Pedro Rodríguez y su camino a la inmortalidad; a 50 años de Norisring

A propósito del 50 aniversario luctuoso de Pedro Rodríguez, nos dimos a la tarea de compilar tres memorables victorias del piloto mexicano

Pedro Rodríguez de la Vega, el mayor de los Hermanos Rodríguez, es un tótem recurrente en la historia del deporte mexicano. Durante años, fue el único de esa nacionalidad en ganar un Gran Premio de Fórmula 1.

Cada piloto después de él, que tuviese cierta proyección internacional, era (es) irremediablemente comparado –innecesariamente también, debemos añadir-. Checo Pérez, evidentemente, no ha escapado a este rasero y abrió el debate sobre quién ha sido el mejor piloto de autos mexicano de todos los tiempos. Perenne ejercicio de medios y aficionados el cual no abordaremos en esta pieza.

Ahora mismo queremos rendir homenaje a Pedro Rodríguez. La mejor manera que hemos ideado y, para no caer en la sencilla formula del perfil de semblanza, es recordando tres triunfos que le dieron fama en el automovilismo.

Gran Premio de Sudáfrica 1967

Hemos elegido este, y no el de Bélgica 1970, por un par de razones: fue el primero y una anécdota poco común en la historia de la F1.

Pedro, a los mandos de un Cooper impulsado por motor Maserati, le arrebató la victoria a John Love a seis vueltas del final. Con un ritmo demoledor el capitalino dejó atrás a pilotos como Jim Clark, John Surtees, Denny Hulme, Jack Brabham; en fin, si uno ve la lista de pilotos encontrará una constelación de estrellas. Luego, la anécdota…

En la ceremonia de premiación, los organizadores no tenían el himno nacional mexicano. Decidieron usar la canción de Bing Crosby, South of the Border, pues porque hablaba de México y tiene palabras en español: “South of the border, down Mexico way… Then she smiled as she whispered ‘mañana…”. Frank Sinatra también interpretó esta canción.

“¡Y desde entonces Pedro cargaba en su maleta un disco con el himno nacional mexicano!”, cuenta Jo Ramírez en su libro, “Mi vida en la Fórmula Uno”.

24 horas de Le Mans 1968

Pedro Rodríguez corría autos en una época en la cual los pilotos podían participar en distintas categorías, los contratos únicos y millonarios aún no llegaban y podrían acudir a Indianapolis, Grandes Premios y Le Mans, entre otras tantas competencias.

En aquella edición de la carrera de resistencia más famosa del automovilismo, Rodríguez tomó los mandos del Ford GT40 MKI del equipo John Wyer Automotive Engineering, con sus legendarios colores Gulf –recientemente el equipo McLaren les rindió homenaje-.

Ganó aquella atípica edición de septiembre –normalmente se corre en julio- junto al piloto belga Lucien Bianchi quien moriría un año después en unas pruebas de preparación para las 24 horas de Le Mans. Décadas después, su nieto Jules Bianchi llegaría a la F1 representando a Francia. También Jules encontraría su destino en una pista de carreras.

Con este triunfo en el legendario circuito de La Sarthe, Pedro se convirtió en el único piloto mexicano en conquistar esta competencia. Lo hizo con cinco vueltas de diferencia respecto al segundo lugar. No sería la última ocasión que lograría tal diferencia…

1000 km de Brands Hatch, 1970

En su libro “The Certain Sound”, John Wyer asegura que la mejor carrera de Pedro fue en 1971 en Osterreichring, Austria, y no somos quienes para discutir con el mandamás del equipo Gulf. Pero nos hemos decido por Brands Hatch, porque fue una ostentosa demostración de talento sobre lluvia, acaso una de las mejores en la historia del automovilismo.

Entonces Pedro pilotaba para Wyer el Porsche 917K número 10 junto a un tal Leo Kinnunen. Al inicio de la lluviosa competencia –misma que estuvo a punto de no realizarse por la intensidad de la lluvia inglesa-, Pedro fue sancionado debido a que rebaso bajo banderas amarillas. Él replicó que no las vio debido al spray de agua, pero igual fue amonestado. Volvió a la pista furibundo y casi una vuelta detrás de los líderes: el Ferrari 512S de Chris Amon y otro Porsche 917, el de Vic Elford.

Lo que vino después fue una apabullante demostración de pilotaje, un dominio sobre mojado pocas veces visto antes o después, y no sabemos por qué razón hay una película de Ken Miles y Carroll Shelby, y no una sobre este día…

Para el giro 15, Rodríguez ya era tercero; dos giros después, sobrepasó a Vic Elford y en la 20 al Ferrari de Chris Amon para tomar el liderato. Dos horas de competencia y ya le sacaba una vuelta a Elford, quien iba segundo.

Dejó los mandos un rato, 45 minutos al finlandés. Tomó agua, comió algo, fue el baño, regresó al coche y siguió su altiva demostración.

Cuando pasó la meta, 6 horas y 45 minutos después (es decir, manejó seis horas), Pedro Rodríguez le había sacado ¡cinco vueltas al resto! Se entiende en una carrera tan larga como las 24 horas de LeMans, pero hacerlo en 1000 kilómetros fue demencial.

  • “No hubo nada parecido a lo de Pedro ese día en Brands Hatch; fue la mejor actuación que haya visto”, David Hobbs, piloto reserva del equipo Gulf.

  • “Ambos, Jacky Ickx y yo, éramos experimentados bajo lluvia, pero ninguno pudo responder a Pedro ese día. Simplemente aplastó a todos”, Vic Elford, Porsche Salzburg, su compañero de equipo fue el campeón de F1, Denny Hulme.

  • “Retó a cualquier piloto a manejar un auto tan rápido como lo hizo Pedro ese día. Jim Clark, si estuviese vivo, u otro piloto que me puedas nombrar, de hecho, nadie hubiese igualado a Pedro ese día”, Richard Attwood, Porsche Salzburg, quedó tercero ese día.

De hecho, tenemos una propuesta para el título de la película: “El día que olvidaron decirle a Pedro que estaba lloviendo”. Sí, está un poco largo, pero así se le conoce a ese día en Brands Hatch.


Un año después, aquel Leo Kinnunen quien ‘ganó’ en Brands Hatch, abandonó la carrera en Norisring de la Interserie en la vuelta 12. Dejó la competencia cuando se enteró de un accidente fatal.

Con ese abandono, Kinnunen rindió homenaje a su antiguo compañero de equipo, Pedro Rodríguez. Nosotros, con este texto, continuamos ese noble gesto del finlandés.