"Todo lo que tengo nadie me lo regaló", Miguel Cotto

Miguel Cotto cumplió esta semana 35 años de edad, pero el pugilista puertorriqueño le aseguró a ESPN Digital, que no estaba para celebraciones, pues, para él, lo más importante en este momento, es su preparación para la contienda que sostendrá el próximo 21 de noviembre, ante el tapatío Saúl 'Canelo' Alvarez, en Las Vegas, con la faja de campeón mundial de peso mediano, versión Consejo Mundial de Boxeo, que ostenta el boricua, en disputa.

"El día de mi cumpleaños, el número 35, será un día más, normal, parte de mi entrenamiento y lo haremos con el mismo ímpetu. El festejo será simplemente con trabajo, manteniendo la disciplina, pensando en el 21 de noviembre," dijo Cotto, en la víspera de la fecha de su nacimiento, en que abrió de par en par las puertas de su campamento de trabajo en Los Ángeles, a varias de las plataformas de ESPN, en forma exclusiva.

Y a pesar de que su entrenador de los pasados dos años, Freddie Roach, informó que le tendría listo un pastel, para celebrar, ahí mismo, en el Wild Card, la ocasión, Cotto no quita el dedo del renglón, y solo piensa en lograr su mejor forma, física y boxística, para intentar conseguir el triunfo número 41 de su carrera, en este nuevo capítulo de la ya vieja rivalidad entre boxeadores mexicanos y puertorriqueños.

EMPIEZA LA JORNADA

Cotto inicia su jornada cotidiana muy temprano, por ahí de las 5 de la mañana.

"Se toma una taza de café y toma un licuado, su batido de proteínas", detalla Bryan Pérez, quien por los pasados años, ha sido como su brazo derecho.

Deja Beverly Hills y se dirige a hacia la calle Vine, casi esquina con la Santa Mónica, para realizar su sesión matinal en el gimnasio Wild Card, para pegarle a los aparatos, estrictamente, a los que tienen qué ver con el acondicionamiento físico, nada de boxeo.

"Conforme vas cumpliendo más años de edad, tienes que trabajar más inteligentemente y no necesariamente más duro. Antes, Miguel salía a correr seis días a la semana y hoy solo corre un día y el resto de la semana, realiza trabajos cardiovasculares, pero en el gimnasio. El no necesita correr seis millas diarias, eso es demasiado", explicó Freddie Roach, sobre la forma en que ha venido dosificando el esfuerzo de Cotto.

El cuatro veces campeón mundial, en igual número de divisiones, trabajó durante una hora y media y luego se fue a tomar un café capuchino, a unas cuantas cuadras del Wild Card, aún en territorio de Hollywood.

"Se regresa a casa, donde se prepara un desayuno más fuerte, dependiendo de su apetito del día. A veces son huevos, pan tostado," detalla Pérez.

¿Le cocina su mamá?

"El prepara sus comidas, la mayoría del tiempo, y su mamá también le cocina algo, en las tardes, para la cena, con base en lo que Miguel le indica o algo que le apetece. Y muchas veces, él también se mete a la cocina y le ayuda".

¿Cuál es la comida típica puertorriqueña, que le prepara su mamá?

"Arroz con habichuelas [frijoles], y pollo frito, guisado".

Entendemos que él no tiene una dieta muy estricta, porque vemos que quema demasiadas calorías en el gimnasio.

"Si cuida lo que come, está pendiente con lo que se alimenta, pero no hay algo que él no pueda comer. El peso en que está pactada esta pelea, le permite estar un poco más abierto, en cuanto a la comida".

¿Cuáles son sus platillos favoritos, más allá de las viandas puertorriqueñas?

"Le gustan mucho las carnes rojas, la pasta".

Y, ¿en cuanto a la música?

"Le gusta el reaguetón, y todo tipo de música, pero utiliza mucho la salsa, para entrenar. Le gusta mucho la música de Gilberto Santa Rosa, la Sonora Ponceña, que es una orquesta puertorriqueña, y otros grandes salseros boricuas. Aunque, también le gustan las baladas, como las de Luis Miguel. Tiene su lado romántico. En general, le gusta mucho la música".

Vino el descanso, un baño y a la una de la tarde, puntual, Cotto ya estaba de nuevo en el gimnasio privado que Freddie Roach le tiene reservado, en la planta baja del Wild Card, de la calle Vine.

