El 29 de agosto del 2026 será un día recordado por muchos para toda la vida, especialmente para Las Leonas que estaban paradas en la cancha. Lo soñaban hace tanto que era una cuestión de tiempo que se hiciera realidad.
Tarde o temprano iba a suceder. Cuando las piezas calzaran perfectamente entre ellas, Argentina iba a ser campeona del mundo por tercera vez. "Creo que hubo una gran camada que se lo merecía, y vinieron las pibas perfectas para poder hacer esta hazaña real", dijo Majo Granatto. Esas jugadoras encajaron con excelencia y Las Leonas brillaron. Lo que se veía a través de la pantalla era lo que vivían ellas como jugadoras. "Hubo una unión y una una simbiosis espectacular desde que arrancó este proceso mundialista hasta la final, hasta hoy, hasta siempre, porque cuando se logra una hazaña así, es para siempre, y eso mismo que transmitíamos en la cancha era lo que éramos afuera. Pusimos el equipo por delante, todas las jugadoras dejamos el ego de lado y nos entregamos a esto que es más grande que todas nosotras, que es Las Leonas".
La final que quedará en la retina de todos los argentinos
"Desde que estoy en la selección es la mejor final que le jugamos a Países Bajos, con convicción y determinación. No les jugamos de igual a igual, les jugamos mejor". Si bien Argentina empezó perdiendo, la capitana empató el resultado que llevó a los penales australianos que sellaron un magnífico torneo para el conjunto albiceleste. Según Majo, faltaba hacerse cargo de lo que son y que no hay equipos invencibles. Ese cambio de chip les permitió romper la racha con las neerlandesas. En el entretiempo, Lucha Aymar las alentó a cada una, y les dio un envión anímico muy grande. "Que haya estado Lucha fue impresionante. Sabemos que es nuestro amuleto y nuestra bandera como jugadoras de hockey y como argentinas. No por algo es 8 veces la mejor jugadora del mundo", dijo Granatto.
Luego de los 60 minutos venía la tanda de shootouts, y si bien todos estábamos nerviosos, también confiábamos en lo que ya nos habían demostrado en varias oportunidades. "Cuando fuimos a penales yo sabía que lo íbamos a ganar. Primero por la China (Cosentino), que es la mejor arquera del mundo, sin duda, y aparte le encantan los penales, segundo cuando le tocó definir a Sofi (Cairó), que ya lo había hecho de la manera que lo hizo en París, con la edad que tiene y con esa soltura, sabía que lo ganábamos".
Pero antes de la final, hubieron varios pasos que dar. El empate ante Estados Unidos fue desconcertante para todos, más porque la última vez que se habían cruzado -en la final de la Copa Panamericana en 2025- Las Leonas habían ganado 3 a 0. Pero las jugadoras no perdieron la calma, el torneo era largo y sabían que un empate no las dejaba afuera. "El empate realmente a nosotras no nos movió un pelo, sabíamos cuál era el camino, sabíamos que el partido más importante de todos era Alemania, lo teníamos muy en claro", comentó la 10 argentina. Para la capitana, el partido ante las germanas fue el quiebre y el punto clave para saber de qué estaban hechas y para qué estaban.
El 29 de agosto fue un día donde se premió el esfuerzo que todas las jugadoras argentinas hacen en su día a día para estar donde están. Es la consecuencia de la entrega y dedicación hacia un objetivo claro. Es el producto de la resiliencia y el buscar siempre ir por más. Es la demostración de la pasión argentina en su máximo explendor.
