Conoce a Julio César Urías, el prospecto mexicano de Dodgers

MÉXICO -- A Julio César Urías nada le ha impedido practicar el deporte de sus amores, ni siquiera un tumor con el que nació en su ojo izquierdo. A sus 18 años, el orgullo de La Higuerita, Sinaloa, es considerado por los Dodgers como el segundo mejor prospecto de toda la organización y está entre los 10 mejores de todas las Grandes Ligas.

Este viernes, Julio tuvo tiró su serpentina por segunda vez con el equipo grande de los Dodgers, durante el encuentro entre Los Ángeles y los Cerveceros de Milwaukee en la Liga del Cactus. Tiró por lapso de una entrada y dos tercios, ponchando a dos, otorgó tres pasaportes y no recibió carrera. Hace un año, ya había lanzado un inning, puso fuera a dos y también colgando el cero.

Para llegar hasta este punto, Julio César tuvo que pasar momentos muy difíciles, pero de la mano de su familia, logró ponchar cada obstáculo y pudo cumplir su sueño, primero, de jugar beisbol, y segundo, de firmar en las Grandes Ligas.

"Es un tumor de nacimiento que, ni hablar, así quiso Dios que naciéramos y ni modo, es la que nos tocó", acepta Julio César, sentado en el jardín de la casa de su abuelo Julián en La Higuerita, un poblado a 10 minutos de Culiacán, perteneciente al ejido de Culiacancito.

También escucha atento su padre, Carlos. "Hasta ahorita no me ha tocado algo grande que me haya afectado, sino que de chiquito sí las operaciones que tuve y pues la llevada a los Seguros de Guadalajara y Obregón, y pues durar un mes allá a veces con la operación, nos quedábamos a veces con un tío, en hoteles pagando y eso, pero yo pienso que desde chiquito fue la única complicación", recordó el prospecto mexicano.

Recuerdan los padres de Julio, Carlos e Isabel, que la incertidumbre era grande. Ellos no querían saber si su hijo podía jugar beisbol, sino saber si iba a poder desarrollarse con normalidad. Fue cuando encontraron al especialista Daniel Carlón, quien les dio una nueva esperanza.

Tras estudiarlo, determinó que el tumor no afectaría para nada a Julio César, y que si decidía jugar beisbol, no correría más riesgo que los demás. "Se vivió una prueba difícil, vamos a decir en cuestión de su salud, de su problema, pero bendito Dios eso no afectó en nada, como nos dijo su doctor, Daniel Carlón, con el que estamos muy agradecidos, que esto no iba a ser impedimento para jugar, que él iba a hacer su vida normal, y él nos motivó a que siguiera practicando el beisbol", comentó Carlos Urías, papá del joven serpentinero de los Dodgers.

Desde los cinco años, Julio César comenzó a destacar en el deporte que su padre y su abuelo le habían enseñado, Su papá había jugado en sucursales para los Pericos de Pueblo pero no pudo lograr el sueño de debutar en la Liga Mexicana de Beisbol. Y con el objetivo de hacer realidad el sueño de su padre y el propio, Julio César nunca desistió.

A los 13 años, comenzaron a seguirlo algunos scouts. Y aunque acepta que hubo nerviosismo por saber si el tumor sería un impedimento, decidió jugársela.

"Pues directamente a lo mejor a mí no me tocó pero cuando llegó la gente de los scouts, todo eso, mucha gente se quiso echar para atrás porque decía, bueno, a lo mejor no mira o a lo mejor en el futuro va a dejar de ver, pero pues gracias a Dios nunca, sirvieron como escalones para tratar de subirlos sin bajar la cabeza, ni nada", confesó Julio, quien asegura que si bien no alcanza a ver al ciento por ciento, no tiene problemas para ver con ese ojo. "Me puedo tapar el otro ojo y miro igual, nada más lo que sí que ocupo lentes, pero no me gustan, pero voy a ponérmelos", confió. Finalmente, llegó el día grande.

Tras firmar a los 15 años con Diablos Rojos, el zurdo de la Higuerita dio el salto hacia Grandes Ligas a los 16 años con los Dodgers de Los Ángeles, con quienes ha jugado dos años en Ligas Menores, pero ha tenido ya su oportunidad de acudir en dos ocasiones al Spring Training, dejando buen sabor de boca y abriendo la posibilidad de quedarse con el equipo grande para este 2015.

"Ojalá y se nos de la meta grande que estamos buscando que es el sueño de todo jugador que es llegar a las Grandes Ligas, y pues que sea poco a poco, todo a su tiempo, ahorita vamos al campo de entrenamiento de grandes ligas con el equipo grande y pues si no nos podemos quedar, a tratar de tener un buen años en ligas menores para poder subir pronto para el equipo grande", recalcó Urías Acosta.

"Yo sólo pienso en el trabajo, muchas veces me ha tocado leer reportajes que sacan en la prensa, trato de no elevarme y decir, ah, soy el mejor zurdo, soy el mejor esto, soy el mejor, porque eso no me va a llevar a nada, yo sé quien soy, Fernando Valenzuela es el mejor pitcher que ha sacado México y a mí no me queda más que seguir entrenando porque aún no he logrado mi sueño de lanzar en Grandes Ligas, pero con el favor de Dios, llegaré a la meta", finalizó el pitcher mexicano, quien ha sido objeto de grandes comentarios de parte de sus compañeros y algunas leyendas del beisbol.