Desde Belvedere: el regreso de Julio Ribas al fútbol uruguayo y el arte de la guerra

MONTEVIDEO -- “Ahora estoy en guerra, no puedo estar hablando”, le comentó Julio Ribas a un hincha de River Plate que le preguntó, tejido de por medio y en pleno partido ante Liverpool en Belvedere, a qué jugador le había puesto el sobrenombre de Jabalí.

Apodos nuevos, la desesperación en el primer tiempo por una particular situación en la que recién le hicieron caso al minuto 42, y un final conversando con los hinchas darseneros fueron algunas de las fotos que dejó el regreso del Gladiador al fútbol uruguayo (en 2013 había sido el DT de Bella Vista y luego trabajó en el exterior, siendo desde 2018 hasta el pasado mes de febrero el seleccionador de Gibraltar).

El encuentro por la fecha 10 del Torneo Apertura del Campeonato Uruguayo 2025 había comenzado hacía apenas dos minutos, y enfrentaba al colista con el líder del certamen: River, que aún no ha ganado en la temporada, había cesado hace algunos días al Memo Diego López y nombrado a Ribas como su sustituto; enfrente, el Negriazul, puntero invicto y jugando como local.

Quien sí se mantuvo en el cargo como preparador físico fue el profe Alejandro Valenzuela, quien hace algunos años en el programa Música al Ángulo me recomendó el libro El arte de la guerra de Sun Tzu. Cuando llegó a Peñarol en 1999, Ribas expresó: “¡Somos guerreros! ¡Guerreros de la vida! El fútbol es vida o muerte, deportivamente hablando. Gano yo o gana el otro”.

Muchos de los consejos del legendario libro chino son fácilmente extrapolables (o al menos abren discusiones) al fútbol, al comentar por ejemplo la relevancia de la movilidad, del engaño y de la energía. Entre los trece capítulos, hay por ejemplo uno dedicado a la estrategia ofensiva, otro a las variaciones en la táctica y uno al terreno, donde se puede leer: ‘Si ocupo primero un terreno cerrado, bloquearé los accesos y esperaré al enemigo’.

“¡Atento al bloque! ¡No vayas tanto, Jabalí”, fue la primera indicación individual de Ribas, quien en apenas tres entrenamientos ya le dio un nuevo sobrenombre a su lateral derecho Lautaro Pertusatti.

Con un claro 4-4-2, la mayor preocupación de River era minimizar al rival (el propio entrenador así lo manifestó luego del partido que terminó 0 a 0) y lo conseguía, más allá del dominio de la pelota del Negriazul.

Que fueran al bloque y que sean compactos, esa era la mayor preocupación de Julio. Y en ataque les indicaba a sus dos puntas (Inti López y Faustino Barone) que estén juntos.

Además, a los pocos minutos se pudo observar una orden concreta que, para desesperación del DT, no era cumplida: los saques laterales en ataque debían ser lanzados por el Keke Christian Almeida (la gran figura del encuentro). Incluso no importaba si el saque lateral era sobre la banda derecha; lo tenía que hacer el capitán y zaguero izquierdo.

Pero Pertusatti se apuraba y jugaba en corto. Y Ribas se enojaba. Y Pertusatti otra vez sacaba rápido el lateral. Y Julio, que entendía que la pelota al área podía incomodar y mucho a Liverpool, desesperado. “¡Jabalí! Vos no sacás el óbol”. En la tercera oportunidad que se repitió esta secuencia, el Gladiador ya no sabía ni a quién putear, hasta que al minuto 42 Almeida por fin pudo mandar un lateral al área (desde la izquierda), y la defensa local pudo despejar la pelota.

River pudo resistir esa primera mitad y antes de ir al vestuario visitante Ribas, quien fue bajando la cantidad de indicaciones, reunió a sus jugadores en el círculo central para arengarlos.

En el complemento, las expresiones/gritos ‘¡Compacto!’ y ‘¡Al bloque!’ fueron otra vez las que más se repitieron. Al minuto 19, Liverpool se quedó con diez jugadores tras la expulsión, vía VAR, del zaguero Nicolás Cabral.

Con cronómetro en mano izquierda y casi que sin protestas a las decisiones arbitrales en toda la tarde, Ribas fue realizando variantes y en los minutos finales se mostró preocupado por las transiciones locales, no pudiendo su equipo hacerse de la pelota con sus volantes y defensas a pesar de jugar once contra diez. “¡Jugá al fútbol!”, le reclamó al minuto 43 a su lateral izquierdo Camejo, a la vez que remarcaba que en esos momentos los pases a sus dos delanteros no fueran en corto, sino que se los buscaran en largo.

Al término del partido, Ribas, su ayudante Maximiliano Viera, y los jugadores Juan Quintana y Almeida se acercaron a hablar con los hinchas de River que habían reprochado principalmente el rendimiento de los hermanos López (Ian e Inti).

Ante los medios de prensa, Ribas calificó su regreso al fútbol uruguayo como ‘algo espectacular’, dijo estar orgulloso de ‘sus jugadores, sus guerreros’, y remarcó cuando se le preguntó si la prioridad es sumar puntos o imponer la idea de juego: “Primero tenemos que imponer la idea para después sumar”.

En el final del capítulo X (El Terreno) del libro El arte de la guerra aparece un dicho: “Conoce al enemigo, conócete a ti mismo y tu triunfo nunca se verá amenazado. Conoce el terreno, conoce las condiciones climáticas y tu victoria será completa”.

El Gladiador Ribas sabe que antes de posibles futuras victorias deberá conocerse aún más con el plantel darsenero. El punto en Belvedere podrá ser clave en la lucha de River por mantenerse de pie, por quedarse en Primera.