Salvador Sánchez detuvo la racha de Wilfredo Gómez contra mexicanos

Salvador Sánchez destruyó al ídolo boricua Wilfredo Gómez en Las Vegas AP Photo

MÉXICO -- Pocas veces la escena boxística mexicana ha disfrutado una victoria en el boxeo como la de aquel 21 de agosto de 1981, cuando Salvador Sánchez, el hijo pródigo de Santiago Tianguistenco, acabó con el que hasta entonces se había erguido como un verdugo de peleadores aztecas, Wilfredo Gómez.

En la añeja rivalidad entre mexicanos y puertorriqueños en el pugilato, se habrá de destacar este combate como uno de los más importantes. Para el pueblo azteca, es este pleito el de mayor alegría por la forma en que culminó y los antecedentes que tenía, incluso por encima de la victoria de Julio César Chávez ante Héctor 'Macho' Camacho años después. Cuando se habla de la rivalidad, esta es la bandera del pueblo mexicano.

Wilfredo venía de haber derrotado ya a cinco mexicanos, entre ellos a Carlos Zárate, y como auténtica aplanadora en las 122 libras no había quién le hiciera sombra, hasta que decidieron elevarlo a las 126 libras para encontrarse con Salvador, que ya se había consolidado como monarca del Consejo Mundial de Boxeo.

La pelea se realizó en el Caesars Palace de Las Vegas, precisamente ante unos miles en el Sports Pavillion. Sánchez llegó con marca de 40 victorias, un empate y una derrota con 30 nocauts, mientras que Wilfredo lo hizo con 32 victorias y un empate, con una cifra espectacular de 32 nocauts.

El riesgo era grande para Wilfredo, pero valía la pena, mientras que para Salvador la posibilidad de confirmarse como el ídolo de México era sensacional, y no la dejó ir. Palabras más, palabras menos, Gómez había prometido noquearlo y Sánchez lastimarlo hasta el cansancio.

La realidad fue lo segundo, no llegó el nocaut de Wilfredo, cada uno de sus obuses fue bien aceptado por Salvador, que en cambió combinó, casi de manera orquestada, a la cabeza y zonas blandas del verdugo, quien terminó por ser victimado.

Los dos salieron a dar y recibir castigo, pero la solidez en la pegada del campeón mexicano puso orden, a muchos les dio la impresión de que con soltura, para complacer a su pueblo, 'Sal' decidió sobrellevar la pelea para vengar aquella dolorosa caída de Carlos Zárate años atrás. Y la gente se lo agradeció.

Wilfredo puso todo lo que tenía, aguantó como pudo y colocó sus mejores golpes, muchos de los cuáles hubieran liquidado a cualquiera, pero no fue así con Sánchez, quien tras haberlo derribado en dos ocasiones a la lona, apenas en el primer y luego en el octavo asalto, finiquitó su obra precisamente en este último para conservar la faja verde y oro.

Un año después, Salvador falleció tras estrellar su deportivo en una carretera federal y nunca se hizo la revancha, lo cual hubiera sido sensacional porque después de eso Gómez volvió a victimar mexicanos y subió hasta peso pluma y súper pluma, hacia donde apuntaba el ídolo de Santiago Tianguistenco.