Maravilla y sus sueños

Sergio “Maravilla” Martínez volvió a pelear. No lo hacía desde diciembre de 2020 cuando venció por KOT 9 al finlandés Jussi Koivula y hoy, ahora, con 46 años, se impuso por puntos en 10 asaltos al inglés Brian Rose, diez años menor que él y en plena actividad. Fue en la plaza de toros de Valdemoro, en las cercanías de Madrid, y con fallo unánime, porque dos jurados lo vieron imponerse por 97 a 94 y el tercero por 96-94. Diferencias no demasiado amplias, pero justas.

Rose, que peleó con hombres como Demetrius Andrade o el argentino Javier Maciel (quien le hizo un muy buen combate) tuvo su mejor momento en el segundo asalto cuando metió una derecha cruzada a la cabeza de Martínez, quien pareció acusar el impacto. Recurrió al amarre el ex campeón mundial de los medianos, y terminaron ambos enredados y en el suelo, ganando Martínez segundos fundamentales. Fue un rival incómodo, pero poco generoso a la hora de buscar el combate, tal vez por respeto.

Rose, con 72,800 kilogramos, suma ahora 32 peleas ganadas (8 antes del límite), y derrotas y un empate. Su trabajo dejó un interrogante: ¿Qué hubiera pasado si se mantenía buscando la pelea áspera? Martínez dio la respuesta, aunque se sabe que el “hubiera” no existe: “Hubiera podido pegar más, pero también hubiera recibido más castigo, cosa a la que no se animó”.

Martínez (73,100 Kg) suma ahora 54 peleas ganadas con 30 nocauts, 3 empates y 2 derrotas. “Necesito rodaje, necesito ring, necesito pelear por lo menos dentro de tres meses para recuperar el timming”, expresó. “Sigo soñando con una pelea de campeonato mundial, aunque estoy consciente que, con el nivel de esta noche no me alcanza”.

Después de todo, se sabe que el tiempo es implacable para todos y más en el boxeo y más con un hombre como el quilmeño, que debió luchar contra serias lesiones en sus rodillas. “Necesito rodaje, necesito más tiempo”, dijo.

Rose peleó con un corte en la ceja izquierda desde el tercer asalto y fue lo suficientemente cauto como para no exponerse ante las contras de Martínez, especialmente su zurda cruzada, la misma con la que noqueó a Paul Williams.

“Convengamos que esa noche, Williams atacó todo el tiempo y el mismo venía buscando esa mano, así fue que lo agarré, pero no fue el caso de Rose y esto no son excusas, sé que debo mejorar, pero un viejo dicho afirma que, cuando uno no quiere, no hay pelea y eso pasó esta noche”.

“Tengo a mi alrededor un gran equipo, somos un equipo, estamos todos juntos en esto y por eso sueño con una pelea por el campeonato mundial. Lo de esta noche fue un paso adelante más, aunque sé que será difícil. Por eso les pido a todos paciencia. Un castillo no se construye en un día, un campeón no se hace de la noche a la mañana, para llegar a campeón tuve que ir construyendo muchas cosas. Ahora es lo mismo, por eso les pido paciencia, solamente eso”

“Maravilla” Martínez se reinventa a si mismo todo el tiempo. Y hoy, en el ring de una plaza de toros, volvió a demostrar que, ante todo, sigue atreviéndose a soñar, creyendo en sí mismo. Está en su derecho.