cuentan con el patio de su escuela, pero el "ciber patio" aporta una cifra tentativa mucho mayor de intercambiadores potenciales en todas partes del mundo", expresa Greg Landsdowne, autor del libro "Stuck on You: The Rise & Fall... & Rise of Panini Stickers" ("Adherido a ti: el ascenso y caída... y ascenso de las barajitas Panini").

López está consciente de que el valor del álbum coleccionado por él en 1970 se ha multiplicado múltiples veces en los 50 años que han pasado desde aquellos días de escuela (su valor podría rondar los $2,700, dependiendo de la condición en la que se ha conservado, de acuerdo con Wouter Waaijers, experto en recuerdos deportivos de la empresa de subastas virtuales Catawiki); no obstante, su álbum se encuentra en posesión de su hijo Fernando, editor de ESPNDeportes.com, y López no piensa venderlo.

"Tiene un valor muy, muy sentimental", afirma López.

Panini mantiene su fuerza cultural

La edición del álbum de 1970 fue ligeramente distinto a las colecciones a las que nos hemos acostumbrado en ediciones recientes; aunque el parecido no es difícil de conseguir, tomando en cuenta que han pasado cinco décadas desde su diseño y creación.

"Uno de los atractivos de [los álbumes] Panini (especialmente para los coleccionistas inversores) es la consistencia y estandarización de los álbumes con el pasar de los años", expresa Landsdowne. "En mayor medida, han permanecido fieles a las imágenes tradiciones de cabeza y hombros y, quizás lo más importante de todo, han mantenido la licencia de la mayoría de los equipos presentados en la colección, lo que asegura la autenticidad de sus álbumes".

La primera página del álbum de 1970, de un total de 50, está dedicada a la Copa del Mundo de México '70. Las ocho páginas siguientes contienen una breve historia de cada una de las ocho ediciones del Mundial de Fútbol FIFA celebrados hasta esa fecha. Tres de los principales jugadores de cada torneo tienen su propio cromo. Luego, comienza el grueso del álbum. Éste tiene un aspecto familiar: México es el primer equipo presentado, con el logo de su selección, jugadores y una foto de equipo.

En la actualidad, cada una de las 32 selecciones participantes (que llegarán a 48 en 2026) tienen 18 puestos reservados para sus jugadores; pero en la edición de 1970, sólo México, la Unión Soviética, Italia, Brasil, Inglaterra y Alemania contaban cada una con 14 espacios para sus jugadores, mientras que los otros 10 equipos sólo tenían 11 plazas.

La efigie de los jugadores era impresa en barajitas que debían ser adheridas con cola al álbum, mientras que 40 calcomanías ilustraban las banderas, afiches y fotos de los equipos. En total, se debían coleccionar 288 cromos y pegatinas para llenar ese primer álbum de 1970, 394 menos que en Rusia 2018.

"Desde [el Mundial de] Alemania Occidental '74, los álbumes han estado completamente conformados por pegatinas", afirma Landsdowne. "Los primeros escudos 'brillantes' del álbum Panini del Mundial aparecieron en 1982".

Panini se apresta a comenzar su sexta década fabricando barajitas alusivas al Mundial, con un mercado de coleccionistas que muestra pocos signos de desaceleración, aprovechando nuevos canales de comercialización distintos a la Copa del Mundo de Fútbol Masculino.

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Figuras icónicas del Mundial México '70

José Ramón Fernández nos recuerda a los futbolístas y los partidos que marcaron aquel Mundial de futbol.

Waaijers afirma que, en cuestión de pocos años, el álbum alusivo al Mundial Femenino de 2011 podría llegar a ser lo que la edición de México '70 representa para los coleccionistas de hoy.

"Para hacer corto un cuento largo: la popularidad del balompié femenino se está incrementando sumamente rápido", expresa Waaijers, agregando que sólo existen otras dos ediciones del Mundial Femenino (2015 y 2019) y que el álbum de 2011 fue vendido solamente en el territorio alemán.

El auge de un imperio del coleccionismo deportivo

La casa Panini fue fundada en 1961 por los hermanos Giuseppe y Benito Panini en la ciudad italiana de Módena, dónde la empresa mantiene su sede central. El negocio familiar se inició con la colección Calciatori/Football Players. Los hermanos expandieron así sus emprendimientos, más allá de su empresa de distribución de periódicos.

No pasó mucho tiempo antes que las barajitas superaran en popularidad a los diarios.

La trayectoria de Panini no ha estado libre de obstáculos; no obstante, la empresa multinacional se ufana de ser actualmente "líder mundial en el mercado de coleccionables y barajitas", empleando aproximadamente a 1.200 personas y anunciando ganancias cercanas a los mil millones de dólares en los 150 territorios en los cuales opera la empresa durante 2018, cifra para nada sorprendente, considerando que ese fue año mundialista.

La historia pudo haber sido diferente si los hermanos Panini no hubieran asumido el riesgo. Obtener la licencia por parte de la FIFA para publicar las tres ediciones del álbum de 1970 (una versión internacional, otra en italiano y una en inglés) sentó las bases del proceso que ha llevado a la empresa a convertirse en el gigante que es hoy.

