La noche del miércoles terminó con un festejo lógico y merecido, tras la victoria amplia y rotunda de la argentina Celeste Alaniz sobre la colombiana Laura Wollemann, en una pelea eliminatoria, ya que la ganadora tendrá la oportunidad ahora de medirse con Gabriela Fundora, ni más ni menos.
Todo transcurrió en la "Noche de campeones OMB", durante la Convención número 38 del organismo en Bogotá, Colombia. La velada se celebró en el Ágora, un centro de convenciones de primer nivel, en donde se contó con una asistencia estimada de 2.000 espectadores.
Vasil Lomachenko, Katie Taylor y Terence Crawford fueron algunos de los espectadores de lujo. No faltó Ovidio Claros Polanco, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bogotá, principal soporte de la Convención.
Alaniz, excampeona mundial unificada, suma 18 victorias, 7 antes del límite y 2 derrotas. 'La Chucky' impuso su mayor vigor y experiencia. Wollemann (11-2, 3 KO) hizo lo que pudo y recibió mucho castigo, pero al estilo Rocky, terminó de pie y ovacionada por su público por su gran coraje y resistencia, más allá de que en el último asalto sufrió una caída.
De esta manera, Alaniz selló una noche que se sabía iba a ser favorable para ella, pero como comentábamos antes de la pelea, no se confió. "Toda rival es siempre respetable y para ganar hay que hacerlo sin dejar dudas", nos decía.
Esta vez ganó prácticamente todos los asaltos, imponiendo su ritmo y metiendo derechazos tremendos que 'La Fresita' aguantó a pie firme, aunque su rostro luego demostró el trajín de semejante esfuerzo.
En la tarde del mismo día se puso de manifiesto públicamente el tema de Dana White, El Turki y su deseo -amparado en la ley Ali- de controlar el boxeo mundial al estilo de la UFC, desconociendo los organismos.
El tema no es nuevo y fue el detonante de un largo debate para establecer qué pasos seguir en el futuro.
La UFC no es el boxeo; hay cuatro organismos que, con fallas y aciertos, rigen desde hace muchos años la actividad profesional.
La Organización Mundial y la Federación Internacional, en Puerto Rico y Nueva York, respectivamente.
Y están, por supuesto, las más antiguas de todas: la Asociación Mundial y el Consejo Mundial.
No ha sido casual que Daryl Peoples presidente de la Federación Internacional, esté en Bogotá. De la misma manera en que quedó bien en claro en la mesa directiva de la OMB, presidida por Gustavo Olivieri que, así como Dana White tiene sólidos contactos con Donald Trump, también las organizaciones pueden hacer escuchar sus pensamientos y acciones sobre la aplicación de la ley Ali.
El tema merece un debate y un enfoque mucho más amplio, pues es un tema legal y por sobre todas las cosas, político y una lucha por el poder inocultable.
White domina la UFC y está junto a quien es la mayor fuente económica del boxeo de hoy: el Turki, gestor, por ejemplo, de la pelea entre Crawford y el Canelo.
Pero el sistema no tiene nada que ver con el boxeo, y mucho menos con la historia de las entidades.
Gustavo Olivieri propuso realizar la convención del próximo año en Orlando, Florida, en donde se efectúa también la de la Asociación Mundial.
Esa convención sería para dos organismos en conjunto, la Organización y la Federación, y obviamente quedaría abierta la puerta de par en par para la Asociación, regida por Gilberto Jesús Mendoza.
El Consejo Mundial, dirigido por Mauricio Sulaimán, ha sido quizás el que más contacto estrecho tuvo con el Turki y, seguramente, deberá optar por dialogar o no con sus pares, puesto que acá lo que está en juego es el boxeo mundial.
El tema es amplio, apasionante, y permite pensar en un conflicto que, de alguna manera, podría cambiar radicalmente con el negocio del boxeo y de su dirigencia.
A través de Gustavo Olivieri ya tenemos un paso a seguir y seguramente los próximos serán muy importantes. De la cautela con que se den, dependerá también el futuro del boxeo
