NUEVA YORK – Desde el primer día que Terence Crawford y “Hammerin” Hank Lundy se reunieron en el vestíbulo del Madison Square Garden para la promoción de la contienda por el título de la Organización Mundial de Boxeo, el invicto Crawford había sido muy apacible con el asalto verbal que tuvo que soportarle a su retador de la Ciudad de la Hermandad.
El sábado por la noche en el cuadrilátero del Theater del Madison Square Garden, Crawford le contestó a Lundy con el poder de sus guantes, propinándole un implacable castigo con una avalancha de golpes, llevándolo a las sogas y luego fulminándolo en la esquina, forzando a que el árbitro Steve Willis detuviera el choque restando 2:09 en el quinto asalto.
Crawford (28-0, 20 KO), el ex campeón ligero y púgil del año de 2014, continuó su dominio sobre la división de las 140 libras y extendió su cadena de tres victorias por vía del nocaut técnico en su tercera contienda en su categoria.
“Dije que me iba a respetar al final de la pelea y que hoy me iba a respetar y le devuelvo el respeto”, afirmó Crawford. “Me dijo que fue una buena pelea. Todo esta bien y lo aprecio”.
Para Lundy, cuyo récord empeoró a 26-6-1 con 13 nocáuts, su revés ante el nativo de Omaha, Nebraska, fue su tercera derrota en cuatro peleas a pesar de que arrancó la velada tratando de establecer un ritmo que al final fracasó en mantener.
Lundy, que ganó la batalla, provocando a Crawford con una ola de insultos que se intensificó la tarde del viernes durante el pesaje, atacó al campeón en el primer round con su jab, y en dos ocasiones lo desconcentró, la primera vez con una derecha y la segunda con una impresionante jab de su mano izquierda.
No obstante, en los próximos tres rounds, Crawford estableció el tipo de estilo necesario para finalmente silenciar al llamativo Lundy, conectado su jab para entonces crear un poco de distancia y reduciendo el ritmo que su rival de Philadelphia introdujo ante los 5,092 aficionados que llenaron la sala del mundialmente reconocido pabellón.
En el quinto asalto, Crawford capitalizó a Lundy con un arsenal de golpes, lastimándolo con una izquierda para acorralarlo en las sogas, luego logrando una combinación de golpes para llevarlo hacia la lona.
Milagrosamente, Lundy fue resistente y continuó, pero su defensa no pudo aguantar la violenta combinación que Crawford le estaba pegando. Pues una tremenda derecha de Crawford sobre la cabeza Lundy obligó al referí detener la paliza.
“Les dije a todos que tengo poder en ambas manos y la habilidad de boxeo que tengo”, sostuvo Crawford. “Me va a encaminar por un largo camino en este deporte”.
Lundy no estuvo de acuerdo con la decisión del árbitro.
“Me agarró con un buen golpe. ¿Qué les puedo decir? Es lo que es”, señaló. “Me conectó encima de la cabeza y me sacó fuera de equilibrio y no me pude recuperar. Él está bien, pero al final del día, me han hado más duro. Siento como que no debió detenerla”.
