A 100 años del nacimiento de Juan Alberto Schiaffino, "mago y Dios" del fútbol

La historia de Pepe resulta increíble de entender. A través de un viejo periodista como Chetto Pelliciari, debutó en la Selección de Uruguay antes que en su club Peñarol.

Aquel flaquito de jopito rubio, nacido un 28 de julio de 1925, jamás imaginó que formaría parte de un histórico equipo de Peñarol, que lograría el campeonato del mundo más asombroso de la historia, como el Mundial de 1950, que sería idolatrado en Milán y que pasaría a convertirse en leyenda bajo el nombre de Juan Alberto Schiaffino.

La historia la empezó a escribir su hermano Raúl, conocido como “El Pequeño Maestro”, cuando en 1943 fue llevado a practicar a Nacional, y lo ficharon en las formativas donde nunca alcanzó a jugar.

En ese interín, Peñarol organizó un campeonato interno de menores, con participación de clubes de barrio, y allá fue Raúl, junto con su hermano Pepe, a defender al Tigre de Pocitos.

No pasaron dos días y los hermanos Schiaffino fueron fichados por Peñarol.

“Mi debut fue en Cuarta División, pero al haber cumplido 18 años quedé automáticamente relegado de la misma cuando solo había jugado cuatro partidos. Quedé entonces como suplente de mi hermano (Raúl) en Tercera y al año siguiente accedí como titular de esa divisional al pasar Toto (su hermano) a la Reserva”, rememoró Schiaffino en nota con Estrellas Deportivas de El Diario.

Pepe no tardó mucho tiempo en ser ascendido a la Reserva. Bastó que Aníbal Tejada y Alberto Suppici lo vieran en acción para citarlo. El debut fue nada menos que en un clásico donde Peñarol goleó 6 a 2 a su eterno rival Nacional.

Debut Celeste

Llamativamente, Pepe Schiaffino no había debutado en el primer equipo de Peñarol cuando lo citaron para defender a la Selección en un amistoso contra Argentina. El partido en cuestión era a beneficio del Círculo de Periodistas Deportivos de ambas márgenes del Río de la Plata.

El cuadro uruguayo era conducido por el periodista Chetto Pelliciari que no dudó en llamarlo para hacerlo jugar al lado de su hermano Raúl.

Y de esa forma, un 29 de diciembre de 1945, Juan Alberto Schiaffino debutó con la Celeste antes de hacerlo en el primer equipo de Peñarol. Aquello fue algo fuera de lo común, sin lugar a dudas.

“Imposible olvidar aquello, pues fue mi primera gran satisfacción deportiva a nivel internacional. Dos días antes de terminar el año me llegó la noticia de que había sido nombrado para formar parte del seleccionado. ¡Fíjese usted qué orgullo de saltar de la Reserva a la Selección! Las cosas se me dieron notablemente, y a pesar de que jugué solo los trece minutos finales, recibí muchos elogios de los críticos”, rememoró Schiaffino.

Pepe recordó en El Diario que: “Grandes individualidades alistaron en ambos equipos: Pescia, Boyé, Pontoni, De la Mata, Martino, Sued entre los argentinos; y entre nosotros jugadores como Máspoli, Lorenzo, Tejera, Obdulio Varela, Nicolás Falero, Walter Gómez, y mi hermano Raúl que empató el partido, sobre el final, tras un pase que le metí”.

Campeón y ocho años en Italia

A partir de aquel momento Juan Alberto Schiaffino escribió páginas de gloria en el fútbol.

Formó parte de un histórico Peñarol del año 49 que reunía en ofensiva a Ghiggia, Hohberg, Míguez, Schiaffino y Vidal. A aquella delantera se la conoció como “La escuadrilla de la muerte” porque goleaban a todos los equipos.

Luego fue protagonista del Mundial de 1950 marcando el primer gol de la Celeste que logró la hazaña de vencer a Brasil y consagrarse campeón del Mundo. También fue parte de la heroica Selección uruguaya que jugó el Mundial de Suiza.

Por esos tiempos el diario francés L’Equipe lo consagró lisa y llanamente como “El dios del fútbol”.

“Como se sabe, ya durante el Mundial de Suiza tenía mi pase para el Milan de Italia. Tuve la fortuna de que las cosas rodaron bien desde el principio y jugando por el Milan gané tres veces el campeonato (temporadas 54/55, 56/57 y 58/59) conquistando 47 goles en 149 presentaciones”, recordó Pepe.

En 1960 pasó a la Roma, club donde se retiró de la actividad. Por si fuera poco, se dio el lujo de jugar cuatro partidos por la selección italiana.

Gianni Rivera, gloria del fútbol italiano, expresó a la hora de hablar de Pepe: “Schiaffino fue tal vez el mayor regista (jugador creativo), la mayor inteligencia táctica que haya tenido el fútbol mundial y el depositario del mayor modo de jugar la pelota; el profeta y el taumaturgo, el hombre indispensable para solucionar las crisis”.

Hoy, a 100 años de su nacimiento, Peñarol —club que lo vio nacer—, la AUF a través de la Selección de Uruguay, y el Milan, recordaron la fecha de un jugador al que consideran leyenda.