Yacaré XV: El latido de un proceso que se resiste a tener fecha de vencimiento

Yacare XV festeja un try en el Súper Rugby Américas 2026. Súper Rugby Américas

El rugby paraguayo habita hoy en una paradoja tan tensa como un scrum a cinco metros del ingoal. Hace apenas unos días, el Héroes de Curupaytí era un hervidero de épica tras el histórico zarpazo ante Dogos (41-20); sin embargo, la alegría fue interceptada por un anuncio que cayó como un baldazo de agua fría bajo el sol de Asunción. Gustavo Borgognon, presidente de la URP, soltó una frase que retumbó más fuerte que un tackle: este podría ser el último año de Yacaré XV en el Súper Rugby Américas.

La noticia no solo sacudió los cimientos de la estructura, sino que puso al equipo ante un espejo incómodo justo antes de enfrentar a Pampas en el CASI. El Yacaré, ese animal que aprendió a nadar en aguas con la frente en alto, ahora se encuentra luchando contra una corriente administrativa que amenaza con quitarle su hábitat natural.

La Resistencia desde Adentro

Tras la derrota ante Pampas (31-14), el ecosistema de la franquicia mostró una madurez de acero. En lugar de buscar excusas en el ruido dirigencial, el plantel decidió cerrar filas y responder con la ovalada en la mano.

El entrenador, Ramiro Peman, fue el primero en marcar la cancha con la claridad de quien no quiere perder el rumbo: “No fueron días fáciles después de lo que salió. Por nuestra parte los jugadores se tienen que encargar de jugar, nosotros de entrenar y los dirigentes hacen su trabajo y se encargan de dirigir esto. Tomarán las decisiones que crean convenientes y nosotros vamos a pelear hasta la última fecha para darle ganas a la gente de que la franquicia siga”.

Para Peman, la táctica es simple pero feroz: redoblar la apuesta. Si la franquicia es un barco en duda, ellos van a remar hasta que los brazos no den más, demostrando que el rugby paraguayo no es un invitado de paso, sino un protagonista con derecho de piso.

Desde que arrancó esto en el rugby paraguayo hubo un cambio grande y nosotros vamos a seguir redoblando la apuesta porque queremos seguir jugando el torneo. Lo que se diga o decida no corre por nuestra cuenta y nosotros podemos manejar lo que podemos manejar”.

El Legado como Bandera

Para los jugadores locales, Yacare XV no es solo un equipo; es el faro que guía a una generación que antes no tenía dónde mirar. El ala Ariel Núñez personifica ese sentimiento de pertenencia que trasciende un contrato o una temporada. Para él, jugar es un acto de defensa de su propia tierra:

Tenemos que hacer nuestro mejor papel posible para nosotros, yo en mi caso como paraguayo, poder levantar la mano y decir que queremos seguir con esto y queremos que siga por varios años más también, porque hay mucha gente que viene trabajando muy bien de abajo”.

Núñez entiende que el vacío que dejaría la franquicia no se llenaría con palabras, sino con la frustración de miles de chicos que hoy sueñan con ser profesionales sin salir de casa. “La importancia de tener una franquicia es enorme – explica el tercera línea- No me alcanzan las palabras para decirte. Nosotros tratamos de impulsar esto, hay un montón de chicos cada vez más entusiasmados y le queremos dejar un legado a ellos para que continúen con esto”.

El Motor del Crecimiento Regional

Incluso para quienes han visto el proceso desde afuera antes de sumarse, como el apertura Joaquín Lamas, la evidencia del crecimiento es innegable. Para el ex SIC, Yacare XV ha sido el catalizador que puso a Paraguay en el mapa competitivo de Sudamérica, superando incluso barreras históricas:

Para los jugadores de Paraguay tener una competencia de este nivel ayuda un montón al seleccionado. Y yo creo que también sirve para Sudamérica, porque hoy Paraguay estuvo ahí para pelear un lugar en el mundial. Estuvo a nada... estuvo por encima de Brasil, así que creo que está demostrando que está siendo competitivo. Esto sirve muchísimo para mejorar y tener una competencia que realmente sea parecida a lo que puede ser un seleccionado".

En la misma línea, el capitán Ramiro Amarilla prefiere que su voz se escuche en el contacto y en el rigor del entrenamiento, aunque reconoce el peso simbólico de la franquicia:

Es importantísimo, es el lugar donde quieren estar miles de chicos y que termina impulsando mucho el rugby paraguayo. Con respecto al futuro de la franquicia... la verdad que prefiero no meterme, nosotros nos concentramos acá en la cancha y en entrenar fuerte, que es lo que podemos hacer”.