Nota publicada en mayo de 2025.
El jugador uruguayo Thiago Espinosa narró en ESPN Uruguay su camino desde Colonia a la Primera división, pasando por las juveniles de Peñarol, superando momentos donde quiso dejar el viaje rumbo al profesionalismo y soñando con seguir avanzando.
Tanto se hace camino al andar que incluso Thiago, aún dentro de la panza de su madre, viajaba para nacer el 9 de noviembre de 2004: “Tengo una mutualista que sólo estaba en Rosario, entonces está mal decir que soy rosarino. O sea, sí nací en Rosario, pero después ya me fui a Juan Lacaze, donde viví toda mi vida. Soy lacazino y toda mi familia también”.
Los primeros pasos vinieron inevitablemente con las primeras patadas a la pelota y de ahí al baby fútbol en Reformers, hasta que Peñarol abrió otro sendero.
Los viajes a la capital con el abuelo Toto y la abuela Marina
Espinosa recordó: “Ese día (año 2014) estábamos entrenando con la selección de Juan Lacaze y nos dijeron que Néstor Gonçalvez (de la captación de Peñarol) estaba mirando jugadores en una cancha cercana. Obviamente fuimos y quedamos cuatro o cinco. Íbamos al CAR (Centro de Alto Rendimiento de Peñarol) una o dos veces por semana, y al pasar el tiempo de Juan Lacaze sólo fui quedando yo”.
Pero en el camino se sumaban otros colonienses: Nahuel Herrera (de Rosario), Tomás Olase (de Colonia del Sacramento) y Kevin Morgan (de Nueva Helvecia).
“Nos turnábamos con los padres de Nahuel, de Tomás, de Kevin… Íbamos todos juntos y nos conocíamos del baby, nos turnábamos y en mi caso íbamos con mis abuelos Toto y Marina que me acompañaron en todo y me llevaban dos veces por semana casi siempre”.
“El viaje se disfrutaba mucho, en esa época imaginate la ilusión que teníamos nosotros de entrenar y todo, era divino. Veníamos conversando. ¿Música? Nosotros éramos chicos, seguramente mi abuelo ponía Leo Mattioli o algo similar”.
A los 13 años, Thiago se mudó a Montevideo para vivir en la casita de Peñarol: “Nos ficharon a los cuatro y nos quedamos en la casita cuatro o cinco años hasta que cumplimos 18”.
Sin embargo, estuvo cerca de darse el regreso a Juan Lacaze: “No tenía la continuidad que yo creía que merecía. Incluso en un momento se había armado un grupo de nuestra categoría que viajaba a Portugal y le pasaban mensajes a todos los que estaban citados, y a mí no me enviaron nada y le dije a mi madre y a mi padre que si no me citaban para ese viaje, abandonaba. Al final, el viaje se suspendió y seguí”.
“Pero sin duda los momentos más duros fueron en Sub 14 y Sub 15. También tenía muchos problemas familiares; mi abuelo, quien me llevaba siempre, falleció y para mí fue un golpe tremendo. No caía en que no iba a estar más; yo era muy cercano a él, realmente. Y justo fue ese año que yo no jugaba y se dio todo para que pensara que tenía que dejar. Al final, le metí cabeza con la sicóloga Grisel (Marachlian, madre de los futbolistas Diego y Nicolás Rossi), quien me ayudó mucho para sacar adelante ese momento. Hoy todo fue aprendizaje y agradezco haber tenido ese camino porque me dejó muchas enseñanzas”.
Hacer todo el carril y partir
El recorrido en cancha se hizo más largo: Thiago había jugado baby fútbol siempre en ataque, de enganche o de puntero por izquierda, puestos que repitió desde la captación hasta la Sub 16, Sub 17 de Peñarol, hasta que el entrenador Adrián Colombo le propuso jugar de lateral.
“Habían dejado libre al lateral suplente y quedaba solo el titular. Y yo no jugaba, entonces en las prácticas de fútbol era el lateral izquierdo suplente. Y fui rotando, fui jugando de a poco e iba entrando de lateral. Adrián me decía que me veía bien y yo me sentía bien, que era un lindo puesto para cumplir, me fui ganando el puesto y terminé jugando de titular. Ese año subí un par de veces a Tercera, cuyo técnico era Juan Manuel Olivera con Damián Macaluso”.
