¿Compartirían jugadores las pérdidas financieras con dueños de la NFL?

La NFL podría estar preparando un plan donde pida a los jugadores su solidaridad para absorber las pérdidas de ingreso por coronavirus. Getty Images

Hemos pasado mucho tiempo discutiendo la logística de poder echar a andar una temporada de NFL en la era de la pandemia, pero una de las discusiones más importantes entre la liga y sus jugadores todavía no se lleva a cabo. Gira en torno del --¡sorpresa!-- dinero, porque incluso si existe una campaña en el 2020, los propietarios enfrentan la probabilidad de ingresos perdidos.

Partidos cancelados, partidos reprogramados, partidos en estadios vacíos o a capacidad parcial; todas esas posibilidades apuntan hacia una pérdida de ingresos para la liga, con todo y que mantenga optimismo de que la campaña iniciará a tiempo. Cuán significativas serán esas pérdidas, todavía está por verse, pero la expectativa es que serán difíciles de tragar.

Por ese motivo, la liga cree que, como dijo una fuente cercana a los propietarios recientemente, "Si los ingresos van a reducirse drásticamente por la pandemia, necesita existir una negociación sobre cómo compartir el dolor. Y no será una discusión sencilla".

La primera noción al escuchar eso podría ser remitirse a la fea disputa entre Major League Baseball y sus jugadores por la compensación de su temporada, todavía por programarse. Propuestas de ida y vuelta que rápidamente se hicieron públicas con cada parte firme en su postura han elevado preocupaciones de que el béisbol podría cancelar totalmente la campaña por temas económicos.

Y seguro, podría suceder que una situación igualmente fea le espere a la NFL. Pero la estructura económica de la NFL difiere de la MLB en muchos modos que benefician a los propietarios, y en muchos modos que brindan palanca de negociación a los jugadores de la NFL. Patrick Rishe, quien dirige el programa de negocios en deportes en la Washington University de St. Louis, estimó que los ingresos de día de juego por venta de entradas y otros objetos constituye aproximadamente una tercera parte de los ingresos de la NFL, lo que significa que jugar partidos sin aficionados dolería, pero todavía valdría la pena para la liga. No existe la posibilidad de que alguna discusión para "compartir el dolor" en la NFL amenace el inicio de la campaña del 2020, pero sí el tope salarial para el 2021. La cuestión de que dicha conversación incluso sea necesaria depende a qué lado se pregunta.

"No habrá conversación", dijo una fuente del lado de los jugadores, "sobre reducir nuestra parte de los ingresos".

La NFL Players Association sostuvo una llamada de conferencia el martes por la tarde con su comité ejecutivo. Una fuente dijo que el tema de los propietarios deseando discutir potenciales implicaciones de la repartición de ingresos salió a la discusión, pero que los jugadores priorizaron temas para un regreso seguro al trabajo al momento, y no temas financieros.

Los propietarios y jugadores de la NFL se hallan vinculados a un acuerdo de repartición de ingresos negociado colectivamente. De acuerdo al propio contrato laboral de la liga, que fue ratificado en marzo y se extiende hasta el 2030, el tope salarial se calcula anualmente mediante una fórmula directamente atada a los ingresos de la liga. Un cierto porcentaje de esos ingresos, colectivamente negociado, se designa para costos de jugadores. Hay factores, como el incremento en ingresos televisivos y créditos de estadios, que pueden alterar los cálculos globales de ingresos en cualquier dirección, pero el acuerdo laboral ordena que la tajada de los jugadores del total de ingresos no caiga por debajo del 47 por ciento en el 2020 o del 48 por ciento en el 2021 y más allá. La NFLPA y la NFL revisan las proyecciones de ingresos todos los años, y de ahí determinan el tope salarial.

Entonces, ¿qué sucede si, como se espera probable para el 2020, los ingresos se quedan cortos de las proyecciones? Existen provisiones compensatorias en el acuerdo laboral que toman esto en cuenta. Un ejemplo ultra-simplista: si la liga proyecta 16,000 millones de dólares para el 2020 y los ingresos reales terminan siendo 14,000 millones, entonces se retiran 2,000 millones de las proyecciones del 2021 a la hora de determinar el tope salarial del 2021.

Por esa razón, entonces, las pérdidas significativas de ingresos en el 2020 conllevarían una disminución al tope salarial del 2021, posiblemente una importante. El tope salarial de este año es de 198.2 millones de dólares. Si la NFL debiera jugar una temporada entera sin aficionados, fuentes estiman que el tope podría caer hasta el rango de 170 millones de dólares. Se sobreentiende que juegos cancelados probablemente hundirían todavía más ese total. Eso no es un retroceso tan significativo como podría parecer, dado que el tope salarial en el 2017 fue de 167 millones de dólares, y de 177.2 millones de dólares en el 2018.