Con música guapachosa, salsa, principalmente, Miguel volvió al trabajo, sudando copiosamente, primero, saltando la cuerda, para fortalecer las piernas y ganar en movilidad.

A continuación, realiza una sesión con el costal, luego de que Freddie Roach, quien no pierde de vista a su pupilo y se encuentra siempre muy cerca de él, le calza unos guantes blancos.

A la 1:45 se subió al entarimado.

Inició esta etapa del trabajo, haciendo sombra, una rutina que tiene que ver con los desplazamientos sobre la lona, sincronización de piernas y que se acompaña con el lanzamiento de golpes a un rival imaginario, practicando todas las combinaciones posibles, o las que hagan parte del repertorio.

Para ese momento, la camiseta blanca que luce una leyenda del Wild Card, ya está totalmente empapada de sudor y se ciñe al cuerpo del boxeador boricua, para dejar ver su buen estado físico, al marcarse notoriamente su sixpack, o el lavadero, como también se denomina, a la figura que forman los músculos abdominales, en buen estado de forma.

Luego de dos asaltos de sombra, Cotto se baja del cuadrilátero, para aporrear la pera loca, un aparato que semeja en la forma a un balón de futbol americano y está suspendida, tensada, por una cuerda que conecta al techo, en un extremo y al piso, en el otro.

Golpear consecutivamente esta pera, no es fácil, pues al primer inpacto, se mueve caprichosamente.

Vuelve a la lona para otro asalto de sombra y regresa a una esquina del gimnasio, donde golpea la otra pera, la que está suspendida de un tablero y que, y que al ser golpeada com ambos puños, en forma acelerada y sincronizada, se vuelve más loca que la primera, produciendo un repiqueteo como de una ametralladora, al impactar la madera de donde está suspendida.

INVITADOS ESPECIALES

En este día de entrenamiento, privado, al que ESPN tiene acceso exclusivo, hay otros invitados, la familia completa de Moisés Rodríguez, el aficionado boricua de Simmi Valley, que, luego de asistir el fin de semana anterior a la presentación de Miguel en un centro comercial de Hollywood, recibieron la invitación del campeón para asistir a un entrenamiento.

Moises, su hijito, Alejandro, de dos años de edad, e Isabella, de 6, junto a su esposa Tatiana, de origen peruano, por cierto, no se pierden detalle alguno del trabajo de Cotto y se despiden, luego de finalizada la sesión, a las 2 y media de la tarde.

COTTO HABLA

A continuación, el pugilista boricua, se somete al escrutinio periodístico, de dos reporteros de ESPN.

Él lo toma con buen ánimo, y todo se inicia con un "¿cómo están?" de Miguel.

Lo vimos muy bien, sudando a chorros, le apuntamos...

"Es parte del trabajo", respondió.

Y para eso le pagan y le pagan muy bien, así que debe trabajar duro.

"Así es, pero todavía no me pagan, será hasta el 21 de noviembre", sonrió la estrella boricua.

Enseguida, entramos en materia:

¿Qué resultado, el 21 de noviembre, puede producir una revancha?

"Todo depende de la euforia, del desenlace del combate y cómo se determine el mismo. Esa pelea contiene muchos factores que pueden contribuír a que sí se haga una revancha y también hay otros elementos que pueden determinar, que no se haga la revancha".

¿Puede haber alguna forma de derrota frente a 'Canelo' que lo haga pensar en un retiro del boxeo?

"No, esto es mi trabajo, y yo espero seguirlo asumiendo con responsabilidad y hasta el final del mismo, lo seguiré haciendo de la misma manera".

¿Volvería a pelear con Antonio Margarito?

"Margarito ya tuvo su oportunidad para demostrarle al mundo entero, que en nuestra primera confrontación, no hubo nada dentro de su vendaje y como todos sabemos, no fue así, y fracasó".

¿Habló usted personalmente con 'Canelo' durante las negociaciones para esta pelea?

"Las negociaciones las hacen el grupo mío, con el grupo de 'Canelo.' Yo no tengo nada que ver con ello".

Sergio 'Maravilla' Martínez lo llamó divo, ¿usted se siente un divo?

"Que las personas me determinan como quieran, yo no tengo problemas con eso."