Ya siendo opción como lateral, en 2022 llegó a entrenar con el plantel Sub 20 dirigido por Marcelo Broli de cara a la Libertadores juvenil que el Manya ganó en Ecuador. Espinosa no formó parte del plantel final, pero meses más tarde sí integró el banco de suplentes en la Intercontinental Sub 20 ante Benfica con Olivera como DT y en 2023 disputó la Libertadores Sub 20 bajo las órdenes técnicas de Cafú Barbosa.
Sobre la posición de lateral, Espinosa comentó en diálogo con ESPN: “Al jugar toda la vida de extremo izquierdo también te da eso de tener más llegada al área, más uno contra uno que los que siempre fueron laterales. Me siento cómodo por toda la banda. El uno a uno a nivel defensivo es lo que más cuesta, pero he aprendido mucho”.
Habiendo cumplido 18 años a fines de 2022, al año siguiente dejó la casita de Peñarol: “La casita está estipulada para un rango de edad, más o menos de 13 a 18 o 19 años, tampoco es que te echan a la calle, pero si te podés conseguir algo mejor porque es dejarle lugar a los más chicos”.
Y entonces se fue a vivir a un apartamento con otros dos compañeros (Mateo Fernández y Lautaro Guerra) en 2023; Thiago recordó entre risas: “A veces teníamos unos días para turnarnos para limpiar, sin duda era el problema mayor de la casa. Pero se pasaba lindo. Yo con la cocina cero. Casi siempre era Mateo el que cocinaba. Mateo también limpiaba bastante, un crá”.
El 2023, en su segundo año de Cuarta, lo terminó jugando de muy buena manera, peleando el puesto de lateral con Juan Rodríguez: “En el final del Campeonato, él terminó jugando de lateral y yo de extremo. Peñarol me quería para seguir en Tercera, pero yo sentía que estaba para seguir. Veía mi potencial y sabía que me daba para estar en Primera. Ellos no lo valoraron así. Yo no les pedía contrato, sí que me suban un poco el viático porque realmente con lo que me estaban dando no me alcanzaba para alquilar el apartamento donde estaba viviendo”.
A fin de año, Racing se contactó con Thiago, le ofreció la casita del club para quedarse y un viático de 10 mil pesos: “También me dijeron que me habían visto, y que tenía muchas chances de subir a Primera y que me hicieran contrato”.
“Dar ese paso costó mucho. Porque estar más de diez años en un club, despedirte de todos los compañeros y funcionarios… Lo hice con tremendo dolor en el alma. El 24 y 31 de diciembre a la noche pasé re mal, pensando qué iba a ser de mi futuro, si iba a seguir en la Tercera de Peñarol o me iba para Racing, y al final decidí arriesgarme. Mis representantes y mi familia me decían que era lo mejor. Aunque yo no quería dejar el club, sentía que era lo mejor para mí también. Hoy en día siento que fue la decisión correcta”.
Nuevas mudanzas y desafíos
“Peñarol es el club donde me formé como jugador. En algún momento me gustaría volver, no sé cuándo, eso se verá en el futuro. Ahora el objetivo es estar en Racing, dar un paso al exterior y después ver. Mis sueños son estar en la Selección Uruguaya y jugar en Europa”.
Ya en Racing, Thiago vivió los primeros seis meses de 2024 en la casita del club de Sayago y luego en un apartamento con el también futbolista Anthony Da Costa, quien a fin de año regresó a su Artigas natal para jugar en el Club Atlético Artigas en Segunda división.
El zurdo tuvo su estreno en Primera el 19 de abril de 2024 ante Cerro con Eduardo Espinel como entrenador (el mismo DT que hizo debutar en Primera a Maxi Araújo), y en mayo debutó a nivel internacional, enfrentando a Corinthians por la CONMEBOL Sudamericana 2024 en el Arena Corinthians, mismo escenario donde un año más tarde recibiría una durísima patada de Félix Torres por la Sudamericana 2025.
Con contrato renovado a fines de marzo hasta 2027, Thiago tiene como uno de sus referentes a Antonee Robinson, lateral de Fulham, y en el camino va y pregunta cómo seguir avanzando, como cuando tuvo en el inicio de la temporada 2025 a Darío Rodríguez como entrenador.
Con velocidad, ida y vuelta, regate y llegada al área, Espinosa continuará en movimiento para buscar su espacio y abrir su camino.
