El exdelantero Federico ‘Pelusa’ Magallanes repasó, en diálogo con Fútbol Centenario (Radio 1250 AM), gran parte de su trayectoria como futbolista, y destacó su paso por Atalanta, Real Madrid, la Selección Uruguaya y Peñarol, el club de sus amores.
“Siempre lo digo: lo mejor de mi vida futbolística fueron las inferiores de Peñarol, se juntó un grupo maravilloso, con grandísimos jugadores y compañeros, somos hermanos” sostuvo sin dudar el ex atacante del carbonero.
Magallanes integró la fantástica generación 1976 que aún hoy es recordada como una de las mejores en la historia del club. Aquella categoría de Peñarol fue un vendaval de fútbol que, dirigida por un joven Jorge Fossati, arrasaba en Divisiones Formativas, ganando todo, incluso algunos campeonatos de forma invicta y teniendo varias goleadas por año.
Antonio Pacheco, Magallanes, Gonzalo De los Santos, Nicolás Rotundo, Martín García y Claudio Flores eran algunos de sus integrantes. “Llevamos toda la vida hablando, nos juntamos, el otro día por ejemplo estuvimos conversando con el Tony, y así andamos” comentó el ‘Pelusa’ quien volvió a destacar: “Fue lo mejor que me pasó en el fútbol. El fútbol que jugábamos no era bajo presión o dinero, era fútbol, natural”.
Al momento de explicar por qué ese equipo ganaba tanto, la respuesta fue bastante sencilla: “El secreto era que todos éramos buenos jugadores, ese equipo marcó una historia y una época, no solo en inferiores, después la mayoría llegó a Primera, ganó títulos, fueron a otros equipos, todo el mundo hizo carrera, me siento orgulloso de haber participado”.
Para el año 1993 ya Magallanes y Rotundo alternaban en Primera división y lograron el Campeonato Uruguayo, el primero del segundo Quinquenio de Peñarol. El poder mantener por varias temporadas a esos buenos futbolistas que surgían en juveniles, y acompañarlos con otros mucho más experimentados, fue una de las grandes claves para que el club aurinegro pudiera gritar campeón en Uruguay durante cinco temporadas de forma consecutiva.
El ‘Pelusa’ fue campeón en tres años del quinquenio ya que en 1996 partió rumbo a Italia: “En esa época todos querían jugar ahí. Yo llegué al Atalanta y estaban Pipo Inzaghi, Gianluici Lentini, Domenico Morfeo. En Juventus estaban Vieri, Del Piero, Zidane, Paolo Montero; en el Milan Boban, Marcel Desaily; en Inter Ronaldo, Recoba, Youri Djorkaeff, Javier Zanetti; Lazio, Roma, Fiorentina con Batistuta y Rui Costa…”.
De su paso por inolvidable Calcio de los '90 destacó la ayuda de Montero: “Paolo es un hermano del fútbol, cuando llegué a Italia me abrió las puertas de su casa, me facilitó mucho la entrada al Atalanta, cuando yo llegué él se iba a Juventus”.
De todas maneras, Magallanes sonrió al aclarar aquella amistad a la hora de enfrentarse en cancha: “Cada vez que jugaba en contra Paolo me llamaba y me decía ‘mirá que se acabó la amistad’. Él fue de los mejores zagueros en el mundo, sin duda, vas a la Juventus y hablas de Paolo y es un referente”. Magallanes recordó también el juego áspero de su amigo, en particular una patada a Francesco Totti: “Esa patada es criminal, tuvo una época que yo lo llamaba y le decía ‘Cabeza, en cualquier momento te van a llevar preso’”.
Magallanes dejó un gran recuerdo en el club de Bérgamo a pesar de que en 1998 el equipo descendió: “Esa temporada que bajamos casi que no jugué porque me rompí la rodilla. A mí me querían mucho, sino te matan; en Bérgamo soy bien recibido gracias a Dios, tengo amigos y todo, fue una bonita experiencia. Pero por ejemplo un día estábamos entrenando y de repente escuchamos una explosión que venía del estacionamiento: ¡los hinchas le habían puesto una bomba al auto del capitán Valter Bonacina! Le reventaron el Mercedes, que voló por los aires…”.
