Las Leonas de Sidney fueron agazajadas en la Legislatura porteña

"Las Leonas, símbolo del deporte nacional, son parte del patrimonio que nuestro país, como todo país, necesita. Reconocerlas y valorarlas es una forma de fortalecer a la sociedad, especialmente a la porción que se nutre de la pasión, la seguridad y la alegría que otorga tener una referencia sana. Por eso debemos cuidarlas, homenajearlas y mantener su vigencia", escribió Marcelo Bielsa, hace cinco años, para reconocer un hito que no pasó desapercibido en la cultura de Argentina y la disciplina del hockey a nivel mundial. Hoy, a poco más de 25 años de su nacimiento, la Legislatura Porteña optó por realizar el merecido agazajo para el equipo de mujeres más importante de la historia.

Con la presencia de varias jugadoras del plantel de Sídney 2000, Mercedes Margalot, Paola Vukojicic, Karina Masotta, Inés Arrondo, Vanina Oneto, Jorgelina Rimoldi, Ayelén Stepnik y Anabel Gambero, sumado la psicóloga Nelly Giscafre, la jefa de equipo Claudia Medici y el Doctor Francisco D'Angelo, Las Leonas se apersonaron en Perú 160 para recibir un diploma por la inmortalidad de lo brindado.

El legado de lo celeste y blanco

Al cierre, cuando las luces bajaron y el aplauso final parecía no querer irse nunca, quedó flotando una sensación de plenitud. La Argentina de lo posible estaba sentada en esas primeras filas.

Veinticinco años después, el símbolo de la Leona ya no es un dibujo; es una forma de ser. Es la seguridad de saber que, mientras haya alguien dispuesto a correr por la de al lado, mientras los valores sigan siendo el combustible y la bandera el único norte, el rugido seguirá siendo el mismo.

No fue solo un aniversario. Fue la confirmación de que, en este rincón del mundo, hay un grupo de mujeres que nos enseñaron que se puede ser eternas si se juega con el corazón pegado al escudo.