Abreu y Suárez repasaron sus anécdotas: las cábalas, los consejos y las bromas

Abreu y Suárez en el partido despedida de Diego Forlán. EFE

Sebastián Abreu y Luis Suárez compartieron una entrevista este domingo en el programa Polideportivo de Teledoce y repasaron divertidas anécdotas de cuando compartieron planteles tanto en Nacional como en la Selección Uruguaya.

El 9 del Atlético Madrid comenzó la nota marcando la cancha con su humor, cuando le consultaron qué sentía por el retiro del “Loco”: “Es un día de felicidad porque por fin se retira, y de tristeza por todo lo que dio en el fútbol”.

Suárez comentó que era un agradecido por todo lo que le tocó vivir junto a Abreu, a quien conoció cuando empezaba a entrar en el primer equipo de Nacional y con quien soñaba compartir en la Celeste. “Fue muy importante. Ha estado en todos mis momentos malos, y en los buenos no le gusta molestarte mucho. Siempre está cuando estás mal y eso es lo que uno siempre tiene guardado”, contó.

También dijo que el “Loco” lo aconsejaba mucho, pero que el mejor de todos se lo dio en su primer partido con la Selección Uruguaya en un amistoso en Colombia. “Llegamos a la cancha y vio que tenía la 10 y me dice: ¿vas a debutar con la 10? Y sí, es el número que había, ¿qué voy a hacer? Y me dijo: ‘Te paso a contar que es mufa, no la quiere nadie. Prepárate que algo va a pasar’”, contó Suárez. Ese día, el joven Pistolero jugó muy bien pero fue expulsado, lo que le ganó a Suárez recibir un “te dije” del “Loco”. “Fue la primera y única vez que la usé”, añadió.

Al repasar cuándo se conocieron, Suárez dijo que recordaba una de sus primeras prácticas en Nacional, cuando habían subido varios juveniles y en la delantera del Bolso estaban Abreu, Gabriel Álvez, Alexander Medina y Luis Romero. “No tenía chance. Yo los miraba con admiración. Nos llevamos bien desde un principio, estar al lado de él ya era un espectáculo. Y aprendí de él lo de romper el hielo con los más chicos, que cuando vengan al plantel ya hacerles una broma para hacerte sentir más tranquilo, abrirte. Uno aprendió esas cosas y hoy en día trata de hacerlo con los más jóvenes”, dijo Suárez.

En tono de broma, los futbolistas también se acusaron mutuamente de no ser sencillos en la interna. “Era insoportable. Uno era joven, tenía 21 ó 22 años y cuando iba al Complejo quería agarrar arroz con leche y esas cosas. Y el Loco me decía: ‘eso va todo para el músculo’. No te dejaba comer nada”, contó Suárez entre risas. Abreu se defendió contando que el Pistolero también sabía ser “cruel”. “Comíamos en la misma mesa con el ‘Mono’ Pereira, el ‘Tata’ González y el ‘Pelado’ Cáceres en la última etapa. Y me decía: ‘Disfrutá de este último platito que te queda poquito’, y yo me ponía loco”, respondió.

El “Loco” también contó que cuando se fue de Nacional y llamó a Suárez para despedirse, le preguntó: “¿Le dan los huevitos para jugar con la 13 del Locura?”. El Pistolero aceptó el desafío, pero los resultados no fueron los esperados. “No le hacía un gol ni al arco iris, lo puteaban hasta los sordomudos. Era una cosa descomunal. A fin de año me mandó un mensaje que decía: ‘Voy a tirar la mierda esa camiseta que no le hago un gol a nadie y voy a jugar con la 9’. Arrancó a jugar con la 9 y explotó. No era fácil. Gracias a Dios, porque si no me iba a sentir culpable del fracaso futbolístico”, narró Abreu.

Un aspecto en el que Abreu no tenía comparación era en las cábalas. “Lo peor es que a uno se le fueron pegando todas esas pavadas”, contó Suárez. El “Loco” tenía una cábala por la que mojaba con agua bendita las camisetas. Pero el líquido milagroso no aparecía antes del partido definitivo ante Costa Rica en el repechaje para la Copa del Mundo 2010. “Se habían olvidado mi agua. Fueron a buscar agua de la canilla y me la trajeron, le di agua bendita a todos y clasificamos. Después me contaron, pero es para darte cuenta que es más lo mental que otra cosa”, contó Abreu, y agregó que Edinson Cavani no quería recibirla, pero él no iba a desistir. “Le pregunté a Minguta, el utilero, dónde estaba la de Edi, fui antes y le hice el ritual a la camiseta. Después, cuando iba pasando por todos Edi me decía que a él no y ya le había encajado como un litro de agua. Se está enterando ahora, pero mirá cómo le fue”, contó Abreu