"[El álbum de 1970] fue el punto de lanzamiento, para que los coleccionistas y aficionados del fútbol tuvieran una alternativa única, diferente y divertida para contar con sus jugadores favoritos en la palma de su mano", expresó Francisco Poch, encargado del mercadeo de colecciones para Panini México.

"Panini ya había producido colecciones para el Calcio italiano, pero fue el Mundial de 1970 que dio exposición internacional a la marca y su producto, contando con una respuesta excepcional y formando la base para los años venideros", agregó.

Una oferta final que da una gran sorpresa

A primera vista, el álbum de México 70 tiene pocas cosas en común, bien sea en cuanto a generación o geografía, con Lorenzo Vandelli, un niño de 12 años de la ciudad de Sassuolo, Italia; pero eso no le detuvo a la hora de buscar hacerse con la que podría considerarse la versión más deseada de todas.

Lorenzo y su padre Maurizio no ocultaron su emoción cuando en 2017, su oferta fue la ganadora de un álbum lleno del Mundial 1970 autografiado en dos ocasiones por Pelé, excepto por un detalle: padre e hijo no habían revelado al resto de sus familiares que pensaban pujar por él. Y los Vandelli acababan de romper el récord de precios por un álbum Panini, desembolsando €12.038 ($13.349). "En ese momento, nuestro problema no era haber ganado la subasta, sino tener que justificarnos con mi esposa e hija", comentó Maurizio a ESPN. "Lorenzo me dijo: 'Papá, no te preocupes. ¡Tú y yo podemos irnos a dormir a un hotel!'".

Lorenzo, quien tenía nueve años en aquel entonces, había logrado convencer a su padre, quien regenta la ferretería local de Sassuolo, a hacer una oferta final; a pesar del cuantioso gasto, se estima que ese álbum especial autografiado por Pelé y otros jugadores participantes del histórico Mundial de 1970 solo incrementará su valor.

"Mi expectativa radica en que el valor [de los álbumes] seguirá aumentando", expresa Waaijers. "Una vez que se empieza a coleccionar, ¡casi nunca hay marcha atrás!"

El "Santo Grial" de los álbumes Panini

Lorenzo cuenta con un estatus cercano a la celebridad dentro del mundo del coleccionismo, y cuenta con una colección que incluye "miles y miles" de barajitas, varios álbumes llenos, una camiseta del Santos usada por Pelé (a Lorenzo le gustaría tener la oportunidad de que el astro brasileño la firme), entre otros recuerdos. Lorenzo cuenta con especial interés en la leyenda brasileña, a pesar de que la famosa selección Canarinha que asistió a México '70 superó 4-1 a su Italia natal en la final disputada en el Estadio Azteca.

"Mis compañeros de clase dicen que estoy loco, pero cuando tengo las barajitas en la mano, ¡es una sensación singular!", expresa Lorenzo.

La subasta por el álbum autografiado por Pelé llamó la atención de la prensa internacional y el libro se convirtió en el álbum de barajitas Panini más costoso de la historia, algo fácil de predecir. No obstante, Catawiki no se encontraba 100% preparado para la situación.

"Esperaba que muchos coleccionistas desearan hacerse con este álbum 'Santo Grial' y fue muy emocionante ver que el vendedor confiara en nuestro 'rango de coleccionistas', al ofrecer este álbum sin precio de reserva (mínimo)", expresa Waaijers. "Pero no me esperaba la atención de docenas de periódicos y estaciones de televisión a nivel internacional y sólo podía soñar que hoy en día, en el año 2020, sigue siendo el álbum Panini más costoso jamás vendido".

Llegaron ofertas de 17 países distintos, confirmando que ese álbum de 1970 mantiene un lugar especial en el corazón de los coleccionistas.

Te cambio mi Pelé por tu Egwuekwe

Finalmente, no podíamos redactar la presente nota sin contar con la opinión de Panini con respecto al debate que por cincuenta años ha unido (o dividido) a todas las generaciones de coleccionistas: ¿Realmente Panini produce menores cantidades de barajitas de Pelé, Johan Cruyff o Cristiano Ronaldo en comparación con las efigies de Igor Belanov, Egidio Arevalo o Azubuike Egwuekwe?

"Panini fabrica la misma cantidad de reproducciones de cada jugador, escudo y holograma, bien sea en los Mundiales o cualquier otra colección", expresó Poch, representante de Panini México.

Poch argumenta que los jugadores populares, tales como Messi, tienen mayor demanda y pueden ser adheridos a computadoras, paredes y teléfonos celulares, en vez de ser utilizadas exclusivamente en los álbumes, creando la percepción de una menor producción.

"Es la demanda la que genera la idea de que algunos jugadores u hologramas son más difíciles [de obtener]; eso forma parte del coleccionismo", agregó.

Existen pocos indicios de que ese debate en particular será fácilmente decidido; pero eso forma parte de la nostalgia y diversión que nos ha hecho decir durante cinco décadas: "la tengo, la tengo, la necesito, la tengo, la necesito" ...