A continuación, Miguel Cotto se sentó con el colega Bernardo Osuna y he aquí el resultado de la charla:

El monarca de peso medio empezó describiendo la forma en que ambas partes negociaron, quedando mejor ubicado el bando que representaba los intereses del boricua, codificado, como él mismo lo describe, como la Parte A de la ecuación, la que se lleva la mejor tajada de la bolsa, el mejor porcentaje en las bonificaciones, el que aparece primero en el título de la pelea y otro tipo de concesiones.

"Estamos en la Parte A, fue por eso, como ellos dicen, que las negociaciones no fueron nada fáciles. Cuando me tocó estar en el lado B, supe aceptarlo y recibir lo que me correspondía en ese momento. En este caso, considero que cada uno tiene lo que se merece", explicó Cotto.

Sobre la rivalidad entre mexicanos y puertorriqueños:

"Se trata de una rivalidad mundial, que no solo le corresponde a Puerto Rico y a México. Porque ha sabido llenar las expectativas en cada uno de los combates en que han intervenido boxeadores mexicanos y puertorriqueños. Y esta es la oportunidad de Saúl y la oportunidad para Miguel de mostrarnos ante el mundo, como dignos protagonistas de esta historia. De mi parte, estoy haciendo lo que me corresponde, aquí, junto a Freddie y no tengo dudas de que daremos nuestro mejor esfuerzo para cumplir las expectativas".

La Isla del Encanto, cuna de grandes boxeadores:

"Somos un país boxístico, a pesar de lo pequeño del territorio, nada comparable con la grandeza de países como Estados Unidos, sin embargo, Puerto Rico ha dado boxeadores de mucha clase".

¿Qué percepción tiene del boxeador mexicano?

"México cuenta con un gran boxeo. Siempre se han distiguido a través de los años por contar con magnificos peleadores".

¿Por qué se da esa guerra en el ring entre boricuas y aztecas?

"Creo que se debe al orgullo, a la tradición boxística de los dos países y por eso, cada vez que se encuentran un boxeador puertorriqueño y un mexicano, ninguno quiere perder".

¿Cuál ha sido el mejor pleito dentro de esta rivalidad?

"Creo que ha sido la pelea de Salvador Sánchez contra Wilfredo Gómez, pero sin olvidar la de Trinidad contra De la Hoya, también frente a Vargas. Y si le seguimos, está el pleito frente a 'Yori Boy' Campas, que han sido grandes, grandes combates".

¿Qué siente por estar entre los grandes boxeadores puertorriqueños de la historia?

"Yo simplemente me he dedicado a pedir, a exigir, en el día a día, lo mejor que pueda ofrecer en cada oportunidad y esta oportunidad no es la excepción. Estoy aquí trabajando desde las 5:45 de la mañana, entrenando para ofrecer lo mejor y no descansaré hasta que el día 21 de noviembre logre salir con la victoria, y que sea un día de gran satisfacción para mí, para mi grupo de trabajo, para escalar un peldaño más en mi carrera".

A los 35 años de edad, ¿todavía siente hambre de gloria?

"Solo han sido 23 de esos 35 años de mi vida, metido en el boxeo. Y me siento bien, gracias a Dios. Con salud, con una familia hermosa y lleno de energía, para seguir en esto día a día, para ofrecer lo mejor de mí, primero, aquí en el gimnasio, para después, reflejar el resultado de ese trabajo en el día de la pelea".

¿Cuanto más le queda en el boxeo?

"No mucho. Yo creo que ya el cuerpo está soltando, está disparando los últimos cartuchos en mi carrera, pero encontraremos la motivación para sostener otras peleas más".

¿Está satisfecho con los logros de su carrera?

"Hace casi seis años que mi padre partió de este mundo y sé que si él estuviera aquí a mi lado, se sentiría muy satisfecho de lo que ha sido mi carrera. Y el único consuelo que me queda, tras perder a mi padre, es que estoy seguro que él, no sólamente como boxeador, sino también como persona, él estaría muy orgulloso de mí".

¿Cómo te fortaleciste tras la pérdida de tu padre?

"Mi padre, día con día, trabajó por sus hijos, trabajó por su familia. Me dejó a mi señora madre que, con el pasar de esos casi seis años, me ha demostrado que el verdadero macho de la casa, era ella. Y con el tiempo, me he dado cuenta que ambos se ayudaron, se complementaron y aunque es difícil llenar la figura de mi padre, mi madre está ahí, para recordarnos que también la tenemos a ella".