El de las inferiores en Peñarol es su mejor momento en el fútbol. Luego vienen ese paso por Atalanta, la selección uruguaya y el Real Madrid, club al que llegó para la temporada 1998/1999 y luego de un año sin haber jugado oficialmente pasó a Racing de Santander. Igualmente Magallanes calificó su estadía en el club merengue como una ‘experiencia buenísima’:
“La ida al Real Madrid ni yo me la esperaba. Para un jugador es el techo, es mágico, en infraestructura es lo máximo, es increíble, tengo muy buenos recuerdos, son experiencias que nadie te va a quitar”.
Y entonces Magallanes comenzó a enumerar a los compañeros que tuvo en el Real para generar asombro aun cuando se tratase de un recuerdo: “Aquel Real era un equipazo: Bodo Illgner, Predrag Mijatović, Fernando Redondo, Raúl, Panucci, Fernando Hierro, Sanchís, Davor Suker, Karembeu, Roberto Carlos, Seedorf, Guti, Amavisca, una locura ese club”.
Luego de su paso por España volvió al fútbol uruguayo para jugar en Defensor Sporting, club con el que salió campeón de la Liguilla 2000: “Esa liguilla la ganamos de punta a punta, debimos salir campeón uruguayo pero el equipo demoró en ponerse en forma, en el Apertura nos fue muy mal, en el Clausura ya muy bien y lo perdimos por un punto con Peñarol”.
A propósito, esa fue la única temporada que debió enfrentar al carbonero: “Fue duro, es una de las cosas que te tocan mal en el fútbol, enfrentar a tu club, al club que querés, a tu gente; el primer partido del Apertura ganamos con Defensor 4 a 1 y me fui del Estadio como que hubiéramos perdido”.
Magallanes guarda gratos recuerdos con la camiseta de Uruguay, aunque también signifique grandes frustraciones: “Yo jugué la Copa América de 1999 que llegamos a la final de Brasil, ese es uno de los nudos que tengo en la garganta, y el Mundial Corea Japón 2002 también porque había equipo para llegar más lejos, desperdiciamos el mundial, son cosas del fútbol que tengo atragantadas, cosas que te dejan marcadas en el resto de tu vida”.
“Brasil era un gran equipo en esa Copa América pero uno siempre quiere ganar, perdimos la final 3 a 0, no jugamos mal porque tuvimos oportunidades; y después lo del Mundial 2002 y el no haber terminado mi carrera en Peñarol, eso también está dentro de mi ‘libro negro’” confesó Magallanes.
En esa Copa del Mundo del 2002, ante Francia en el primer encuentro, Magallanes jugó su último partido defendiendo a Uruguay. El ‘Pelusa’ es el autor del 1 a 0 en el último triunfo a nivel de mayores de la celeste ante Brasil (primero de julio del 2001 en el Centenario por las Eliminatorias).
Tras el Mundial de Japón y Corea del Sur, donde la Celeste quedó eliminada en primera fase, Magallanes pasó de Venezia a Torino. Luego regresó a España para jugar en Sevilla y Eibar, jugó en el Dijón francés y su última temporada profesional fue la del 2008/2009 defendiendo al Mérida español.
Tiempo después surgió la posibilidad de retirarse en el carbonero: “Paco Casal me llamó en el 2010, yo había dejado hace unos meses el fútbol, me llamó y nos juntamos en Madrid. Yo no tenía la cabeza para seguir jugando, estaban pasando cosas en mi vida y no tenía la fuerza para seguir jugando y me dijo que si quería volver a Peñarol y terminar mi carrera aquí, yo le decía que no estaba preparado y no me sentía bien, que tenía que recuperar algunas cosas que me estaban pasando en la vida y él entendió”.
“Dejé el fútbol con 33 años y estaba entero, no tuve muchas lesiones y cuando quise volver ya era tarde, con dos años sin jugar, cuando salís del fútbol es difícil volver a entrar” se lamentó Magallanes.
Hoy estando en Montevideo observa los partidos del carbonero por televisión con el mismo deseo de siempre: “En lo futbolístico Peñarol siempre fue lo primero, quiero que siempre salga campeón, porque soy hincha. Los que jugamos ahí sabemos lo que hay, nuestras carreras nacieron ahí”.
“Yo me siento muy identificado con Peñarol, a Peñarol lo amo” sentenció Federico Magallanes sobre su sentimiento por el carbonero, afecto que venía desde la cuna, se reafirmó al compartir equipo con compañeros hermanos en aquella generación de 1976 y se mantiene aunque no haya podido despedirse del fútbol con la camiseta aurinegra.