Ambas partes esperan que cualquier reducción de ingresos sea un problema de un solo año, con el tope salarial del 2022 potencialmente elevándose muy por encima de su actual nivel una vez que la liga renegocie sus actuales contratos televisivos. Pero dado que el tope salarial se ha incrementado por al menos 10 millones de dólares cada año desde el 2013, cualquier reducción (o incluso aplanamiento) del tope salarial ciertamente impactaría el modo en que se hacen los negocios.

La incertidumbre en el panorama financiero ya lo está haciendo. Hasta el martes, solamente dos de los primeros 32 reclutas del pasado draft habían firmado sus contratos. Si eso suena a un número pequeño, es porque lo es. De acuerdo a datos de ESPN Stats & Information, 20 de los reclutas de primera ronda del 2019 habían firmado para el 2 de junio del año pasado, y en promedio, 19.4 reclutas de primera ronda habían firmado para el 2 de junio a lo largo de los últimos cinco años.

Eso no significa que los equipos están en peligro de no firmar a sus reclutas de primera ronda. Los 32 jugadores firmarán, y sus contratos están sujetos a una escala con valores específicos, dependiendo del turno en el que fueron seleccionados. Pero la falta de firmas a contratos de dinero significativo este año absolutamente tiene que ver con preocupaciones en torno al flujo de efectivo a corto plazo, y la potencial pérdida de ingresos.

Los agentes que representan a reclutas de primera ronda dicen creer que los equipos están esperando claridad respecto a sus finanzas antes de finalizar los acuerdos. Por ejemplo, el contrato de Joe Burrow --elegido primero global-- con los Cincinnati Bengals incluirá un bono por firmar de aproximadamente 24 millones de dólares. Si se opera bajo un panorama a corto plazo de incertidumbre financiera ahora, y se tiene la posibilidad de firmar un cheque por 24 millones de dólares ahora, o esperar un par de meses para hacerlo, ¿no sería preferible esperar? Nadie se está perdiendo de tiempo de entrenamientos en este momento, de todos modos.

Así que los propietarios ya se han mostrado renuentes con sus gastos, y las temidas pérdidas de ingreso no han sucedido, todavía. Lo que buscarán, cuando se acerquen a la NFLPA para esta conversación de "compartir el dolor", será un plan o una serie de planes para lidiar con estas múltiples eventualidades. Nadie quiera que disminuya el tope salarial, dirán. ¿Qué podemos hacer para cerciorarnos de que no suceda?

Esa pregunta no será sencilla de responder. Y apenas a dos meses y medio después de amargas negociaciones laborales que se redujeron a una cerrada votación por parte de los jugadores, cuando la pandemia empezaba a apretar, los jugadores podrían descubrir que los jugadores no estarán precisamente ansiosos por ayudarles. NFL.com publicó una historia el martes donde sugería que los propietarios podrían pedir a los jugadores recortes salariales para el 2020. Pero fuentes del lado de los jugadores señalan que eso ni se contemplará, y que la estructura de los contratos para los jugadores de la NFL varía tanto, que sería imposible hacerlo equitativamente. Por ejemplo, los contratos de Drew Brees, Philip Rivers, Tom Brady y Derek Carr promedian, todos, 25 millones de dólares anuales. Pero, por el modo en que se pagan los bonos, sus salarios para el 2020 son de 2 millones, 13 millones, 15 millones y 18.9 millones, respectivamente, Si los jugadores accedieran, por ejemplo, a una reducción salarial del 5 por ciento, le costaría a Brees 100,000 dólares, pero a Carr 945,000 dólares. No tiene mucho sentido.

También podría haber modos para permitir alguna clase de compromiso y flexibilidad. El número final del tope salarial usualmente cambia de último minuto cada año, por ejemplo, gracias a la negociación de pago, y es posible que el gremio acepte deshacerse de eso en el 2021, lo que podría ayudar al tope salarial por un par de millones de dólares, aproximadamente. Las partes podrían negociar algo alrededor del tope salarial mínimo, quizás haciendo ajustes a corto plazo a cambio de correcciones a largo plazo. Hay quien cree que cualquier arreglo nuevo que haga la liga con sus socios televisivos a lo largo del siguiente año o dos podría cargarse de pagos al inicio del convenio como medio para compensar la pérdida de ingresos a corto plazo (aunque esas negociaciones serían solamente entre la liga y las televisoras, sin involucrar a jugadores).

En resumen, esperen que la NFL se acerque a los jugadores en las siguientes semanas o meses para encontrar modos con los cuales lidiar con potenciales pérdidas de ingresos gracias a la pandemia, y en un esfuerzo por rescatar el tope salarial del 2021. Pero por ahora, las partes ni siquiera están de acuerdo necesariamente de que esa conversación debe llevarse a cabo. Eso podría elevar la temperatura de las discusiones, incluso mientras la campaña del 2020 de la NFL se acerca a la realidad.