Joe Montana superó los obstáculos para ingresar en la historia de la NFL

Joe Montana ganó cuatro títulos de Super Bowl con los San Francisco 49ers. AP Photo

La redacción de ESPN.com.mx eligió a los jugadores más representativos para cada número de jersey, desde el 99 hasta el 1, para dar a conocer sus semblanzas a modo de conteo regresivo hasta el arranque de la temporada regular del 2015. Aquí puedes consultar la lista completa.

MÉXICO -- Hoy en día el nombre de Joe Montana rápidamente se viene a la mente cuando hablamos de los mejores jugadores en la historia de la NFL, pero no siempre fue así.

Montana no llegó a la liga con bombo y platillo como muchos otros jugadores de nuestra lista, incluso estaba lejos de ser considerado una estrella del fútbol americano colegial a pesar de tener grandes logros con Notre Dame.

Una lesión de hombro marginó a Montana del Fighting Irish en 1976, relegándolo al puesto de tercer pasador cuando volvió en 1977.

La temporada del 77 fue cuesta arriba para Montana, tuvo que esperar pacientemente su oportunidad para ingresar al campo y cuando lo hizo no volvió al soltar el puesto, guiando al Irish al campeonato nacional ese año, pero a pesar de llegar a la cima del fútbol americano colegial ese no es el momento que definió a Montana antes de llegar a la NFL.

Notre Dame inició la temporada de 1978 con dos derrotas consecutivas, ante Missouri y Michigan, lo que comprometió sus posibilidades de repetir como campeones, esperanza que se esfumó el 25 de noviembre de ese año al caer frente a USC, lo que envió al Irish a jugar el Cotton Bowl el 1° de enero de 1979 frente a Houston.

Ante una de las peores oleadas de frío en la historia de Texas, Montana luchó no sólo contra los Cougars, sino contra la hipotermia y lejos de irse a la banca a abrigarse, Montana recibió inyecciones para calentar su cuerpo y fue captado por las cámaras comiendo sopa de pollo para recuperar calor.

Ya recuperado en el último cuarto, cayendo 34-12, Montana dirigió una remontada histórica para guiar a Notre Dame a la victoria 35-34 en su partido final como universitario.

Uno podría pensar que con esa gran muestra de determinación y un campeonato nacional bajo el brazo las puertas de la NFL estarían abiertas para Montana, pero no fue así. Montana no aparecía en las tablas del draft de la mayoría de los equipos salvo los Dallas Cowboys, que pudieron verlo de primera mano en el Cotton Bowl.

Previo al draft, cuando aún no existía el Combinado de Talento, los equipos solían poner más énfasis en los entrenamientos privados con los jugadores y ahí fue donde Montana comenzó a brillar con luz propia, aunque no fue en su propia audición.

Los 49ers estaban interesados en el receptor abierto de UCLA, James Owens, así que organizaron una sesión de entrenamiento con él en Los Angeles, pero como todo receptor, necesitaba de un brazo que le enviara balones así que los Niners extendieron una invitación a Montana.

La práctica se convirtió en la carta de presentación de Montana, pases precisos, balones que caían en las manos de Owens con gran facilidad, movimiento de pies, todo lo necesario para enamorar a San Francisco.

Pese a ello, Montana tuvo que esperar hasta la tercera ronda para escuchar su nombre y ya en San Francisco tuvo que ser paciente para soportar dos años en la banca, a la sombra de Steve DeBerg, quien acumuló una marca 8-24 en ese lapso.

"Los ganadores, estoy convencido, imaginan sus sueños primero", solía decir Montana. "Lo quieren con todo su corazón y esperan volverlos realidad. Creo que no hay otra manera de vivir".

En 1982, su primer año como titular, en la ofensiva de la costa oeste implementada por el entrenador en jefe Bill Walsh, Montana guió a los 49ers a su primer título de Super Bowl, dando inicio a una de las mayores dinastías en la historia de la NFL.

Montana ganó cuatro Super Bowls en sus 13 temporadas con los 49ers y en tres de ellos fue elegido como el Jugador Más Valioso del partido.

En la edición XVI, Montana logró montar la serie anotadora más larga en la historia del Super Bowl, hasta el momento cuando movieron el ovoide 92 yardas que fue redondeada con un pase en las diagonales para el corredor Earl Cooper. En el XIX, lanzó dos pases de touchdown en la primera mitad, dando una cómoda ventaja a su equipo en camino a la victoria, completando 24 de 35 pases para tres touchdowns y sumó cinco acarreos para 59 yardas y una anotación en el triunfo, 38-16, sobre Miami Dolphins. Finalmente, en la edición XXIV, Montana se llevó el galardón con una actuación perfecta, con cinco pases de touchdown y series anotadoras en cuatro de sus primeras seis apariciones a la ofensiva.

Una de las mayores virtudes de Montana era su humildad y la manera que tenía de reconocer a sus compañeros por el éxito del equipo.

"El fútbol americano no es un deporte de mariscales de campo", expresaba. "A pesar que a los medios les guste hacerlo parecer así, se necesita de todo el equipo".

Desafortunadamente para Montana, durante el Juego por el Campeonato de la NFC de 1990, frente a los New York Giants, Montana recibió un golpe terrible de Leonard Marshall que le dejó con dos fracturas de costilla, un hueso roto en la mano, entre otras lesiones, lo que marginó al pasador no sólo por el resto del partido, sino que lo obligó a perderse toda la campaña de 1991 y lo relegó a la banca en 1992.

Young aprovechó la oportunidad, en 1991 guió al equipo a un récord 10-6 y 1992 alcanzó el Juego por el Campeonato de la NFC, donde cayeron ante los Cowboys, luego de terminar el año con marca 14-2.

De pronto, los 49ers se encontraron con la terrible decisión de mantener al veterano Montana o dejarlo ir y apostar por el ascendente Young.

A los 37 años de edad y con gasolina aún en el tanque, Montana se mudó a los Kansas City Chiefs, a quienes guió a su primera final de conferencia desde 1969 y antes de poner fin a su carrera se permitió darle un golpe a los 49ers de Young.

El 11 de septiembre de 1994, los Chiefs recibieron la visita de San Francisco en el Arrowhead, con marcador favorable para los locales, 24-17, con dos pases de touchdown de Montana. Ese año Kansas City terminó con marca 9-7, suficiente para avanzar a los playoffs, donde cayeron 27-17 ante los Miami Dolphins.

El 18 de abril de 1995, Montana decidió poner fin a su carrera profesional con 3,409 pases completos para 40,551 yardas y 273 touchdowns, también fue seleccionado a 8 Pro Bowls, tres veces fue elegido al primer equipo All-Pro, dos veces fue nombrado Jugador Más Valioso de la NFL, también fue elegido Jugador Ofensivo del Año en 1989 y fue parte del equipo de la década de 1990.

A pesar de su separación, Montana reconoce que no sigue mucho el fútbol americano por la televisión aunque trata de estar informado de lo que sucede alrededor de San Francisco.

"No veo muchos partidos los domingos, pero siempre mantengo un ojo en los 49ers", acepta.

Montana, quien es miembro del Salón de la Fama desde el 2000, vio su jersey N° 16 retirado por los 49ers el 15 de diciembre de 1997.