Luke Kuechly deja a Panthers sin cuentas pendientes en la NFL

Al inicio de la temporada N° 100 de la NFL, en ESPN hicimos un ejercicio donde elegimos a los 10 mejores jugadores para cada una de las 32 franquicias en su historia, presentándolos en video como parte de las previas que se publicaron antes del arranque de la campaña.

Para los Carolina Panthers elegí a Luke Kuechly como el N° 1, con solamente siete años jugados en la liga en ese momento. Sí, los Panthers son una franquicia relativamente joven todavía, naciendo en 1995, pero ningún jugador mostró un nivel tan consistentemente alto para Carolina que el Novato Defensivo del Año del 2012 y Jugador Defensivo del Año del 2013.

Ahora, después del anuncio de su retiro este martes, solamente nos queda recordarlo como uno de los mejores que han pasado por la posición de linebacker en la NFL.

Kuechly, a sus 28 años, decidió que era suficiente. Tres conmociones diagnosticadas durante su carrera fueron, sin duda, un factor preponderante en su decisión. Con toda seguridad, el recambio estructural que viven los Panthers con la salida del Ron Rivera como head coach, reemplazado por Matt Rhule, también. Sin embargo, nadie le puede reclamar a Kuechly que se va antes de lo que debería irse. Lo dejó todo cuando estuvo. Está listo para lo que sigue. No hay más.

El momento más conmovedor que me viene a la mente hoy de la carrera de Kuechly no fue el más positivo. Fue su momento más vulnerable. Aquella victoria de los Panthers sobre los New Orleans Saints del 17 de noviembre del 2016 nos recordó a todos que incluso el linebacker más temible de la NFL es frágil cuando se trata de lesiones cerebrales. Nadie es físicamente fuerte de la cabeza. Una conmoción en ese encuentro nos dejó a un Kuechly llorando inconsolablemente, incontrolablemente, sobre el campo, dejándonos con una sensación de profunda incomodidad. Fue muy difícil de ver, de discernir. Pero el mensaje estaba allí, más claro que nunca: se necesita hacer un mejor trabajo para evitar ese tipo de lesiones, y las potenciales secuelas.

Kuechly deja --según mis cuentas aproximadas-- casi 30 millones de dólares sobre la mesa para los próximos dos años. Es imposible no remitirse a los casos de Andrew Luck, Calvin Johnson, Patrick Willis, Chris Borland y Rob Gronkowski entre los jugadores que han decidido retirarse a una edad que, desde lejos y a través del televisor, parece temprana para el juego. La consciencia de que después de la NFL todavía hay una vida después, y que hay que cuidar la calidad de esa vida, cada vez es más prevaleciente, y eso es bueno. Eso mismo fue el tema de la charla de Marshawn Lynch ante los reporteros, después de la derrota de los Seattle Seahawks ante los Green Bay Packers en Lambeau Field, el pasado fin de semana.

En una era donde nos asombramos de la capacidad de quarterbacks como Tom Brady y Drew Brees por seguir jugando pasados los 40 años de edad --en una posición con otro tipo de exigencias--, también se vale aplaudir la decisión de quienes evitan engancharse al juego por más tiempo del debido. Cada jugador tendrá la respuesta de cuánto necesita estar en la NFL, cuando no queda más por demostrar, y aun así hay quienes no atinan a decir basta a tiempo.

En el caso de Kuechly, no quedó a deber nada a los Panthers --quienes lo reclutaron en la primera ronda del draft del 2012, noveno global, saliendo de Boston College-- por más sorpresivo que haya sido su adiós. No le quedó a deber nada a los fanáticos, ni a la liga. Lo dejó todo sobre el campo cuando pudo hacerlo, y con ello se ganó un lugar futuro en el Salón de la Fama, lo cual llegará a su momento.

Cuando se va un grande de esa estatura en el juego, no queda más que sacarse el sombrero y aplaudir, por más que haya quien esté convencido de que, en la misma posición, tomarían una decisión distinta.