GUADALAJARA -- En la época romántica del futbol jalisciense, era típico que jugadores referentes de Atlas y Chivas compartieran vestidor en algún punto de sus carreras, ya fuera como refuerzos enviados a esos equipos, o bien como parte de la Selección Jalisco. Sin embargo en la época moderna, quizá el caso más sonado sea el de Omar Bravo, máximo goleador en la historia del Guadalajara y quien en 2013 se vistió con los colores rojinegros del acérrimo rival ante la sorpresa del medio futbolístico.
Tras un año de pocos éxitos en Cruz Azul, Bravo Tordecillas recibió la llamada de Tomás Boy, quien le convenció de jugar por no descender con Atlas, a sabiendas de que la afición atlista le recordaría su pasado Chiva.
A más de dos años de distancia, y de cara a un nuevo Clásico Tapatío, Bravo recordó junto a ESPN ese momento de su carrera en el que cambió las amenazas de muerte por aplausos como Zorro.
“En un principio obviamente fue muy difícil, sabía que iba a ser así independientemente de que llegara de Cruz Azul tengo la etiqueta de Chivas en todos lados y no fue la mejor bienvenida, es la realidad. Después uno trata de hablar en la cancha y demostrar su valía como jugador, más aún cuando era una situación directa de descenso con Querétaro.
“Era ir partido a partido, similar a lo que pasa acá (en Chivas) y creo que con un gran grupo de jugadores y un fantástico entrenador (Boy), salimos adelante”, recordó el delantero de Chivas, quien en 2013 fue recibido de mala manera por un sector de la afición atlista, aunque en sólo unos cuantos partidos los convenció de que estaba ahí para colaborar.
En dos torneos como rojinegro, Bravo marcó 13 goles, siete de ellos bajo la dirección técnica de Tomás Boy, con quien se muestra agradecido por cómo le devolvió la confianza para ser un referente del futbol mexicano. Cuando parecía que su carrera venía a menos, ayudó al Atlas a cosechar 32 puntos, salvándose y metiéndose en Liguilla por primera vez en siete años. Omar estaba de vuelta en el mapa del futbol mexicano.
“Como jugador uno siempre quiere tener el respaldo del entrenador, independientemente de que él decide quién es titular. Pero una de las cosas que me atrajo es que fue él mismo quien tomó el teléfono y me llamó, me dijo del gran reto que representaba Atlas en ese entonces y me dio confianza, me cobijó.
Lo demostraba cada partido y cuando de jugador tienes esos alicientes tratas de dar todo en la cancha para que sea recíproco”, explicó el mundialista en Alemania 2006, quien no niega su agradecimiento hacia el ahora técnico de Cruz Azul. Para finales de 2013, Bravo fue despedido de Atlas entre aplausos y portando el gafete de capitán en algunas ocasiones.
Todo eso muy alejado al recibimiento complicado que tuvo como rojinegro. Esa etapa de su carrera quedó atrás y con Chivas incluso ya le marcó otros dos goles a los Zorros en el último torneo y sabe que este sábado deben ganar, pues desea pelear por el título y necesitan los puntos para pensar todavía en Liguilla.
“Me gustaría levantar un trofeo de campeones, es mi deseo, pero la realidad es que hay que salir de esta situación en la que estamos y lo vamos a hacer partido a partido, independientemente de cualquier cosa individual sólo pienso en llegar a la última jornada con un margen de puntos que le permita al equipo librar el porcentaje y tener una clasificación y como el torneo pasado tienes la misma posibilidad de los otros siete para buscar el título”, detalló el mochiteco.
TEMIÓ POR SU INTEGRIDAD EN ÚLTIMO CLÁSICO
Finalmente, Omar señaló la importancia de tener un clásico sin violencia en el Estadio Jalisco, contrario a lo que sucedió en la última Liguilla, cuando aficionados del Atlas invadieron la cancha cuando Chivas goleaba 4-1 a los Zorros. Bravo recuerda que en esos momentos llegó a temer por su propia integridad física, situación que espera no se repita jamás.
“Esperas que la pasión no trascienda a lo que sucedió en la Liguilla entre Atlas y Chivas, estoy en contra de cualquier tipo de violencia y que todo quede nada más en pasión futbolera. Cualquiera (se asusta), todos los que estamos dentro de la cancha no nos damos cuenta dela dimensión que puede tomar, hasta que ves gente que se brinca y no sabes si se van a brincar por los costados, lo único que haces es tratar de conservar tu integridad”, sentenció el máximo anotador en la historia del Guadalajara.