¿Ha asumido Freddie Roach el papel que tuviera tu padre, en lo boxístico, en tu esquina?

"Freddie, con su manera sencilla de comunicar, de obtener lo mejor de mí, me ha hecho enfocarme y me ha hecho trabajar de la forma que debo hacerlo, aquí en el gimnasio y le estoy muy agradecido".

¿En qué aspecto te ha ayudado más?

"Tiene mucho de técnico, táctico, de sicológico. Freddie tiene esa virtud de saber decirte las cosas en el momento indicado, sabe darte las instrucciones precisas dentro del cuadrilátero y sabe hacerte trabajar adecuadamente".

¿Cuál ha sido el mejor aprendizaje que te ha dejado el boxeo?

"Mi vida no se resume solo al cuadrilátero. Gracias a Dios, he sabido comportarme y llegar a ser lo que soy hoy en día. Y el mejor apredizaje que me ha dado la vida, es que la familia es lo más preciado y lo más importante".

¿Qué te motiva en esta etapa de tu carrera?

"Es mi familia, también, porque quiero brindarles lo mejor y que ellos obtengan en la vida lo que ellos quieran y para eso es que sigo trabajando muy duro, día a día, para ellos".

El triunfo el 21 de noviembre, ¿qué significa?

"Va a ser el triunfo número 41 de mi carrera y va a ser uno de los más importantes".

En caso de salir con la mano en alto, ¿ves una pelea con Golovkin para el futuro?

"No sabemos. La gente se olvida que esto es un negocio, que siempe vamos a mirar hacia lo que nos produzca el mayor beneficio y si Gennady Golovkin es quien nos ofrece el mejor beneficio, así será. Pero Miguel Cotto no necesita de Golovkin para escribir su historia".

¿Podrías describir como será el momento de subir al cuadrilátero?

"Para llegar a ese momento, todavía quedan tres semanas. Para que llegue ese momento, estaremos trabajando duro, aquí en el gimnasio y la última semana, en Las Vegas, con mucha disciplina y lo que verán todos ese día, será el reflejo de lo bien que se trabajó en el gimnasio. Luego de la pelea, podremos evaluar todo lo que se hizo".

¿Qué clase de ambiente esperas en Las Vegas?

"Va a ser un gran ambiente, un ambiente bueno, con una mayoría de aficionados mexicanos, pues estamos en la costa oeste y por eso espero que la afición mexicana, lógicamente, será la mayoría, pero eso es algo que no me incomoda en lo absoluto, porque sobre el ring, solo estaremos dos y podremos ver el resultado de todo el trabajo".

En Nueva York has sido imbatible, ¿das ventajas al pelear en Las Vegas?

"No, porque, como ya lo dije, solo seremos Saúl y yo dentro del cuadrilátero. Freddie y yo nos hemos dedicado a delinear todo el trabajo para la pelea. Freddie confía en mí y yo confío en Freddie y con esa fórmula esperamos conseguir la victoria"
.

¿Cuáles consideras que son tus puntos fuertes?

"Aquí en el gimnasio, trabajando muy fuerte, es donde se forja el resultado de cada pelea".

¿Cómo se han producido esos moretones que tenías en el pómulo, hace un par de días?

"Tengo tres o cuatro compañeros de guanteo. Y determinar quien de ellos fue el que me los produjo, es difícil. Yo me subo al cuadrilátero a trabajar, no a un concurso de belleza. Esto es un gimnasio de boxeo donde los golpes van y vienen. Donde sí tenemos que dar el golpe, es el próximo 21 de noviembre, es donde importa".

¿Cómo ha sido la labor de Freddie Roach?

"Freddie está contento de cómo vamos hasta el momento y solo falta refeljar la comodidad del trabajar juntos, que va a seguir produciendo resultados".

El peso de 155 libras, ¿te favorece?

"Es el peso que determinamos para el combate y ambos tenemos que dar las 155 libras para la noche del pesaje".

¿Te ves defendiendo el título en las 160 libras en el futuro?

"Después de las 154 libras, ya es peso mediano. 160, es el límite de la división".

Pero enfrentando a un peleador de 160 libras, en su peso natural.

"Soy el campeón. No soy un peso mediano completo, pero quien quiera mi título, debe pelear conmigo. Llevo 15 años trabajando sin descanso, fuertemente y todo lo que he ganado lo que he tenido y lo que tengo, nadie me lo regaló".