Serena Williams, una de las figuras más influyentes de la historia del deporte, pasó por Ciudad de México y aseguró que no siempre basta con el talento, hace falta mentalidad, disciplina, educación y la capacidad de levantarse después de caer: “Los campeones sienten siempre tienen que pagar un precio y no siempre es divertido (...) en el futuro se va a retribuir, así que, los campeones entienden también el hecho de que uno tiene que trabajar arduamente y que no va a haber una recompensa pronta”.
La exnúmero uno del mundo, que acumuló 319 semanas en la cima del ranking de la WTA, irrumpió en el foro México Siglo XXI ahora no con una raqueta sino con un mensaje claro frente miles de jóvenes que llenaron el Auditorio Nacional.
La 23 veces campeona del Grand Slam confesó que desde niña aprendió a exigirse más allá de los límites: “Me volví obsesionada con ganar y ser la número uno y esto me hizo disciplinarme. El éxito no viene de la noche a la mañana. Hay que trabajarlo”.
“La mejor forma de describir a un campeón y siempre lo dije, no es cuando está ganando, sino cuando se recupera de la caída”, advirtió quien recordó un grito de guerra para salir adelante en las difíciles. “¡Come on!”, fue la manera de sacarse la presión y que fue algo como un diálogo interno para mantenerse enfocada en la cancha.
También reveló que no leer lo que los medios decían de ella fue un hábito que le ayudó a proteger su estabilidad y destacó que “para poder ser una campeona uno tiene que ser humilde”, convencida de que la energía negativa contamina los resultados: “Si uno está rodeado de negatividad, uno se convierte en negativo, los resultados son negativos y tú no puedes llegar a serla inversionista número uno o la atleta que quieres ser”.
